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miércoles, 6 de abril de 2016

POR CAUSA DE SU NOMBRE


“Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará, pero el que resista hasta el fin será salvado” Mateo 10:22 RVC

El artículo 24 de la Constitución Mexicana dice:

“Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley.
Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política.
El congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna.
Los actos religiosos de culto público se celebraran ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de estos se sujetarán a la ley reglamentaria.”

Somos afortunados por vivir en un país en donde existe la libertad de culto. Hoy en día muchos cristianos están sufriendo persecución y muerte en diferentes partes del mundo, como en Irak, donde los yihadistas del Estado Islámico, siembran el terror entre los cristianos. Cientos de niños cristianos están siendo decapitados sin piedad o llevados al desierto para que mueran de hambre y de sed. Más de cincuenta mil refugiados cristianos se encuentran en las montañas, completamente aislados, sin agua ni comida. Mientras tanto las potencias internacionales, se mantienen al margen, indiferentes. Son inimaginables los actos que cometen contra nuestros hermanos que han tenido la desgracia de nacer en esas tierras.
Aparte de Irak, son cincuenta los países en donde se persigue a los cristianos, entre ellos: La India, Egipto, China, Corea del Norte, Irán, Etiopía, Vietnam, Indonesia, Nigeria, Emiratos Árabes, Afganistán, Siria, Jordania, Colombia, etc. Pero no podemos cantar victoria, pues aun perteneciendo a un país en donde la Constitución proclama la libertad religiosa, esta libertad no es respetada en ciertos puntos del territorio mexicano, como en Guerrero, Oaxaca, Jalisco y Chiapas, siendo este último estado el más afectado.
En el mes de Junio del 2014, representantes de la religión mayoritaria en el municipio de San Cristóbal de Las Casas, Chis. destruyeron con hachas y machetes, las viviendas de alrededor de diecinueve familias de indígenas evangélicos, quemando una de ellas y obligándoles a salir de ese municipio, por la única razón de pertenecer a una entidad religiosa diferente a la de ellos. Un grupo de religiosos tradicionalistas había amenazado anteriormente a los evangélicos pertenecientes a la etnia tzotzil, con expulsarlos del pueblo si no renunciaban a su fe protestante y se unían públicamente a su religión y costumbres, lo cual obviamente, los evangélicos rechazaron.
La gota que derramó el vaso fue la celebración de un culto en la iglesia local Maranatha, a los religiosos les disgustó esto y encerraron a los cristianos en una cárcel rural. Los tuvieron que liberar al día siguiente porque no había motivo legal para retenerlos, pero les dijeron a las familias que no tenían derecho a permanecer en la comunidad. Como los evangélicos se negaron a dejar sus hogares, les amenazaron con quemarlos vivos y violar a sus mujeres y a sus niñas. Entonces tuvieron que acceder en contra de su voluntad y se fueron a refugiar en un centro comunitario del municipio. La Secretaría de Pueblos y Cultura Indígenas del Estado les ayudó con ropa y comida, medicinas y abrigo, pero las autoridades locales se mantuvieron indiferentes.
La intolerancia religiosa persiste en México, no solo en el estado de Chiapas, también se conocen casos similares en Oaxaca, Puebla, Pahuatlán, Tlanalapan y Santa María Yohueche. Los evangélicos de estas comunidades son expulsados de sus hogares, asesinados o amenazados de muerte, golpeados, encarcelados, son quemadas sus casas o destruidas a hachazos, etc. pero a pesar de todo esto, ellos no han renunciado a su fe. Son firmes en sus creencias y seguramente serán recompensados, porque no importa lo que tengamos que padecer en este mundo, si al dejarlo, nos espera la vida eterna al lado de nuestro Señor. Jesús dijo: “Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33 RVC)
Demos gracias a Dios porque en el lugar donde vivimos no existe una situación como la de estos estados del país respecto a los cristianos evangélicos y podemos reunirnos en paz cada vez que lo deseamos, sin temor a ser agredidos. Gracias a Dios porque no nos han echado de nuestros hogares ni les han prendido fuego, ni nos han dejado sin agua y sin luz por más de un año, como a otros hermanos, pero hay que estar preparados. Las profecías apocalípticas ya se están cumpliendo y Jesús dijo: “Entonces los entregarán a ustedes para ser torturados, y los matarán, y todos los odiarán por causa de mi nombre.” (Mateo 24:9 RVC) Oremos por nuestros hermanos de todo el mundo que en estos momentos están sufriendo persecución y muerte, no los olvidemos porque están lejos, pertenecemos a un mismo cuerpo, el cuerpo de Cristo, unidos en un mismo sentir, no importa en qué punto del globo nos encontremos.
Si  por causa de Su nombre somos perseguidos, ¡por causa de Su nombre mantengámonos firmes hasta el fin!

“… Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos” 2 Corintios 4:8-9

Angélica García Sch.


viernes, 29 de marzo de 2013

Cuando todo está en tu contra


Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza. Sólo él es mi roca y mi salvación;
él es mi protector y no habré de caer. Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece;
¡mi refugio está en Dios!  Salmos 62:5-7

 Un hombre tenía a su esposa enferma de gravedad, el día que iban a operarla, le avisaron de la escuela, que su hijo más pequeño se había caído y se había roto un brazo. Cuando llegó a su casa, se encontró con una notificación, que decía que tenía una semana para desocuparla pues ya debía varios meses de renta y para colmo, le habían cortado la luz, también por falta de pago...
¿Te has enfrentado a algo parecido? La mayoría de nosotros, cual más, cual menos, hemos pasado por circunstancias donde parece que se nos junta todo y se nos viene el mundo encima. ¿Cómo reaccionas cuando parece que tienes todo en contra... Cuando a pesar de que oras y pides la ayuda divina, todo sigue igual y no hallas la salida?
En esta vida, tanto creyentes como incrédulos, pasamos por situaciones donde nos toca sufrir, donde nos tenemos que enfrentar a circunstancias difíciles, que parecen llevarnos a un callejón sin salida. Pero existe una diferencia, entre el sufrimiento de un cristiano y el de un incrédulo. El sufrimiento del cristiano tiene un propósito muy grande, espiritualmente, para su crecimiento interior y tiene en Quién apoyarse. El incrédulo, está solo.
La clave para enfrentar los problemas está en saber esperar en Dios. Esperar en El, es confiar en Sus promesas, "El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes" (Deuteronomio 31:8). Esperar en Dios es una prueba de fe. "Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe" (Hebreos 11:7) Noé confió en Dios, a pesar de que lo que le había mandado, parecía de lo más descabellado. Construir un arca en un lugar donde nunca llovía, le significó las burlas e insultos de los demás y lo tildaron de loco, pero Noé siguió construyendo. ¡Ciento diez años tardó en terminar el arca, durante los cuales no cayó ni una gota! Pero cuando comenzó a llover tan fuerte, todos aquellos que se habían estado burlando, se asustaron y quisieron que Noé les dejara entrar, pero era demasiado tarde. ¡Que no se te haga demasiado tarde para creerle a Dios!
Esperar en Dios es descansar en El, sin angustias ni preocupaciones. Quizá el mundo te llame loco, como llamaron a Noé, pero no importa. Tú estás en paz y eso sí es importante. Si sientes que tu situación te ahorca, mantente sereno, ya sabes que Dios aflojará la cuerda. Mantente tranquilo, no te angusties. Los que no conocen a Dios, no comprenderán tu tranquilidad, a pesar de la tormenta por la que estás pasando. Hasta puede que piensen que eres un insensible o alguien a quien se le "resbala" todo. No pueden entender la paz de Dios, ya que no se puede entender en base a la razón, pues es algo espiritual. Jesús se mantuvo en completa quietud en medio de la tormenta, tanto así que iba dormido en el bote. Sus discípulos en cambio, se angustiaron y desesperaron. Jesús siempre estaba tomado de la mano del Padre, por eso podía estar tranquilo. Cuando nos soltamos de la mano de Dios, caemos fácilmente en angustia y desesperación.
Si te encuentras hoy en medio de una tormenta, mantente confiado, firme en tu fe. Espera que Dios te muestre el propósito que tiene esa prueba. Deja que El tome el control y espera que El dirija tus pasos hacia la solución. El tiempo exacto es el tiempo de Dios.
¿Cómo esperar sin desesperar? Mantente en constante comunicación con Dios. Entrégate a una vida de oración y medita en la Palabra. Pasa momentos a solas con El, te dará nuevas fuerzas para esperar y pondrá paz en tu corazón.
Aprender a esperar en Dios, te hará sentir libre de angustia, desesperación e impaciencia. Te dará esperanza, seguridad de que hay una salida real para tus problemas. Te ayudará a permanecer en paz, mientras se solucionan las cosas. No necesitarás recurrir a refugios falsos y pasajeros, como el alcohol, las drogas, etc. ¡El único refugio seguro y verdadero, cuando todo parece estar en tu contra,  son los brazos de Dios!

