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miércoles, 6 de abril de 2016

DONDE NO HAY LLANTO NI DOLOR


Martha tenía diez años cuando murió la madre de Luisa, su mejor amiga. En el funeral, Luisa lloraba desesperadamente y Martha no sabía cómo consolarla. Mientras el pastor predicaba, Martha imaginaba que no podría seguir viviendo si a quien enterraran fuera su propia madre, no era capaz de concebir una vida sin ella. Sintió mucha tristeza por su amiga Luisa, ¿cómo haría ella ahora para vivir sin su madre?
Después del funeral, se fueron retirando todos del lugar. Martha se acercó a Luisa y le dijo:
-       No te preocupes, yo te prestaré a mamá, ella también puede ser tu mamá ahora… - las dos niñas se abrazaron y lloraron juntas. Luego, cada quien tuvo que irse con sus respectivas familias.
-       Esa tarde, Martha le dijo a su abuela:
-       Abuelita, tengo mucho miedo.
-       ¿Por qué  mi niña?
-       Tengo miedo de que mamá también se muera, ¡no sé qué haría sin ella!
-       No, no tienes que pensar en eso, ella es joven y está sana, la mamá de Luisa era una mujer muy enferma… Estas palabras tranquilizaron a la niña y la vida siguió en paz y feliz para ella junto a su madre, su padre y su abuela. De vez en cuando, la tía de Luisa llevaba a su sobrina a casa de Martha y cada vez que se juntaban, Martha observaba a Luisa y se preguntaba cómo podía ser posible que viviera sin su mamá, ¡cómo podía jugar, comer y hasta reír sin ella!
Pasó el tiempo, las niñas ya eran adolescentes y un día Martha se atrevió a preguntarle a su amiga lo que desde hacía años significaba una incógnita para ella.
-       Luisa, ¿cómo pudiste vivir el resto de tu infancia sin tu madre? Yo no podría haberlo hecho sin mi mamá…
-       La tristeza de su ausencia todavía existe en mí Martha, pero mi tía me ayudó mucho a comprender y a asimilar lo que pasó, a pensar menos en mis propios sentimientos y a aceptar la voluntad de Dios.
-       ¿Pero cómo puede ser la voluntad de Dios, dejar a una niña sin madre?
-       Martha, Dios tuvo compasión de ella, la muerte no fue algo malo para ella, ella sufría mucho por su enfermedad y yo también sufría al verla así, aunque no quería que muriera, pero eso era algo egoísta de mi parte, porque solo pensaba en mí, en la falta que ella me iba a hacer. Por fin comprendí que ella necesitaba descansar de sus dolores y yo tenía que pensar menos en lo que necesitaba yo misma.
-       ¿Pero entonces por qué Dios no la sanó? ¿Por qué no le quitó esos dolores y la dejó viva y sana a tu lado?
-       Martita, eso no lo sé, nadie puede conocer los designios de Dios, solo sé que no debemos cuestionarlo porque Él sabe lo que hace y por qué lo hace.
-       Todavía no lo entiendo… ¿Acaso Él no nos ama? ¿Por qué nos hace sufrir entonces?
-       No Martha, él no quiere que suframos, pero en esta vida existe el dolor y las enfermedades y muchas cosas malas… por causa del pecado de Adán es que heredamos todo eso, ya lo sabes. Pero hay que pensar que nuestra vida aquí en la tierra es un suspiro, como dice mi tía, la vida que realmente importa es la otra, la que viene después de la muerte terrenal, porque esa vida es para toda la eternidad. Mi mamá ahora está con Jesús y  está viviendo esa otra vida, donde no hay sufrimiento, ni enfermedad, ni dolor, ni tristeza, por eso debo de estar contenta por ella, aunque la extrañe mucho.
-       Tienes razón en todo lo que dices. Pero no toda la gente se va con Jesús después de morir, entonces sí hay razón para estar triste. Porque no basta con creer en Dios y ser buena persona para ir al cielo ¿verdad?
-       Así es, pero ya nada podemos hacer por ellos, si en vida no quisieron aceptar el gran regalo de la salvación de Cristo, no pueden tenerla, pues la rechazaron por voluntad propia.  Aquí y en esta vida es cuando decidimos aceptar o rechazar ser salvos, después ya no hay ninguna opción de hacerlo.
-       ¡Qué terrible! Cuánta gente se va de este mundo sin haber recibido a Cristo como su Salvador, lo cual significa que no tendrán la vida eterna. Creo que los cristianos deberíamos advertir a los demás de lo peligroso que es no tomar en serio este asunto. Donde pasar la otra vida es más importante que dónde pasar ésta. La gente se desvive por tener la mejor casa para vivir, el mejor carro, la mejor ropa, siendo que nada nos llevaremos al morir, sin embargo, no se preocupa de tener lo único que importa al dejar este mundo, que es el pasaje a la vida eterna, el cual solo Jesús nos puede dar.
-       Así es, la salvación de nuestras almas es lo que más nos debe importar en esta vida, antes que todas las cosas materiales por las cuales a veces nos desvivimos tanto y que son solo pasajeras. Por eso Jesús nos dejó una comisión, una gran comisión, la de dar a conocer el evangelio a toda criatura, propagar las buenas nuevas de salvación. Imagínate si mi mamá no hubiera sido salva, ¿cómo podría yo haber soportado su muerte, sabiendo que iba a un lugar de más sufrimiento que el que tuvo aquí en la tierra?
-       Hubiera sido algo terrible, pero gracias a Dios que ella tomó la mejor decisión de su vida, cuando se propuso seguir a Cristo y ahora está junto a Él, en paz, sin ningún sufrimiento ni dolor alguno. Tienes razón al estar contenta por ella, aunque no la tengas contigo, pues sabes que está en el mejor lugar que podría estar.

“Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.” Apocalipsis 21:4 NVI

Angélica García Sch.


¿QUÉ HACER ANTE UNA TRAICIÓN?


“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 NVI

Era un viernes por la tarde y llovía. Elvira miraba las gotas de lluvia resbalar por su ventana, igual que por sus mejillas resbalaban sus lágrimas. No cabe duda de que todos estamos expuestos a sorpresas insospechadas en esta vida. Cuando el día anterior tocaron a la puerta y vio a aquellos policías preguntando por su marido, lo que menos se imaginó era que lo buscaban para llevárselo detenido y mucho menos por causa de su socio, al que ambos apreciaban mucho, pues pensaban que era una buena persona.
Había estado orando toda la noche, pidiéndole a Dios que se descubriera la verdad y dejaran de implicar a su marido injustamente en ese fraude, en el que no había tenido nada que ver. Había sido víctima del proceder deshonesto de su socio, quien se había ido al extranjero con todo el dinero de la empresa, dejándolo como único el culpable de estafar a muchísimos clientes. Elvira nunca antes había vivido algo así, se sentía terriblemente angustiada por su marido y también muy enojada con el causante de tal situación, sentía ganas de tenerlo enfrente para decirle lo que pensaba de él y ¡para clavarle las uñas en la cara! En esos momentos, no quería detenerse a reflexionar en lo que dice Dios en Su Palabra acerca de la venganza y el perdón. ¡Cómo iba a perdonar a ese canalla si el futuro de su marido, el suyo y el de sus hijos estaba a punto de derrumbarse!
Pasaron los días y finalmente su marido fue sentenciado. Elvira no podía evitar aborrecer con toda su alma a ese canalla que había defraudado a tanta gente y había mandado a un inocente a la cárcel, dejando a su familia desamparada. Elvira estaba llena de rencor, a medida de que pasaba el tiempo, se fue olvidando de Dios, fue perdiendo la fe y su corazón se fue llenando de amargura.

¿Alguna vez has sentido deseos de venganza en contra de alguien que te ha hecho daño o le ha hecho daño a alguno de tus seres queridos? Es normal y humano sentir enojo contra el abuso, la injusticia y la maldad, pero no podemos dejarnos dominar por ese sentimiento negativo. Tenemos que confiar en la justicia de Dios.
Sabemos que para los que amamos a Dios, todas las cosas obran para bien y sí, es muy difícil comprenderlo cuando se está viviendo una tragedia o una injusticia como la del caso de Elvira, pero Dios no miente y tarde o temprano nos daremos cuenta de que Él, en su sabiduría, permite ciertas cosas que en su momento nos parecen terribles, para enseñarnos algo o para cumplir sus propósitos o incluso para librarnos de algo peor.
“No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor.” (Romanos 12:19 NVI) Es muy sensato creer en esta promesa que Pablo les recuerda a los Romanos. Sabemos que la justicia del hombre falla, el hombre se equivoca, el hombre no puede ver lo que Dios ve, Dios sabe todo lo que pasa, no hay casos sin resolver para Él y no hay culpable que se quede sin sufrir las consecuencias de sus actos.
David tuvo muchos momentos de angustia durante su reinado, fue atacado, fue traicionado por uno de sus propios hijos, pero él siempre clamó a Dios y Dios siempre le respondió: “… pues me has librado de todas mis angustias, y mis ojos han visto la derrota de mis enemigos.” (Salmo 54:7 NVI) David siempre acudió con quien debía acudir en busca de ayuda y consuelo en los momentos difíciles. Sigamos su ejemplo y pongamos toda nuestra confianza en Dios cuando seamos traicionados o cuando seamos víctimas de una injusticia. El mismo Señor Jesús fue víctima de la traición, traición que lo llevó a la tortura y a la muerte, fue una injusticia muy grande la que se cometió con él, pero él soportó todo con mansedumbre y no se llenó de ira, sino que perdonó a sus verdugos y se puso en manos del Padre.
No permitamos que la ira y el rencor nos domine, porque esto nos aleja de Dios, tampoco nos dejemos vencer por la angustia, ni por la desesperación, sino que pongamos toda nuestra confianza en el que todo lo puede, porque si de veras creemos que Él todo lo puede, ¿qué nos puede preocupar?

“Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido.” 1 Juan 5:14


Angélica García Sch.

