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viernes, 29 de marzo de 2013

Agua y aceite


¿Qué pasa si pones agua y aceite en una botella? Nunca podrán mezclarse, nunca podrán ser uno solo. Aunque estén juntos en un mismo lugar, no alcanzarán una unión total. Esto es lo que pasa con los matrimonios mixtos, entre creyentes y no creyentes.
María conoció a Raúl en su trabajo, simpatizaron, empezaron a salir juntos y fue naciendo el amor. Pero, había un problema, ella era cristiana y Raúl no. María lo invitó varias veces a su iglesia, pero él siempre tenía una excusa. Hasta que María ya no insistió más y lo dejó tranquilo, temiendo que él se molestara y la dejara. Pensaba que con el tiempo lo convencería... Un día Raúl le propuso matrimonio. María pensó que era una buena oportunidad para "recordarle" que sus creencias eran diferentes, pero que ella no dejaría de asistir todos los domingos a su iglesia. El le dijo que no tenía ningún problema con eso y María aceptó.
Después de casarse, María se fue haciendo a la manera de Raúl, poco a poco fue apartándose de la iglesia, él siempre la convencía de que se quedara con él los Domingos para hacer algo juntos..."¿acaso la iglesia es más importante que yo?", le decía. Hasta que María dejó de congregarse definitivamente. Su vida fue tornándose vacía, rutinaria, a pesar de que Raúl no era un mal marido, le faltaba algo, había un abismo entre los dos, algo no encajaba. No había esa unión total que debía haber entre esposo y esposa...

Casos como éste, hay muchos. Mujeres y hombres creyentes, que se casan con incrédulos, pensando que esto no va a afectar su vida cristiana. Lo hacen ilusionados, pensando que después de casados, él o ella, se volverán a Dios como por arte de magia. La realidad es muy diferente. La mayoría de las veces, el no creyente, aleja de Dios al creyente.
Dice Deuteronomio 7:3 y 4: "Tampoco te unirás en matrimonio con ninguna de esas naciones; no darás tus hijas a sus hijos ni tomarás sus hijas para tus hijos, porque ellas los apartarán del Señor y los harán servir a otros dioses. Entonces la ira del Señor se encenderá contra ti y te destruirá de inmediato".
Dice Éxodo 34:15 y 16: "No hagas ningún pacto con los habitantes de esta tierra, porque se prostituyen por ir tras sus dioses, y cuando les ofrezcan sacrificios a esos dioses, te invitarán a participar de ellos. Y si casas a tu hijo con una de sus mujeres, cuando ella se prostituya por ir tras sus dioses, inducirá a tu hijo a hacer lo mismo".
La Biblia es clara y precisa cuando aborda el tema de las uniones desiguales. No solo se refiere a la unión de pareja, sino que a cualquier clase de unión. La amistad con el mundo es enemistad contra  Dios, cualquiera que quiera ser amigo del mundo, es un enemigo de Dios, eso dice Santiago 4:4. Si formas alianza de amistad con el mundo, la Palabra de Dios te declara enemigo de Dios, ¿qué será si formas alianza de matrimonio?
Lo que sucedió con María y Raúl fue el efecto agua y aceite, la esencia de cada uno era diferente, algo había que no permitía la unión completa. Y es que los seres humanos estamos formados de: cuerpo, alma y espíritu. María y Raúl, podrían ser muy afines en lo relacionado a su parte física (cuerpo)  y también en lo emocional (alma), pero en lo que se relacionaba con su espíritu no había ninguna afinidad, Raúl estaba muerto espiritualmente y María estaba viva, porque había nacido de nuevo, espiritualmente. Podían vivir juntos, pero espiritualmente estaban muy lejos y eso impedía la armonía total.
"No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos?" (2 Corintios 6:14-16a).

"¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo?”... "¡Mi novia (novio) es muy bueno(a), mejor que algunos cristianos que conozco!"...este es un argumento muy socorrido, por los que se piensan casar con incrédulos, pero La Palabra de Dios siempre dice la verdad, dice que el diablo es el amo de este mundo, el padre de los que no son de Jesús. Si el novio o novia, no es de Jesús... es del diablo...no hay vuelta de hoja. ¿Podrá haber armonía espiritual entre un hijo o hija de Dios y un hijo o hija del diablo?... ¡Nunca nadie es lo suficientemente bueno como para estar al mismo nivel espiritual que una persona lavada con la sangre de Cristo! Tu novio o marido puede ser muy bueno, tu novia o esposa podrá ser muy buena, pero si ha rechazado a Cristo, delante de Dios está condenado(a). Van por caminos muy diferentes, uno va camino al cielo y el otro, camino al infierno...terrible ¿no?, pero es la verdad. Así que si tu pareja es agua y tú, aceite, piénsalo bien, nunca podrá haber comunión espiritual entre ustedes y esto será un desequilibrio para tu matrimonio.
Si eres un cristiano o cristiana de verdad, debes tomar en cuenta a Dios en todo lo que hagas en tu vida y especialmente en algo que significa tu felicidad futura. Recuerda el mandamiento: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos" (Mateo 22: 37-38). Si amas a Dios realmente, tienes que estar dispuesto(a) a obedecerle en todo. El resultado de la obediencia es bendición. Una persona que no ama ni sirve a Dios, que no conoce Su Palabra y que rechaza a Jesús, no puede ser de bendición para un creyente.