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7

Angélica García Sch.



A solas con El


 Cuando estamos a solas con el Señor, en oración o meditación, ¿qué sucede en nuestro interior? Hay paz, hay recogimiento, hay confianza. Meditar en El, produce fortaleza, cercanía, nos involucramos con El y lo comprendemos mejor, porque nuestro discernimiento se agudiza, podemos pensar como El. Al estar a solas y en contacto con Dios, podemos oír Su voz y saber lo que El quiere de rostros. Nunca podremos oír la voz de Dios, si estamos inmersos en los afanes del mundo.
Es necesario apartar un tiempo para la meditación. Hay tantas cosas que quisiéramos que Dios nos respondiera, pero a veces pensamos que El no tiene respuesta para nuestras inquietudes. Pero, somos nosotros, los que nos apartamos tanto, que no alcanzamos a escuchar lo que El quiere decirnos. Tapamos nuestros oídos espirituales con el bullicio del mundo, lo cual imposibilita escuchar la voz de Dios. Meditar en Dios es concentrarse en El, dejando de lado todo lo demás. De esta manera El nos podrá dirigir y alentar, cuando le pongamos atención.
Acercarnos a Dios en meditación, es más que tener unos momentos de calma. Al involucrarnos más con Dios y pedirle Su dirección, El nos toma en Sus brazos, nos enseña, nos guía, nos aconseja, nos da luz para entenderlo mejor, así como un padre que sienta a su pequeño hijo en sus rodillas y le explica las cosas de la vida. Meditando en Su Palabra nos damos cuenta de lo que es de El y de lo que no lo es. Sabemos lo que le agrada y lo que le desagrada, podemos ver las cosas como El las ve. Nuestra confianza aumenta y las bases de nuestra esperanza se solidifican. Experimentamos la fuerza y el poder de Su Santo Espíritu en nuestro ser.
La meditación comienza con la lectura de la Palabra de Dios, esto hace que nuestra relación con El se estreche más. El nos habla a través de las Escrituras. La Biblia es una extensa carta dictada por Dios, llena de buenos consejos, de advertencias, de historia, de poesía, de sabiduría, pero sobretodo de amor. Al leerla recibimos su mensaje y al meditarla, éste penetra en nuestro corazón y pasa a formar parte de nuestra vida misma. Además, nosotros podemos comunicar al Señor, lo que pensamos, lo que sentimos, podemos manifestarle nuestras dudas, nuestras indecisiones. Su Palabra nos aclara muchas dudas, por eso debemos conocerla bien.
El Espíritu de Dios actúa en nosotros tomando lo que Dios quiere decirnos y lo introduce en nuestro espíritu. David es un ejemplo indiscutible de lo que es la meditación en Dios. El enfocaba su mente y espíritu en Jehová, lo que dio origen a los preciosos Salmos que todos conocemos. El apartaba tiempo para esto, se "desconectaba" de sus tantas actividades como rey y se entregaba a la meditación en su Señor. Esos momentos a solas con El, fueron lo más valioso que tuvo en todo su reinado.
Meditar en el Señor, nos ayuda a tener una percepción más clara de Su presencia en nuestras vidas. Nos ayuda a  descansar en El, a confiar en El en todos los aspectos, como lo hizo el rey David. Al conocerlo tan íntimamente, podemos saber qué es lo que pasa dentro de nosotros, cuando externamente parece no haber ninguna explicación. Estar a solas con El, constituye el tranquilizante más poderoso y eficaz, que la ciencia nunca llegará a poder crear.

"En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré"   Salmos 145:5

Angélica García Sch.

¿Qué tipo de ansiedad sufres tú?


Todos hemos experimentado alguna vez lo que es la ansiedad. Es una sensación muy desagradable, que llega a provocar alteración del ritmo cardíaco arrugas, úlceras, pero principalmente, oprime el espíritu y lacera el alma. Pero la ansiedad es producto de la mente y puede ser controlada con una transformación del pensamiento.
Hay diferentes tipos de ansiedad. Una es la que se origina en el pasado: sentimientos de culpa, malos recuerdos, resentimientos, frustraciones, etc. Hay personas que no pueden olvidar o no quieren olvidar. Son lo que llamamos: amargados. Se amargan el presente por lo malo de su pasado.
El otro tipo de ansiedad es la del presente. La de las preocupaciones cotidianas, como las necesidades materiales, la salud, los hijos, la pareja, etc. Es la más común. Mucha gente vive a las carreras, siempre con prisa, por falta de organización, esto provoca ansiedad. También el desorden, la desidia, la impuntualidad, en fin, malos hábitos que hacen que las cosas no salgan bien.
La otra ansiedad es la de la especulación del futuro. La incertidumbre hacia el futuro es motivo de ansiedad para muchas personas. Se atormentan en vano imaginando situaciones difíciles y problemas que aun no suceden y que quizá nunca lleguen a ocurrir.
Ninguna de estas tres clases de ansiedades es justificada. Vivir reciclando un pasado doloroso, es absurdo. Lo que pasó, pasó, no va a cambiar, hay que dejarlo ir, tirarlo a la basura como algo inservible. Cuando hacemos una limpieza general en casa, guardamos lo que nos trae bonitos recuerdos, pero tiramos lo que no sirve para nada, así debemos de hacer con nuestra alma, una limpieza general y guardar solo los bonitos recuerdos.
Vivir preocupados por lo cotidiano, tampoco es muy inteligente. Siempre he dicho que la mejor manera de solucionar un problema, es evitarlo. Hay que formarnos buenos hábitos que nos eviten situaciones difíciles, como la puntualidad, el cuidado de la salud, educar bien a los hijos, ahorrar, etc. Se presentan imprevistos sí, pero serán menos agobiantes si no se nos juntan con algo más, que se pudo haber evitado.
La ansiedad a futuro es la más inútil. No podemos vivir angustiados por el futuro. Hay que trabajar en el presente, lo que sembremos hoy, cosecharemos mañana. Una buena siembra, garantiza una buena cosecha. Y sobretodo hay que confiar, confiar en ese ser superior para el cual no hay nada imposible. Termino con una pequeña historia:
Una niña viajaba por primera vez en avión. Su papá era el piloto de ese vuelo. Era de noche y cruzaban el océano, cuando se desencadenó una terrible tormenta. La sobrecargo ajustó el cinturón de seguridad de la niña, que se despertó y le preguntó: "¿Está mi papá piloteando el avión?", la sobrecargo le respondió: "Sí, él está al mando". Entonces la niña sonrió y tranquilamente se volvió a dormir. Cuando dejamos que nuestro Padre esté en la cabina de mando y maneje los controles de nuestra vida, podemos mantenernos en completa paz y confianza, aun si estamos en medio de una terrible tormenta.

Angélica García Sch.                                                                                                          

viernes, 15 de febrero de 2013

¿Qué hay que sentir?



