lunes, 7 de enero de 2013

El néctar de la amistad



Un día una mariposa azul estaba libando el néctar de una flor y llegó una mariposa monarca a hacer lo mismo en una flor cercana.
-Buenos días- le dijo la recién llegada
-Buenos días-respondió la mariposa azul
-¿Vienes siempre a este jardín?
-No, es la primera vez que vengo aquí, ¿y tú?...
Y así las dos maripositas siguieron libando y conversando, hasta que se agotaron los néctares. Cuando se despidieron, la mariposa azul le dijo a la monarca:
-¿Qué te parece si mañana vamos juntas a libar el néctar de las flores otra vez?
-Me parece una muy buena idea-respondió la monarca y se pusieron de acuerdo acerca del lugar que elegirían.
Al día siguiente volvieron a reunirse y entre cháchara y cháchara, libaban el néctar. Así siguieron día a día, volando juntas a beber el dulce néctar en los jardines. Había nacido una linda amistad.
-¿Sabes?- dijo un día la monarca. Desde que tengo tu compañía, el néctar me sabe mejor.
-¡Oh sí, a mí también amiga! Está cada día más delicioso-y añadió: Y es que la verdadera amistad es tan dulce como el néctar de las flores, todo sabe mejor en la compañía de una amiga.
Una mañana mientras bebían la dulzura de las flores, de pronto cayó una red encima de la monarca. Con horror, la azul vio a un niño que reía feliz de haber capturado a su amiga. Entonces comenzó a revolotear desesperadamente sobre su cabeza, pero el niño no le hacía caso, a la que él quería era a la monarca. Pero la azul lo siguió y se le echó a la cara y no lo dejó en paz hasta que el niño abrió la red para atraparla y entonces ella le gritó a su amiga:
-¡Sal de ahí, ahora!- La monarca voló rápido fuera de la red, pero la azul no alcanzó a escapar y fue atrapada. El niño se fue corriendo con su presa, mientras que la monarca quedaba desolada y aunque voló detrás de él, este desapareció dentro de su casa.
Todos los días, la monarca rondaba la casa donde tenían a su amiga. Ya no iba a beber la dulzura de las flores. Todo le sabía amargo desde le faltaba la compañía de su amiga. Las flores habían perdido su sabor. Hasta que un día vio que el niño salía nuevamente con la red de cazar mariposas y en lugar de huir, voló hacia él, siendo atrapada al instante. Se había dejado atrapar, con la esperanza de ver a su amiga. El niño se fue a su casa contento de haber atrapado una monarca, sin saber que era la misma que se le había escapado antes. La mariposa sintió como las manos del niño la tomaban de las alas y después sintió un agudo dolor en la espalda. Se sentía cada vez más débil y mareada. Fue llevada a un lugar en donde había muchas mariposas, pero estaban inmóviles y...vio con horror que todas tenían algo clavado en la espalda. Pudo notar, en su agonía, que fue clavada junto a una monarca... ¡era su querida amiga! Entonces suspiró feliz, estaban juntas de nuevo y para siempre.


"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos"  Juan 15:13



No hay comentarios:

Publicar un comentario