Salgan de en medio de ellos y apártense. No toquen nada impuro, y yo los recibiré. Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso.»

Angélica García Sch.


En salud y enfermedad


María y Luis eran una pareja feliz, llevaban tres años de casados y se veían tan enamorados como el primer día. Acostumbraban a viajar mucho, aprovechando que aun no tenían hijos. En uno de esos viajes, les sorprendió la lluvia en medio del camino. Al principio no le dieron mucha importancia, pero el aguacero arreciaba cada vez más. En esa carretera no había libramiento, no podían detenerse a esperar que pasara. Luis siguió avanzando, muy lentamente, de nada servían los limpiaparabrisas, no se veía a dos metros de distancia. Era una situación desesperada, María a su lado, muy asustada, le pedía que tuviera cuidado. Los señalamientos tampoco alcanzaban a verse, así es que no se dieron cuenta de la curva pronunciada que tenían delante. El auto se salió del camino y sintieron que caían a un abismo.
Al despertar, Luis se dio cuenta de que estaba en el hospital. Le explicaron que había tenido un accidente, pero que su estado no era de gravedad, solo lesiones leves. El preguntó por su esposa, la respuesta lo dejó helado. Ella estaba viva, pero quedaría inválida de por vida. Unos meses más tarde, Luis abandonó a María, alegando que no podría pasar el resto de su vida junto a una mujer lisiada... ¿Dónde había quedado el amor que decía sentir por ella?

Parece increíble, pero hay muchos casos en que si la mujer enferma de gravedad o si sufre un accidente y queda inválida, el marido la abandona. No se siente con la capacidad para enfrentar una vida así y huye. O simplemente se da cuenta de que no la amaba tanto, como para sacrificarse por ella. Qué terrible ha de ser esto para aquellas mujeres, que ese ser en quién confiaron, las abandone cuando más lo necesitan. Por otra parte, hay mujeres que si el marido padece una enfermedad que lo mantendrá postrado para toda su vida, se buscan un amante. Igualmente, hay mujeres que abandonan a su marido, pero es más común en los hombres. También los hay que abandonan a su esposa inválida, dejándose influenciar por los "amigos", quienes  suelen aconsejarle que busque otra mujer pues "no es justo que se ate de por vida, a una que ya no va a poder satisfacerlo jamás"...En este mundo se ve de todo. La falta de amor salta a la vista en estos casos. El verdadero amor vence todos los obstáculos. El amor nunca deja de ser. El amor no busca lo suyo. Es triste ver cuánto egoísmo, cuánta insensibilidad.
La pareja que se casa, debe asumir que si alguno de los dos sufre una enfermedad que lo imposibilite de valerse por sí mismo, el otro o la otra, deberá estar a su lado, siendo sus brazos, sus piernas, sus ojos, sus oídos, etc. Eso es el matrimonio, los dos son uno, si una parte de la unidad sufre enfermedad, la parte sana, funciona por la parte enferma. Así es el verdadero amor.
La frase que se pronuncia ante el altar "en salud o enfermedad", no es un "relleno", no es solo por decir algo, es una promesa. La pareja se promete el uno al otro, estar juntos estando sanos o estando enfermos. Es una promesa que se hace delante de Dios y hay que cumplirla. Antes de casarse, hay que pensar hasta qué punto se es capaz de sacrificarse por la pareja, si no se tiene la disposición para esto, mejor es no casarse.
El matrimonio es un pacto de origen divino y como tal hay que considerarlo, respetarlo y cumplirlo en todos sus aspectos. Cuando te casas, la vida y el futuro de otra persona, dependen de ti. En tus manos está hacerla feliz o arruinarle la vida. Esa persona confía en ti, cree que cuenta contigo en salud o enfermedad.

Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Mateo 19:6





viernes, 15 de febrero de 2013

Reglas básicas para llevarse bien en pareja



La comunicación en la pareja es, como sabemos, algo indispensable, pero comunicarse no es solamente hablar y hablar. Tampoco lo es gritarse o comunicarse solo con el lenguaje corporal, con gestos desagradables cuando el hombre no está de acuerdo con la mujer y viceversa. Para llevarse bien es necesaria una buena comunicación y ésta debe empezar por saber escuchar.
SABER ESCUCHAR, prestar atención es una muestra de respeto y de interés por tu pareja. Muchos malos entendidos podrían evitarse si se sabe escuchar. No se puede llegar a ningún acuerdo con una persona que no sabe escuchar y se produce el alejamiento. Para poder entenderse bien, tienes que saber qué piensa y que siente tu pareja y para esto, escúchala.
GRACIAS, en la comunicación tampoco nunca debe faltar la palabra. Es una necesidad natural del ser humano el ser reconocido y apreciado. Una mujer necesita oír un gracias de parte de su marido, cuando le ha hecho su platillo favorito por ejemplo. Igualmente, un hombre necesita oír un gracias cuando tiene detalles con la esposa. Nada cuesta decir esa palabra, pero desgraciadamente, hay parejas que no la usan, por descuido, por desconsideración y hasta por orgullo.
PERDONAME es otra palabra que tampoco debe faltar cuando se cometen errores. Hace muchos años se puso de moda una frase que salió en una película: "Amar es nunca tener que pedir perdón", esto se sale un poco de la realidad, porque aunque amemos y no queramos lastimar a quien amamos, los seres humanos somos propensos a equivocarnos y a veces herimos sin la menor intención de hacerlo. Así es que es necesaria la palabra perdóname, me equivoqué, cuando de alguna manera afectas a tu pareja.
PALABRAS DULCES. Las parejas deberían grabarse desde el noviazgo, para ver qué tono de voz usaban entonces y qué tono de voz emplean diez años después entre ellos. El tono dulce debe perdurar por siempre. En la comunicación es muy importante el tono de voz, un tono de voz golpeado es señal de desamor, falta de respeto, predispone a las peleas. Las parejas que se hablan así, hieren a sus hijos, les dan un mal ejemplo. El respeto se gana y se gana con el trato.
Por último, pero lo más importante, si amas a tu pareja DICELO. Decir te amo es muy difícil para algunos, sobretodo para el hombre, es común escucharlos decir: "si ella lo sabe, para qué se lo voy a decir", ¡grave error!, ella necesita oírlo y él también. El amor cubre todo malentendido, toda equivocación, el amor perdona, el amor endulza, así es que para llevarte bien con tu pareja, dile TE AMO todos los días, esas dos palabras dicen mucho más de lo que tú crees.

"Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene."          Proverbios 25:11

Matrimonio a prueba




En estos tiempos tan modernos, en donde la sociedad es la que dicta las reglas, nos encontramos conque el matrimonio, para muchos es un asunto pasado de moda. Los divorcios están a la orden del día y entonces a muchas parejas les parece de lo más inteligente y normal, irse a vivir juntos para probar si se llevan bien y si son compatibles sexualmente y así "no errar". Pero esto es totalmente contrario a las reglas de Dios.
Dios instituyó el matrimonio en el paraíso y nunca dijo que la pareja se uniera a prueba y si no resultaba, se separaran y cada uno por su lado, a buscar otra pareja. La Biblia dice otra cosa completamente distinta: "Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por lo tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre" .Estas son palabras de Jesús, en Marcos 10 del 6 al 9. La institución del matrimonio es muy antigua, pero esto no significa que deba modificarse para ponerse "a la moda". Todo lo hecho e instituido por Dios no pasa de moda, sigue y seguirá vigente por siempre, mientras exista este mundo. Solo en la resurrección, es cuando cambiarán las cosas, dice la Biblia: "Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo" (Mateo 22:30).
Nuestro compromiso con Dios, la responsabilidad de cumplir sus estatutos, trasciende los dictámenes de la sociedad.
El matrimonio es un compromiso con otra persona, ante Dios y Dios tiene instrucciones para la pareja, a la mujer le dice: "Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo" (Efesios5:22 a 24). Los hombres también tienen instrucciones que seguir de parte de Dios, para su matrimonio: "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella" (Efesios 5:25) "Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, así mismo se ama (Efesios 5:28) Todo lo que viene de Dios es positivo, no debería dudarse seguir estas reglas. La Palabra de Dios compara el amor en el matrimonio con el de Cristo hacia su iglesia, es decir un amor grande, responsable, comprometido, incondicional...un amor a toda prueba.
Es una lástima que el mundo ignorando la Palabra de Dios, se lance a jugar al matrimonio, no les espera un buen futuro a quienes practican este jueguito, pues Dios también tiene algo para ellos: "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios"  Para cualquiera que sin estar casado practique los placeres reservados para el matrimonio, la Palabra es muy explícita: "Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios" (Efesios 5:5) Así vemos que los matrimonios a prueba son inaceptables delante de Dios. El mundo no toma en cuenta la voluntad de Dios en su vida, pero los cristianos sabemos que no tenemos la facultad para cambiar las reglas de Dios, para que éstas se ajusten a lo que está de moda dentro de la sociedad. La sociedad es la que debería ajustarse a la Palabra de Dios, si así fuera, este mundo sería diferente.