Una persona que había recibido a Cristo recientemente decía que no sentía nada especial. Pensaba que tal vez, Cristo no había entrado en su corazón cuando había hecho la oración y se sentía triste por eso. Quizá a ti te ha ocurrido lo mismo, quizá también tengas dudas al respecto. Pero si hiciste una oración de corazón, puedes tener la seguridad de que El ya está morando en tu corazón. ¿Por qué esa seguridad?...porque El no miente. Cristo, en Apocalipsis 3:20, dice:" He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo". Esta es una promesa y El siempre cumple sus promesas.
Desde el momento en que tú lo invitaste a entrar en tu corazón, El está allí y nunca te abandonará.
Pon tu confianza en su promesa y no en tus sentimientos. Convertirte en cristiano significa que vivirás por fe en la fidelidad de Dios y  en la verdad de Su Palabra. Confiarás en Sus promesas y descansarás en ellas. Tus sentimientos te pueden llevar a dudar, a desconfiar, a confundirte, no puedes basar tu seguridad en ellos. La única seguridad te la puede dar el Señor mismo, que irá junto a ti en tu camino.
Cristo está viviendo en ti y esto significa que respondió a tu oración. Por lo tanto también perdonó tus pecados: "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados" (Colosenses 1:14) y te hizo un hijo de Dios: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12). Déjalo que comience su obra en ti. Solo déjalo actuar, no te dejes atemorizar por la idea de que nada sucedió. Está sucediendo. No tienes que sentir nada extraordinario, solo confiar. Hazte amigo(a) de Su Palabra y no dejes de hablar con El todos los días. Poco a poco irás notando el cambio en ti. Poco a poco irás conociéndolo más y más y esos sentimientos de duda se irán disipando.


Pruébame que Dios existe



Los que no creen en Dios, lógicamente no creen en la Biblia. Si tratamos de convencer de la existencia de Dios a un ateo, basándonos en lo que dice la Biblia, será difícil que lo haga porque él no cree
nada de lo que dice ahí. Pero la Biblia misma no trata de demostrar la existencia de Dios, la Biblia simplemente lo afirma. No se esfuerza en probar la existencia de Dios porque posee todos los elementos para producir la fe necesaria para creer en El. Dice la Palabra que nunca respondamos al necio de acuerdo a su necedad, para que no seamos también como él (Proverbios 26:4). De nada sirve discutir con un necio, si te desafía a que le pruebes que Dios existe, pero:
¡desafíalo tú a que te pruebe que no existe!
Físicamente no podemos demostrar su existencia, porque El es espíritu, pero sí podemos probar las evidencias que lo revelan. A cualquiera que afirme que Dios no es el Creador del universo, respóndele lo que El le respondió a Job: "¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia" (Job
38:4)
Si te encuentras con un incrédulo de los que piensan que saben la verdad, porque son muy cultos, muy sabelotodos y a todo le quieren encontrar una explicación científica, sácalo de su falsa sabiduría
en cuanto a las cosas de Dios, puesto que de esto no saben nada, ya que saber de las cosas de Dios, no es cuestión del intelecto, sino del espíritu. Nuestra mente humana es limitada, no alcanza a comprender la grandeza de Dios, no nos sirve para entender a Dios. Además, Dios es infinito, nosotros somos finitos y en esta condición, no podemos probar su existencia, ya que lo limitado no puede probar lo ilimitado. Dios no puede ser probado científicamente, en un laboratorio, pues no es materia que pueda ser examinada. La ciencia solo hace descubrimientos, pero no crea de la nada. Nada se crea a sí mismo, solo Dios. Ni la ciencia ni la tecnología más avanzada puede probar que Dios no existe, pero nosotros podemos probar que sí existe, le pese a quien le pese, a través de nuestro testimonio, reflejando en nuestra vida Su presencia. Testifiquemos con palabras dirigidas al corazón de los que no creen, no hacia su mente. El Espíritu Santo hará lo demás.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Encomienda a Jehová tu camino



ENCOMIENDA A JEHOVA TU CAMINO Y CONFIA EN EL Y EL HARA                                                                                             Salmo 37:5 

Este es uno de mis versículos favoritos y he comprobado una y otra vez, que Dios cumple la promesa que encierran estas palabras. Si confiamos en nuestro Dios Todopoderoso y dejamos que sea El quien tome las decisiones importantes de nuestra vida, todo saldrá bien. No hay peor error que adelantarse al tiempo de Dios.
Por mucho que se tarde en responder a nuestras peticiones, tengamos paciencia y pensemos que El Sabe lo que hace. Debemos aprender a esperar sin desesperar. En cada petición que le hagamos al Señor, debemos incluir la petición de paciencia para esperar Su respuesta.
Sabemos que Dios tiene un propósito  para todo y lo creemos, pero a veces no comprendemos sus procedimientos. No entendemos por qué permite algunas cosas, que en su momento, nosotros consideramos en nuestra contra. Tratar de comprender a Dios, en base a nuestro pobre criterio humano, no es nada sensato. Nuestro razonamiento está muy por debajo de Su inteligencia. Por eso nos conviene esperar en El, con la absoluta seguridad de que El hará lo correcto, en el tiempo exacto.Cuando oramos pidiendo que El nos ayude, pero de todos modos actuamos y tratamos de solucionar el problema, según nuestro parecer, estamos cometiendo un error muy grande. Nos convertimos en un obstáculo para que Dios obre en nuestro favor. Cuando queremos resolverlo todo por nuestra propia cuenta, sin respetar la jerarquía de Dios, estamos creyéndonos dioses, que todo lo podemos y perdemos la bendición de recibir Su ayuda en el tiempo adecuado.
Algunas filosofías modernas como la Nueva Era, consideran que Dios no es una persona, sino una fuerza, una energía que mueve todo el universo. Para la Nueva Era, Dios es todo y todo es Dios: la luna, el sol, las montañas, los animales, la hierba, el mar, etc. y por supuesto el hombre, "son Dios". Con este razonamiento, ¡el hombre no necesita de Dios, porque él mismo es Dios y lo único que debe hacer es descubrir los poderes de su mente y convencerse de que todo lo puede!
Hoy en día existen muchos lugares y grupos de autoayuda, donde a las personas se les enseña a elevar su autoestima, diciéndole que el "yo" todo lo puede. Les inculcan la idea de que todo lo pueden sin la ayuda de nadie, ni siquiera de Dios. No está mal infundir ánimo y fuerzas en las personas, pero en primer lugar está reconocer que hay un Dios que es el único Todopoderoso y que dependemos de El. Solo Dios es el único ser infalible para resolver problemas y dificultades, que en nuestras limitadas fuerzas humanas, no podemos.
Qué tristeza y qué gran soledad debe significar en la vida de una persona, la ausencia de un Padre tan maravilloso como el que tenemos, qué orfandad de espíritu tan atroz, qué existencia tan vacía...El hombre es el rey de la creación, pero de ningún modo está al nivel de su Creador. Esta es una mentira que le costó el paraíso a la primera pareja humana. Desde el principio el enemigo de Dios, ha querido que el hombre se sienta autosuficiente y que piense que no necesita a Dios, ¿por qué?, en primer lugar porque odia a Dios y quiere volver al hombre en su contra y en segundo lugar, porque también odia al hombre y haciendo que no tome en cuenta a Dios en su vida, sabe que se equivocará y sufrirá.
Siempre saldremos victoriosos de las dificultades que se nos presenten, por difícil que nos parezca, si dejamos que Dios tome el control. Todo lo que suceda será a nuestro favor, aunque no lo parezca. La Palabra de Dios dice: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados" (Romanos 8:28) Debemos creer en estas palabras, es una promesa de Dios para nosotros. No dudemos de la eficacia de Dios. El hará lo que tenga que hacer y más. 

Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.Proverbios 3:5 

El síndrome de Tomasito



"Si no viere en sus manos la señal de los clavos y metiere mi mano en su costado, no creeré", declaró Tomás, cuando los demás discípulos le dijeron que habían visto a Jesús resucitado. Tomás no creyó, hasta que Jesús mismo, días más tarde, se paró ante él y le dijo: "Pon aquí tu dedo y mira mis manos, y acerca tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo, sino creyente" (Juan 20:27). Y solo entonces Tomás creyó. Jesús le dijo: "Bienaventurados los que no vieron y creyeron".Hay muchas personas con una incredulidad al estilo de Tomás en este mundo. Por un lado están los que niegan la existencia de Dios, porque "no lo pueden ver" y por otro lado están los que necesitan ver y tocar y se inventan imágenes y estatuas palpables para depositar su fe en ellas.No tuvimos el privilegio de conocer al Señor Jesús en carne y hueso, en su paso por este mundo. No lo vimos con nuestros propios ojos, como lo vieron sus discípulos. No pudimos ver ni tocar sus heridas, para comprobar que se levantó de entre los muertos...Pero si bien no pudimos verlo con nuestros ojos físicos, nuestros ojos espirituales lo ven en toda su gloria y majestad, por la gracia de Dios y eso basta.No podemos ver a Dios, ¡pero con qué intensidad lo sentimos! Sería terrible que lo pudiéramos ver, pero no le sintiéramos. Jesús se asombró de la incredulidad de sus propios hermanos (Juan 7:5), quienes estuvieron al alcance de su vista desde siempre. Esto nos demuestra que lo importante no es lo que nuestros ojos físicos pueden ver, sino lo que podemos ver con nuestro corazón.La religión tradicional ofrece imágenes a sus fieles para que las veneren. Miles de personas caen postradas ante un Cristo de yeso, crucificado y muerto, pero ese no es el Cristo de la Biblia. El Cristo de la Biblia está ¡vivo! y está sentado a la diestra del Padre en estos momentos, allá en los cielos.El mundo no puede comprender que la grandeza inconmensurable de Dios no puede representarse en medio de los límites de una imagen esculpida. "¡Avergüéncese todos los que le sirven a imágenes de talla!" (Salmo 97) Esto va en contra de la voluntad de Dios, El prohíbe las imágenes porque la gente pierde el enfoque al venerar a una imagen. Esto es idolatría. "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra" (Éxodo 20:4), dice el segundo mandamiento. Pero el mundo sigue haciéndolo hasta estos días, ¿por qué?, porque necesitan ver para creer, como Tomás. Este el "síndrome de Tomasito", que se ha venido pasando de generación en generación, así como las estatuillas, reliquias y objetos "sagrados".Dios no busca que creamos en El, manifestándose de forma material. Esto solamente ocurrió cuando encarnó en la persona de Jesús. A través de diferentes pasajes de las Sagradas Escrituras, podemos darnos cuenta de que El mandó construir cosas a algunos de sus siervos, como por ejemplo a Noé, el arca (Génesis 6:14), a Moisés el tabernáculo, el arca de la alianza y todos los utensilios (Éxodo 25:9), pero nunca mandó a nadie que esculpiera Su propia imagen para que la adoraran, porque Dios es espíritu y los que le adoran, en espíritu y en verdad, es necesario que le adoren (Juan 4:24)El mora dentro de una luz inaccesible y nadie le ha visto ni le podrá ver (1 Timoteo 6:16). El ojo  humano no puede ver a un Dios tan Santo. Nuestros ojos están contaminados, no podrían ver la santidad de Dios. "No podrás ver mi rostro, porque no me verá hombre y vivirá", dijo El a Moisés (Éxodo 33:20) y el rostro de Moisés resplandecía después de haber estado hablando con El en el monte Sinaí, de tal manera que los demás se atemorizaron.Los cristianos podemos ver a Dios a través de Su Hijo Jesucristo, pues "Cristo es la imagen del Dios invisible" (Colosenses 1:15) y se nos manifiesta en Su Espíritu Santo, viviendo dentro de nosotros. Lo podemos ver con nuestros ojos espirituales, que ya no están cerrados, pues al recibir a nuestro Jesús, nuestros ojos espirituales se abrieron. Y lo veremos para siempre, porque estará con nosotros para siempre (Juan 14:16)¡Gracias Padre por ser tan real en nuestras vidas, que no necesitamos verte con nuestros ojos físicos para creer en Ti! El hombre no puede ver a Dios, pero "Las cosas invisibles de El, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo" (Romanos 1:20) 

Imágenes y Anticristo



"Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia, que tiene la herida de espada, y vivió"   Apocalipsis 13:14 La Biblia advierte que cuando venga el Anticristo, hará que adoren su imagen. Esto le resultará fácil si existe multitud de personas que veneran imágenes. Si esta es una costumbre muy arraigada, ¿cómo le reconocerán estas personas?, ¿cómo podrán distinguirlo entre las diversas imágenes que veneran y cuyo número sigue aumentando?.Isaías 44 del 18 al 20, declara que todos aquellos que adoran ídolos están siendo engañados, para que sus almas sean esclavas. En Apocalipsis, Juan declara que el dragón (Satanás), recibe adoración por medio del engaño. Comienza engañando a las personas para que le adoren y al final, matando a todos aquellos que no adoren su imagen.El origen de la adoración o veneración de imágenes, es pagano. Esto no viene de Dios, inclusive, los ángeles del cielo nos mandan que no nos postremos ante ellos. Antes del la era cristiana, la gran mayoría de los habitantes de la tierra, era idólatra, adoraban imágenes con forma humana, animales o mezcla de ambos. Esta forma de culto tuvo su auge en Egipto, Grecia y Roma, igualmente fue generalizada entre los indígenas de América. Aun el pueblo hebreo tenía sus ídolos, el becerro, el buey y otras formas idolátricas, a pesar del mandato de Dios: "Yo soy Jehová su Dios, que te saqué de Egipto, de casa de siervos. No tendrás dioses extraños delante de mí. No harás para ti, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, o abajo en la tierra, o en las aguas debajo de la tierra; No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios."  (Deuteronomio 5:6-9 y Exodo 20:4) . Este mandato de Dios no puede ser más claro.La idolatría es un problema de desconocimeinto de la Palabra de Dios y además, es un problema de fe. La Biblia describe la fe así: "Es pues, la fe la certeza de lo que no se espera, la convicción de lo que no se ve" (Hebreos 11:1). No se necesitan imágenes para tener verdadera fe. Quien necesite ver o tocar una imagen para tener fe, en realidad, no está teniendo fe en Dios, a quien no puede ver. La imágenes no sirven para fomentar la fe, al contrario, alejan a las personas de lo que es la verdadera fe. Jesús le dijo a Tomás: "Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron" (Juan 20:29).Igualmente contrario a la Palabra de Dios, es creer que una imagen puede ser intermediaria entre una persona y Dios. Claramente dice la Biblia: "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1Timoteo 2:5) Jesús y nadie más, es el único intemedirario entre Dios y los seres humanos. Una imagen no habla, no escucha, no ve, ¿cómo podría decirle a Dios lo que una persona pide?. ¿De qué ayuda podría servir un abogado ciego, sordo y mudo?.El Anticristo conocerá las debilidades de la gente y las aprovechará a su conveniencia. Debemos recordar que Satanás es el padre de la mentira y del engaño, sabe como llevar a los seres humanos a creer en falsedades y postrarse ante ellas. Las imágenes son falsas divinidades, aun el diccionario lo define así. Debemos mantenernos alejados de cultos peligrosos, no importa si sean parte de la cultura y tradiciones de un país y no importa si son "herencia" familiar. Obedecer a Dios es primero que seguir  tradiciones. Creemos en un Dios que no se le ve, ¡pero se le siente! "No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios"  Levítico 26:1


Inspiración divina



Una tarde lluviosa, un famoso poeta, se encontraba en su casa de campo. Contemplaba el panorama embelesado, desde la ventana. Era tan bello lo que veía que los versos empezaron a gestarse en su mente.-¡Matilde, Matilde, ven acá!- llamó entusiasmado a su esposa- Siéntate a mi lado y escribe esto, pronto!- Así lo hizo ella y empezó a escribir lo que el poeta le dictaba, compartiendo el regocijo de su marido. Las palabras comenzaron a brotar armoniosas de los labios del poeta, formando bellas estrofas, que Matilde transcribía al papel. Después de una hora, el poema estuvo terminado. Lo leyeron juntos y sonrieron satisfechos. ¿Quién es el autor del poema? ¿El poeta o su mujer? Lógicamente el poeta es el autor del poema, su mujer solo escribió lo que él le dictó. La autenticidad de una obra corresponde a quien ha tenido la inspiración para crearla, sin embargo, muchas personas no aplican este razonamiento en lo que respecta a la Biblia. La Biblia ha sido motivo de controversia desde hace mucho. Hay quienes argumentan que es un libro escrito por hombres y no reconocen a Dios como su verdadero autor. Si afirmamos que creemos en Dios, pero no creemos que la Biblia es de Su propia inspiración, no estamos creyéndole a Dios.Creer en Dios va mucho más allá de aceptar Su existencia. Es aceptar todo lo que proviene de El, principalmente Su Palabra. Es cierto que físicamente, la Biblia fue escrita por hombres, pero esos hombres fueron escogidos por Dios, para que escribieran Su mensaje a la humanidad.Dios es el autor de la Biblia. La Biblia es el legado de Dios a los hombres, para que lo conozcamos a través de ella, para que sepamos qué quiere de nosotros. La Biblia contiene las verdades de Dios y es el manual de vida para el ser humano, porque ¿quién mejor que El sabe cómo nos conviene vivir?El llenó de su Santo Espíritu a esos hombres escogidos, ellos recibieron Su inspiración divina. Dios mismo guió esas manos que escribieron cada palabra contenida en la Biblia. De igual manera como aquel poeta guió la mano de su mujer, para que captara el fruto de su inspiración...¡y eso no significaba que él dejase de ser el autor! "Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia"             2 Timoteo 3:16