Verdaderamente enamorados



Algunas parejas se comprometen y llegan al matrimonio sin siquiera estar totalmente seguros de que están realmente enamorados. Muchos lo hacen respondiendo a una gran atracción física, esto, principalmente en el caso de los hombres. Otros, porque simpatizan muy bien y piensan que están enamorados, "hay química", como dicen, pero en la convivencia se dan cuenta de que las cosas no eran como pensaban. Hay muchas parejas que no están totalmente seguras de sus sentimientos y también hay muchas que están equivocadas en cuanto a éstos.
Estamos muy poco preparados para el amor y el matrimonio. Actualmente la palabra amor es usada descuidadamente. Si una pareja que se acaba de conocer en una fiesta, con unas copas de más se van a un hotel y fornican, se le dice "hicieron el amor". Pero ¿dónde estaba el amor ahí?, por supuesto que no había amor. Amor es una palabra sagrada, Dios es amor decimos, ¿cómo vamos a usar esa palabra para nombrar al pecado de fornicación? Amor es una palabra muy mal entendida por el mundo en estos días.
Como cristianos tenemos que saber el verdadero significado del amor en la pareja, porque no vamos al matrimonio con la idea que el mundo tiene: "si no resulta nos divorciamos". No, para nosotros el matrimonio es para toda la vida y las promesas que se hacen frente al altar, delante de Dios, tienen que ser auténticas. Por eso, antes de pensar en la boda, la pareja tiene que asegurarse que estén verdaderamente enamorados. ¿Cómo saberlo? Aquí presentamos algunas pautas para saber si estás realmente enamorado(a):
Aceptas a tu pareja totalmente, tal como es...No te puedes casar si estás pensando cambiar a tu pareja. Si hay algo que no te gusta de tu pareja y piensas que después de casados vas a hacer que cambie, estás en un error. Esto será motivo de disgustos, discusiones y frustración. Si estás realmente enamorado(a), no te interesa cambiar nada en ella.
Estás dispuesto(a) a darte por entero...Tu principal deseo es hacer feliz a tu pareja por sobre tus propios deseos. En un matrimonio en donde uno de los cónyuges o ambos, solo buscan su propia satisfacción personal, las cosas nunca van bien.
Verdaderamente comprendes a tu pareja...Cuando tu capacidad de comprensión, te lleva a "adivinar" lo que tu pareja piensa o siente, es que has aprendido a comprenderla y a ponerte en su lugar, en cualquier circunstancia. Entonces sabrás usar la regla de oro con ella y esto equivale a armonía en el matrimonio.
Aceptas y asumes tu responsabilidad dentro del matrimonio...Esto es aceptar sus roles y asumirlos, no por obligación, sino con gusto. Los dos tienen la responsabilidad de entregarse plenamente el uno al otro.
El placer de la compañía...Cuando se está realmente enamorado, se disfruta la compañía de la pareja. Pueden estar juntos sin aburrirse. Sienten deseos de compartirlo todo, desde un atardecer romántico hasta una salida a comprar en el super, estando juntos, todo lo disfrutan.
Respeto mutuo...Aun si hay diferencia de opiniones o si alguno hizo enojar al otro, existe el respeto. Nunca hay palabras ofensivas hacia el otro, ni insultos, ni intención de herir al la pareja, solo porque no están de acuerdo en alguna cosa.
Actitud protectora...Cuando está verdaderamente enamorado(a), sientes deseos de proteger a tu pareja de todo dolor, tristeza, daño, sufrimiento, etc. Tampoco tú serías causante de algún daño hacia tu pareja, como el sarcasmo, la crítica mal intencionada, la ironía. Vas a estar siempre levantando su ánimo, nunca harás nada que vaya en detrimento de su autoestima.
Agradarse el uno al otro...Cuando una pareja se ama de verdad, siempre tratan de agradarse, de complacer al otro. Cada quien es feliz con lo que agrada al otro. Tienen atenciones para su pareja que saben que la va a complacer.
Demuestras confianza...Los celos pueden ser halagadores hasta cierto punto, pero cuando se exceden, son arma mortal. Provocan tristeza, ira, frustración. Nunca debes de someter a interrogatorio a tu pareja si llega un poco tarde. Deben tener una comunicación sana y aclarar lo que haya que aclarar, de una manera madura y controlada.
Todo lo aquí expuesto, no es difícil de llevar a cabo si se está verdaderamente enamorado. Si te parece difícil y te piensas casar...piénsalo más.

"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta"      1 Corintios 13:4-7