Imposible negarlo



A todos nos maravilla el cambio que hizo el Señor en la vida de Pablo. El poder de Dios se vio manifestado de manera grandiosa con Saulo de Tarso. El incrédulo, el asesino de cristianos, el soberbio y sanguinario Saulo, tuvo un encuentro con el mismo Jesús que él atacaba, quedando impactado profundamente. Ya nunca más volvería a ser lo que había sido.Pablo se rindió ante el Señor Jesús, después de haber dedicado su vida a negarlo y a destruir a quienes creían en él y continuaban su obra. Dios transformó su corazón de piedra, en un corazón de carne. Lo mismo puede hacer Dios en el corazón de cualquier ser humano.Hubo otro hombre, Lewis Wallace, general y escritor estadounidense, nacido siglos después, en el año 1827, quien era incrédulo e indiferente en materia religiosa. Wallace dedicó dos años de su vida a una investigación concienzuda acerca de la persona de Jesús de Nazaret. Esto, provocado por un conocido ateo de su tiempo, Robert Ingersoll, quien negaba públicamente la existencia de Jesús.  Un día, los dos se encontraron y el ateo le propuso escribir un libro en donde presentara pruebas al mundo de que Jesús jamás existió y nunca hubo tal Hijo de Dios.Wallace empezó a buscar material para escribir el libro. Consultó antiguos manuscritos y acudió a fuentes originales del período histórico en el que Jesús había vivido. Escudriñó cada sitio por donde se decía que había pasado Jesús. Estaba decidido a llevar al papel, con pruebas feacientes, todo lo que Ingersoll declaraba públicamente. Pero, después de leer e informarse y sacar conclusiones, le fue imposible continuar en su actitud de incredulidad. Tenía tantas evidencias ante sus ojos, que era imposible negarlo: Jesús era quien dijo ser, el Hijo de Dios y Salvador de la humanidad. Al conocer a fondo la vida de Jesús se dio cuenta de que nadie, sino el verdadero Hijo de Dios, pudo haber hecho lo que él hizo y haber sido como él fue. Tal perfección, tal excelencia, tal sabiduría, tal bondad, no podían haber venido de un hombre común. El arrepentimiento inundó su corazón y cayó de rodillas, reconociendo su condición de pecador y pidiendo perdón. Aquel a quien había estado dispuesto a destruir y a exhibir como un fraude ante el mundo entero ¡había sido quien había dado su vida por él! Jesús no era un personaje de leyenda, era una realidad y una respuesta a las necesidades de su propia vida.El escritor ya no escribió el libro que pensaba publicar, pero en su lugar escribió otro, lo cual hizo declarando: "Como resultado de mis investigaciones y años de estudio, yo me convencí de que Jesucristo no solo es el Salvador del mundo, sino que también es mi Salvador personal y como testimonio, escribo este libro: "Ben Hur, una historia de los tiempos de Cristo".La novela trata de un príncipe judío llamado Judah BenóHur, quien después de pasar varios años encerrado en una galera, injustamente, regresa a Jerusalén dispuesto a vengarse. Pero, algo había ocurrido en su corazón: cuando estaba en calidad de reo, había tenido un encuentro muy especial, algo que empezó a transformar su vida. Había tenido un encuentro con Jesús. Se convirtió al cristianismo y estuvo presente en la crucificción de Jesús, lo cual afirmó su fe y hasta tuvo la oportunidad de ver uno de sus milagros con sus propios ojos.La historia del general y escritor Lew Wallace, autor de la famosa obra Ben Hur, que la mayoría hemos visto también en la pantalla, nos muestra cuan fácil es equivocarse al basar nuestras creencias en opiniones y comentarios ajenos, en lugar de hacerlo sobre hechos y evidencias. Jesús dijo: "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí" (Juan 5:39) La Biblia es testimonio fiel de la existencia y obra de Jesús en la tierra. Jesús le habló a Pablo y aunque nunca se conocieron, la vida de Pablo fue transformada. Dios nos habla a través de la Biblia y nuestras vidas también pueden ser  transformadas porque en Su Palabra hay poder.


Los falsos milagros



Seguramente han escuchado acerca de hechos milagrosos, atribuidos a imágenes religiosas, apariciones, iluminados, etc. Miles de personas acuden a estos lugares donde se dice han ocurrido estos "milagros". Existe gran ignorancia respecto a las manifestaciones sobrenaturales, lo cual genera que mucha gente crea en los falsos milagros. Esto, lógicamente es una vez más, consecuencia de el desconocimiento de la Palabra de Dios.
En primer lugar, Dios está en contra de la veneración de imágenes "
No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios" (Levítico 26:1), "No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra" (Deuteronomio 5:8). Un milagro que provenga de una imagen, no puede ser de Dios, porque iría en contra de sus propios mandamientos.
Dios es suficientemente poderoso, El no necesita valerse de imágenes, no necesita fabricar "apariciones", no necesita echar mano de nada de esto, para mostrarnos Su poder, no tiene que hacer milagros para probar Su existencia, basta Su maravillosa creación, que es un milagro viviente, que se renueva día a día, para darnos cuenta de Su existencia. Dios obra milagros solo por Su gran amor e infinita misericordia.
En cuanto a los falsos milagros, hay de dos clases: los prefabricados por el hombre y los tramados por Satanás. De sobra sabemos que en este mundo hay muchos oportunistas, que se aprovechan de la ingenuidad de los demás, con el fin de engañar para lucrar a costa de la fe de las personas. Se han descubierto innumerables fraudes ideados con este propósito. Una de las manifestaciones "sobrenaturales" que más maravilla a la gente es la de las imágenes que "lloran sangre". La sangre siempre impresiona a los seres humanos, así es que es un buen elemento para lograr captar su atención. Es famosa en Nápoles, Italia, la "sangre de San Genaro" y la de San Pantaleón, en España. Se dice que la sangre de estos mártires, conservada como reliquia en sus respectivos lugares de origen, se licúa cada año, en determinada fecha. Miles de fieles acuden a ver el milagro con sus propios ojos. Científicos han descubierto cómo lograr un líquido semejante a la sangre, a través de un compuesto formado por Hidróxido de Hierro, FeO(OH), cloruro de hierro (FeCl3), carbonato de calcio (CaCO3), cloruro de sodio (NaCl) y agua destilada. Para hacer que una imagen tallada llore sangre, no se tiene más que poner este compuesto químico dentro de la figura, estratégicamente, tras unos orificios hechos a propósito en cada ojo y aplicar calor o simplemente con el movimiento, para que la imagen en cuestión, "llore sangre". Esta es la explicación científica de la sangre de las imágenes religiosas. Dios no tiene necesidad de recurrir a ninguna clase de espectáculo para que  creamos en El. Jesús le dijo a Tomás: "Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron" (Juan 20:29). Creemos por fe y nuestra fe se basa en el único legado fiable: Su Santa Palabra.
Pero la clase de milagros, más peligrosa es la que proviene de Satanás, el más hábil de los engañadores. El puede hacer muchas cosas para desviar a la gente de la verdadera fe. Puede hacer que una persona sane, inclusive, al tocar una imagen. Sabemos que el diablo no hace bien a nadie, pero si esto es con el fin de salirse con la suya, sí lo hace, porque el resultado será un mal mayor. Cuando la gente obtiene lo que necesita con el solo hecho de tocar una imagen, piensa que eso es suficiente y que no es necesario estar bien con Dios ni clamar a El, cuando se encuentre en necesidad. Así actúa Satanás. También utiliza charlatanes, brujos, mediums, chamanes, psíquicos, etc. para engañar a la gente. Ellos pueden obrar prodigios, ayudados por los poderes de las tinieblas y la gente creerá en ellos, sin saber que es una trampa de Satanás. Esta clase de personajes, de apariencia extravagante,  están muy en boga hoy en día, algunos hasta tienen su programa de televisión. Se anuncian en comerciales, en donde aseguran el éxito material y amoroso de quienes acudan a ellos. Es increíble cómo la gente gasta su dinero en consultarlos y realmente cree en que ellos son la solución a todos sus problemas. Lo peor es que usan el nombre de Dios para sus engaños y aseguran que lo que hacen, está aprobado por la fe cristiana. ¿Puede haber más evidencia que detrás de todo eso está la mente del diablo, el amo de este mundo y padre de la mentira? Recordemos que precisamente los prodigios y milagros, serán el arma estratégica del anticristo, para ganar adeptos.
Es muy importante saber distinguir entre un verdadero milagro de Dios y un falso milagro. Debemos mantenernos firmes, siempre dentro de la luz de nuestro Señor Jesucristo. No nos dejemos atraer por filosofías, creencias falsas, milagros elaborados, ni ninguna manifestación sobrenatural sorprendente. Nosotros sabemos que nuestro Dios no es así, El no es un genio para pedirle deseos, ni un exhibicionista. El obra milagros de acuerdo a Su voluntad y sin hacer alarde.
"Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos".
2 Tesalonicenses 2: 7-9

Si no entiendes la Biblia



"Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras" Lucas 24:45

La razón por la que muchos no leen la Biblia, (aun algunos que se dicen cristianos) es porque no la comprenden. La Biblia no es un libro para entenderlo con la mente, sino con el espíritu y el corazón. No es necesario tener un alto nivel de estudios para esto. Personas con doctorado universitario, pueden leerla de principio a fin, pero no son capaces de captar el verdadero significado de lo que leyeron. No se produce ningún cambio en ellas, porque su enfoque hacia las Escrituras ha sido puramente intelectual. Son personas a las que en este mundo se les llama cultas y preparadas, pero no están preparadas para entender las cosas de Dios, pues no tienen el Espíritu de Dios.
"El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente" 1 Corintios 2:14
El primer paso para entender la Biblia, es involucrarte sinceramente con Dios, pues El es quien te dará entendimiento a través de su Santo Espíritu.
"Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de Su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios" 1 Corintios 2:10
El que tiene el Espíritu de Dios, aunque carezca de estudios y conocimientos, puede entender lo que Dios le dice en Su Palabra:
"Los gobernantes, al ver la osadía conque hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús"  Hechos 4:13
¿Cómo tener el Espíritu Santo de Dios para poder entender la Biblia?
Arrepiéntete de tus pecados y confiésaselos a Dios. Cree en Jesucristo como tu Salvador personal y ábrele las puertas de tu corazón. Entonces el Espíritu Santo entrará en ti y te ayudará a comprender y a conocer la Palabra de Dios y no solo eso, también cambiará tu vida.
"Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas  a sus hijos, cuanto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!" Lucas 11:13
A la par, existen métodos prácticos de estudio de la Biblia que te ayudarán a entenderla mejor. Uno de ellos es el inductivo, que consiste en:
Examinar el contexto, buscando la relación entre los versículos. No se debe tomar un versículo aisladamente. El enlace entre ellos te mostrará la idea principal, que es la finalidad de este primer paso. Conociendo la idea principal, puedes deducir el significado que las palabras tienen para el escritor. Trata de ubicarte en su época para comprenderlo mejor. Fíjate en qué cosas hace mayor énfasis, qué es lo que repite, etc. Habiendo reconocido el significado que el pasaje tiene para él, trasládalo a tu propia vida y época. El mensaje es para ti, Dios te está hablando a ti en cada párrafo de las Escrituras. Mucha gente declara que la Biblia es un libro pasado de moda y sus enseñanzas son anticuadas. Quienes piensan así, se equivocan, Dios eligió una época para dictar su mensaje a la humanidad, pero ese mensaje es válido para todas las épocas.
No puedes llamarte cristiano si la Biblia no es tu manual de vida. La Biblia es el aliento espiritual por excelencia para crecer y llegar a ser lo que Dios quiere que seas. No te desanimes si hay algo que no entiendas. Acostúmbrate a escribir lo que no entiendes y después coméntalo con tu pastor o maestro de estudios bíblicos, pero no te detengas a causa de no entender todo lo que lees. Familiarízate con la Palabra.
Existen varias versiones de la Biblia, (no varias Biblias, como algunos piensan). Algunas son de más fácil comprensión pues utilizan un lenguaje más moderno.  También existen Biblias que contienen una explicación de cada libro o notas y comentarios, concordancia, mapas, etc. Esta es la diferencia entre las diferentes versiones, pero es la misma Palabra de Dios en todos los casos.
La Biblia ha sido el libro más atacado y más desvirtuado en el mundo, pero sigue siendo el libro más vendido y que más vidas ha transformado.
"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán"  Mateo 24:35
Hay partes de la Biblia que pueden causarte dificultad, pero nunca deben causarte duda.



No preguntes por qué




¿Cuántas veces, al estar pasando por una racha de malos acontecimientos, preguntamos a Dios por qué, por qué a mí?. Al Señor no le agradan los porqués. El preguntarle por qué nos pasa lo que nos pasa, es quejarnos y lamentarnos delante de El, es falta de confianza en El, ya que como cristianos sabemos que todas las cosas que nos sucedan, ayudarán a bien (v. Romanos 8:28). Lo que debemos hacer, cuando las cosas no van bien, es preguntarle ¿Qué me quieres enseñar, Señor, con ésto? y esperar la respuesta en actitud de humildad, no de queja. El responderá siempre y cuando lo busquemos con un corazón contrito y en humildad. El quiere sentirse partícipe de nuestras aflicciones, quiere que dependamos de El y acudamos a El como un Padre amoroso que nos dará consuelo y a la vez, nos dará una enseñanza como consecuencia de lo que nos aqueje.
Cuando todo nos sale mal, debemos preguntarle a nuestro Padre: ¿Qué estoy haciendo que no debería estar haciendo?, ¿Dónde está mi error? y no decirle ¿por qué permitiste que me sucediera ésto?. Igualmente, preguntarle:¿Qué no estoy haciendo que sí debería hacer?.
Quizá estemos cometiendo pecado de omisión, por eso las cosas no salen bien. Por último si la respuesta no viene, la pregunta clave es: ¿qué haría el Señor si estuviera en mi misma situación?. Si conocemos bien a Dios, sabremos la respuesta a esta pregunta.
No hay que cuestionar a Dios ante los altibajos de la vida, debemos de cuestionarnos a nosotros mismos, porque con seguridad lo que nos ocurre es consecuencia de nuestros mismos actos y decisiones erróneas.. Dios nunca se equivoca, El no es quien hace que nos vaya mal, nosotros somos los que nos equivocamos. El permite que sucedan cosas malas, pero no porque no le interesemos. El nos da la oportunidad de recurrir a El para ser nuestro aliado y estar con nosotros en nuestras tribulaciones. Aprendamos a esperar en El, sin quejarnos y sin acribillarlo de por qués, sino simplemente, con la conciencia y el corazón convencidos de que El sabe por qué lo permitió. Los por qués y las quejas no nos darán paz, sino al contrario, nos traerán más inquietud, así que si queremos que todo vuelva a la calma, esperemos con calma. A su tiempo, El nos mostrará cuál era el propósito de que pasáramos por esa situación.

No estás solo



"Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé"  Josué 1:5 

 Según el diccionario, soledad es falta de compañía, pero la soledad es compañera invisible de muchas personas. La soledad se siente en el alma, en todos los sentidos. La falta de cariño es soledad; la falta de comprensión, es soledad; la ausencia del ser amado, es soledad...la nostalgia, el abandono, la traición, el rechazo, en fin, muchas circunstancias pueden hacer que nos sintamos solos.
La soledad es peligrosa. Muchas personas buscan refugio  en las adicciones a causa de sentirse solas y lo que es peor, pierden las ganas de vivir y pueden incluso, ocasionar su propia muerte. Antes se creía que únicamente las personas adultas se podían sentir  solas, pero en estos tiempos, en donde niños de hasta ocho años llegan a quitarse la vida, hay que pensar en qué terrible soledad viven también algunos pequeños. Pero, somos muy egoístas y vivimos solo autocompadeciéndonos, sin ver que a nuestro alrededor, hay más sufrimiento que el que pudiésemos soportar nosotros. Miremos hacia nuestro entorno, salgamos de dentro de nosotros mismos y echemos un vistazo afuera. Nos daremos cuenta de que, comparados con otros seres humanos, no somos tan desafortunados. Cuántos ancianos mueren solos en sus miserables viviendas, abandonados por los suyos, esa debe ser una de las soledades más terribles. La soledad, en ocasiones, es consecuencia del egoísmo de los demás.
Somos creados por Dios y El es fiel, no nos dejará ni nos desamparará, a pesar de que las circunstancias nos hagan pensar lo contrario a veces. Jesús dijo: "...Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20b), esta es una promesa y El cumple sus promesas, así es que, amigo o amiga que te sientes solo o sola, tu soledad no es tal. Ten fe, confía como el rey David, que dijo: "Aunque mi padre o mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá" (Salmos 27:10). Puede ser que estés sufriendo abandono de parte de alguien que tú querías, puede ser que tus padres te abandonaron o tus hijos o tu pareja, etc., si confías en Dios como David, ese sentimiento de soledad, desaparecerá.
Jesús mismo fue abandonado por sus discípulos, cuando la situación se tornó peligrosa, pero él declaró que no se quedaba solo, pues el Padre estaba con él. Hay que seguir su ejemplo y cuando parezca que la soledad nos quiere "hacer compañía", solo sintamos la presencia de Dios, que está a nuestro lado, porque con El nunca, nunca vamos a estar solos.

"He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo, mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo"   Juan 16:32

martes, 8 de enero de 2013

Las vacaciones de Dios



¿Qué pasaría si un día Dios decidiera tomarse unas vacaciones?

No saldría el sol cada mañana, la tierra se convertiría en un planeta frío
Las noches serían completamente oscuras, no aparecería la luna
No brotarían las flores en primavera
Los árboles no cambiarían sus hojas en otoño
La lluvia no regaría los campos
La naturaleza detendría su andar
El mar ya no tendría oleaje
La tierra ya no giraría más...etc. etc. etc.
¡La vida entera se detendría!

¿Cuantas cosas ocurren a nuestro alrededor cada día, a las que estamos tan acostumbrados que no nos detenemos a reflexionar en ellas?
Algunos dicen no necesitar a Dios...algunos simplemente no creen que exista Dios... porque no lo ven. Pero nadie puede decir que no puede ver lo antes citado, aún los ciegos pueden sentir el calor del sol aunque no lo vean, la lluvia, aunque no la vean, pueden escuchar el ruido de las olas del mar aunque no lo vean, etc. No podemos ver a Dios, como un ciego no puede ver el sol, pero lo podemos sentir, como un ciego, sin ver el sol, lo siente y no puede negar su presencia. Negar que haya un Dios es tan ilógico como que un ciego, negara el calor que proviene del sol, solo porque no lo ve.
Si Dios se tomara unas vacaciones, creyentes y no creyentes se verían afectados. Hace algún tiempo hicieron una película: "Un día sin mexicanos", en donde se muestra la necesidad que tienen en nuestro país vecino de la mano de obra mexicana. Aquel día sin mexicanos, ocasionó un caos. Sin embargo, allá los mexicanos son criticados, discriminados y maltratados por las autoridades. No reconocen la necesidad que tienen de ellos, a pesar de que lo saben. Lo mismo pasa con los no creyentes, critican a Dios, reniegan de El, pero tienen necesidad de las cosas que El nos da a todos, inclusive a los que no creen en El. No reconocen que sus necesidades más básicas son atendidas por Dios cada día. Si Dios se tomara unas vacaciones, aunque fuese un solo día, ¡ese día sería un caos universal! Pero Dios no descansa nunca, El siempre trabaja. Nunca nos abandonaría ni nos dejaría a nuestra suerte, porque aunque la Biblia dice que al crear el universo, al séptimo día descansó, su poder siguió actuando y haciendo girar el universo entero. Debemos reconocer cada día la necesidad que tenemos de El y reconocer las maravillas que hay a nuestro alrededor, las cuales son Su obra y de nadie más.

"Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo"    Juan 5:17

El ángel que me enseñó a orar



Esa noche me sentía extraño, inquieto. Me puse de rodillas junto a mi cama, en la soledad de mi habitación. El momento era tan especial, tan intenso, que parecía que el corazón se me escaparía de dentro del pecho. Por primera vez en mi vida ¡iba a hablar con Dios! Esa mañana de Domingo había asistido por primera vez a una iglesia cristiana. Había sido un culto de salvación. Yo nunca había escuchado hablar de Dios de la manera como lo hicieron allí. Las palabras del predicador habían llegado a lo más profundo de mi ser.
Había hablado de la importancia de comunicarse con Dios. Había dicho que cualquier persona podía hablar directamente con El y El le escucharía. Me impresionó escuchar las oraciones de los miembros de la congregación, con tal familiaridad, como la que se le tiene a un ser querido. Ahora yo quería hacer lo mismo. Me dijeron que ahora soy un hijo de Dios porque al final del servicio, recibí al Señor en mi corazón. Lloré mucho, como nunca lo había hecho desde que era niño, pero mis lágrimas no eran de tristeza, sino de felicidad, una felicidad inexplicable. Me dijeron que Cristo ya había perdonado todos mis pecados, ¡cómo no iba a estar feliz!, si yo no merecía el perdón, había hecho cosas terribles en mi vida. Pero me dijeron que no importaba, porque yo estaba verdaderamente arrepentido y le había pedido perdón a Dios. Así de fácil, por gracia de Dios y nada más.
Esa noche, ahí estaba, listo para hablar con Dios, pero no sabía cómo empezar. Sentía cierto temor y confusión, pero a la vez un anhelo muy grande dentro de mí. Mil y una preguntas se agolpaban en mi mente... ¿Realmente me escuchará?... ¿por qué habría de escucharme si yo nunca lo he tomado en cuenta en mi vida?... ¿qué debo decirle primero?...Cerré los ojos, pero ninguna palabra pudo salir de mi boca. Empecé a desalentarme y apoyé la cabeza sobre la cama. Nunca llegaría a poder pronunciar una oración como lo hacían los miembros de esa congregación, pensé. De pronto toda la habitación se iluminó. Traté de levantar la cabeza, pero sentí como que me pesaba mucho. Quise abrir los ojos, pero tampoco pude, la luz era demasiado intensa, la percibía a través de mis párpados.
Me estremecí al oír una voz que me decía:
- No te aflijas Omar. No te desalientes porque aun no sabes cómo orar a Dios. El no te pide que lo hagas de alguna manera en especial, El solo desea oír las palabras que salgan de tu corazón.
- ¿Quién eres tú que me habla?- pregunté, tratando de abrir mis ojos, sin conseguirlo.
- Soy un ángel enviado por el Señor. El está interesado en ti desde hace mucho tiempo. Esta mañana tuvimos fiesta en el cielo, cuando tú hiciste tu decisión de recibirlo como tu Señor y Salvador- Sentí un nudo en la garganta, ¿cómo era posible que Dios, el Creador del universo, estuviera interesado en mí? Entonces el ángel dijo:
- Dios te ama mucho Omar y quiere tener una relación diaria y personal contigo. Ahora eres Su hijo, háblale como lo harías con tu papá. Eso es orar. La oración es un acto de fe, es la expresión máxima del espíritu del hombre. A través de la oración, puedes compartir tus sentimientos, pensamientos y necesidades con tu Padre Celestial. Dios es un interlocutor que sabe escuchar, que se interesa, que sabe comprenderte con sabiduría perfecta- Yo escuchaba maravillado, pero aun estaba un poco confuso. Quería saber muchas cosas y le dije:
- Pero ellos oran de manera muy diferente a la que he escuchado en algunas de las pocas iglesias a las que he asistido antes, cuando me llevaban de niño. Ahí solo se repetía lo que ya estaba escrito en unos libros. Todos decían lo mismo, pero acá todos lo hacen por su cuenta, dicen lo que ellos quieren- El ángel sonrió benévolamente y respondió:
- El Santo Espíritu de Dios te ayudará a comprender todas las cosas. La oración debe ser personal y aunque todos estuviesen pidiendo lo mismo, cada quien puede hacerlo con sus propias palabras, como lo sienta en su corazón.
- ¿Pero entonces cómo debo orar, cómo empezar?
- Omar, no hay ninguna fórmula ni método para orar, pero Jesús dejó una oración que sirve de modelo: el Padrenuestro. Esta muestra que primero te debes dirigir a El, reconociéndolo como tu único y soberano Dios. Debes pedirle perdón por los pecados que cometiste en el día, de los cuales debes estar sinceramente arrepentido. Debes darle gracias por todo lo bueno y lo malo que te ha sucedido en el día, por tu vida, por tu trabajo, por tu familia...Reconoce que todo viene de El y que lo necesitas en todo momento. Cuéntale tus necesidades, pero somete todas tus peticiones a Su voluntad, porque El sabe lo que es mejor para ti. Y todo lo que le pidas, hazlo en el nombre de Su Hijo, Jesucristo.
- ¿Y qué tengo que hacer para que me responda?
- Si oras con fe, si andas en obediencia y si eres perseverante, Dios responderá a tus oraciones, pero si no lo hace pronto, no te desesperes, Dios tiene Su tiempo y Sus propios planes para ti. Si una petición demora mucho en ser contestada, puede ser porque no es Su tiempo o porque tal vez lo que le pides no entra en Sus planes, pues a ti no te conviene. Hay que confiar siempre en sus decisiones, porque El nunca se equivoca. Confía en Su sabiduría.
La voz del ángel se fue desvaneciendo y la luminosidad se fue haciendo más tenue. Cuando por fin pude abrir los ojos, miré a mi alrededor, pero no había nadie. ¿Había sido un sueño?, no podría asegurarlo. Lo único que sabía con certeza era que Dios me amaba y que quería que yo le abriera mi corazón y hablara con El, así como un padre anhela oír a su pequeño hijito, la primera vez que lo llama: papá.

lunes, 7 de enero de 2013

Oruga o mariposa



"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame"
Lucas 9:23

Hay personas que por el solo hecho de asistir a una iglesia cristiana, se autodenominan cristianos, pero sus vidas no reflejan el cristianismo en ningún aspecto. Viven una doble vida: los domingos en la iglesia son una cosa, pero el resto de la semana son otra. Viven con un pie en la iglesia y el otro, en el mundo. Conozcamos una historia de tantas:
"Mi nombre es Juan y asisto a una iglesia evangélica. A los veinte años, un vecino amigo mío, me invitó a un campamento de verano que organizaba su iglesia. Pensé que sería algo diferente y acepté, llevado por la curiosidad. Recuerdo que me gustó la camaradería que reinaba entre los jóvenes de esa iglesia. Eso me hizo sentir deseos de integrarme. Cuando el último día de campamento hicieron el llamado para recibir a Cristo, yo pasé adelante, quería cumplir con el "requisito" para ser parte de esa comunidad.
Comencé a ir a la iglesia todos los Domingos y participaba en todas las actividades de la liga de jóvenes, pero seguía saliendo con mis antiguas amistades y frecuentando los lugares que acostumbrábamos. Para mí no tenía nada de malo una copita el fin de semana o las cervezas mientras veía el football. Tampoco salir con chicas y tener relaciones con ellas. Todos mis amigos lo hacían.
Me gustaban los cantos en la iglesia, pero no estaba de acuerdo en algunas cosas, porque se me hacía fanatismo. Tomaba del cristianismo, solo lo que me gustaba. Era solo una oruga, no me había transformado en mariposa, en la nueva criatura que debía ser. No leía la Biblia, ni dedicaba tiempo a la oración. Pero me llamaba cristiano...Pensaba que con ir a la iglesia era suficiente, que con dar la ofrenda de vez en cuando, me libraría del infierno.
Seguí viviendo un cristianismo falso durante mucho tiempo. Seguí frecuentando lugares mundanos y participando de las obras de las tinieblas. No admitía que nadie me dijera como vivir mi vida. No estaba dispuesto a renunciar a las cosas que me gustaba hacer y que según yo, no tenían nada de malo, porque todo el mundo las hacía. Cuando el pastor hablaba conmigo, le decía a todo que sí, pero seguía haciendo lo que me venía en gana. Seguía viviendo una doble vida, seguía siendo una fea oruga.
Un día, en un concierto de música cristiana, un predicador habló con palabras que me estremecieron. Lo hizo con mucha autoridad y convicción. Parecía que me estaba hablando a mí y sacaba todos mis "trapitos al sol". El habló de Judas, de cómo, a pesar de que formaba parte del grupo de discípulos de Jesús y andaba con él para todos lados, nunca fue un seguidor auténtico de Cristo. Siguió amando el mundo y lo que este le ofrecía, como muchos cristianos de hoy en día, dijo, que asisten a sus iglesias y se dicen cristianos, pero sus vidas son como la de Judas, una farsa del cristianismo...Judas andaba con Jesús por conveniencia, tal vez porque en el grupo había encontrado buenos amigos y nada más. Pero terminó siendo un traidor. Nunca fue un seguidor de Jesús auténtico y nunca fue salvo. Al escuchar esto, me vino una sensación de temor tremenda y reconocí que yo no estaba seguro de mi salvación...
¿Eres un auténtico seguidor de Cristo o un Judas?, preguntó el predicador y sentí una estocada directa al corazón. Nunca se me hubiera ocurrido verlo de esa manera.... ¿Sigues los pasos de Jesús o de quien lo entregó?, prosiguió...otra estocada al corazón. ¿A quién podía engañar yo? En esos momentos reconocía que yo no era mejor que Judas, era un hipócrita traidor igual que él. Le había dado la espalda a Jesús, le había prometido un día entregarle mi vida y no había cumplido, a pesar de que él sí había dado la suya por mí. Me sentí cucaracha. Ese día por fin se produjo la metamorfosis. El Espíritu Santo me reargüía a través de las palabras de aquel hombre de Dios y cuando hizo el llamado para recibir a Cristo, fui el primero que corrió al frente. Esta vez sí sabía lo que estaba haciendo. Esta vez sí era un acto sincero. Esta vez sí pronunciaría una oración de arrepentimiento auténtica, que me salía del corazón. Ya no quería seguir siendo un falso cristiano. No me avergoncé de que me vieran llorar y temblar de pies a cabeza y le entregué mi vida a mi Señor. Después de eso sentí una paz que nunca había sentido y comprendí que Dios me había perdonado. Mis alas, que habían estado aprisionadas por el pecado, se desplegaron y me convertí en mariposa, en una nueva criatura en el Señor. Ahora soy un verdadero hijo de Dios."
¿Eres tú una oruga o una mariposa? ¿Eres un cristiano de domingo o un cristiano auténtico? ¿Refleja tu conducta a un verdadero hijo de Dios?...Jesús no padeció en la cruz solo para que nosotros cumpliéramos un rito dominical. El dio su propia vida para que nosotros salváramos la nuestra. Tenemos que aquilatarlo, tenemos que discernir el significado tan tremendamente importante de su sacrificio. Si no lo hemos hecho, somos aun orugas que no hemos experimentado el verdadero nuevo nacimiento. Debemos definirnos, no podemos servir a dos señores. Si nos decimos cristianos, debemos conducirnos como cristianos. Nuestro testimonio es muy importante, pues si nuestro comportamiento no es el de un cristiano auténtico, provocaremos al desánimo a los que recién empiezan en el camino del Señor y dejaremos mal a toda nuestra congregación y al cristianismo en general. A la gente le encanta encontrar fallas y tener motivo para criticar.
Ninguna experiencia que el mundo pueda ofrecernos, se puede comparar a la de sentir a Dios en nuestra vida y llevar una relación diaria con él. Rompamos con todo aquello que nos separa de Dios. Rompamos el capullo y soltemos nuestras alas. Jesús vino a liberarnos, no tenemos por qué seguir siendo orugas.

"Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones"  Santiago 4:8