LA JUVENTUD SE VA


Cuando somos jóvenes pensamos que nunca vamos a envejecer o que falta mucho tiempo para eso. Pero los años pasan muy rápido y la juventud empieza a formar parte de nuestros recuerdos. Empezamos a notar que caminamos más lento, que no podemos comer todo lo que se nos antoja, que se nos olvidan las cosas, que nuestro rostro ha perdido su lozanía y que además, la fuerza de gravedad se ha impuesto en varias partes de nuestro cuerpo. Estamos envejeciendo.
Envejecer es una palabra que aterroriza a muchos hombres y mujeres, pero nadie está exento de llegar a esa etapa de la vida, los jóvenes más rozagantes y las mujeres más bellas van a tener que entrar por esa temida puerta que lleva a la llamada actualmente: tercera edad. Así que lo mejor es tener una buena actitud hacia lo inevitable.
Algunas mujeres quizá recurran a los cosméticos y secretitos de belleza para poder prolongar un poco más su aspecto juvenil. Otras incluso recurrirán a una solución más dramática: la cirugía plástica, aunque con el riesgo de quedar peor, pues no es raro que esto suceda si no encuentran un buen cirujano.
Quizá la edad se logre disimular con cosméticos y cirugía plástica, pero nadie se puede engañar a sí mismo. No existe artificio ni cirugía plástica que nos haga ignorar la realidad que llevamos por dentro. Esas dolencias que vienen y van a causa de la edad, nos recuerdan a cada instante que estamos envejeciendo y aunque tengamos un cutis que proclame diez años menos gracias a una cirugía, esos diez años más que en realidad llevamos a cuestas, se van a hacer sentir en todo su esplendor en nuestro organismo.
En estos tiempos en que se pone tanto énfasis en el cuidado del cuerpo, todos esos jóvenes que salen a correr por las mañanas, que van al gimnasio y toman ocho vasos de agua y cinco frutas diariamente, tampoco podrán prolongar su juventud por mucho tiempo, sin embargo, a pesar de que todo eso está muy bien y es bastante recomendable, la vejez llegará a ellos, tarde o temprano. Nadie puede detener el tiempo, pues nadie puede ir en contra de las leyes de la naturaleza que dicta el Creador.
En la literatura existe un personaje que seguramente todos conocemos: Dorian Gray. Este joven estaba obsesionado con conservar su juventud y belleza y esa obsesión lo cegó tanto, que llegó al grado de hacer un pacto con el mismísimo Satanás, con lo cual logró su objetivo, pero a un precio demasiado alto. La obra de Oscar Wilde muestra que el diablo actúa de manera integral. Con Dorian Gray, no solo obró en su físico, sino que también en su alma, volviéndola tan horrible como el retrato que envejecía día a día, mientras Dorian conservaba su juventud a pesar de que pasaban los años. De ser un joven hermoso, con un encanto que cautivaba a todas las personas que lo conocían, pasó a ser un individuo despreciable, insoportable y perverso, al que todos rechazaban. De nada le sirvió conservar su hermosura y belleza, si su corazón cada día se volvía más horrible. No le importaba utilizar a las demás personas para conseguir lo que quería, no le importaba hacer sufrir a las mujeres que se enamoraban de él, carecía de escrúpulos y vivía para sus propios placeres únicamente. Satanás le había dado algo más que la juventud eterna, lo había convertido en un hedonista con un corazón de piedra. Finalmente, el eterno joven Dorian Gray se dio cuenta de su gran error, pero ya era demasiado tarde. Terminó por aborrecerse a sí mismo y sentir repugnancia por su belleza incorruptible. Lo que antes le significaba la admiración de los que le rodeaban, ahora se había convertido en la peor de las torturas.
Los ojos del mundo están puestos en lo superficial, en el exterior de las personas, importando poco su interior. La belleza física y la juventud son los “valores” más tomados en cuenta en estos tiempos, excepto claro, si se trata de una persona que no goza de gracia física, pero tiene los bolsillos llenos, entonces sí recibe todos los halagos, todas las consideraciones, todos los respetos de parte de los demás y puede ponerse tan feo y tan viejo como quiera, porque eso no va a afectar su popularidad. Así es el mundo en el que vivimos, un mundo muy lejos de Dios en donde manda la vanidad y el dinero, un mundo materialista y engañado por el enemigo de Dios, el mismo que Oscar Wilde presenta en su novela, como el maligno personaje que convierte en un infierno la existencia de su personaje central.
La juventud y la belleza son algo efímero, son elementos que tienen caducidad. En este mundo actual se le da una importancia excesiva al aspecto físico, olvidando que la cualidad verdaderamente importante en el ser humano es el aspecto de su corazón. El corazón tiene la edad y la belleza que cada uno de nosotros quiere que tenga. Un corazón lleno de resentimiento y amargura será un corazón viejo, aunque esté dentro de una persona joven. Igualmente, un corazón en donde abunda el amor, un corazón que sabe perdonar y gozar de lo bueno de la vida, será un corazón joven, aunque habite en un anciano.

“La gloria de los jóvenes es su fuerza, Y la hermosura de los ancianos es su vejez.” Proverbios 20:29 RV



Angélica García Sch.

EL ÚLTIMO VUELO


Llovía esa tarde en que se llevaba a cabo el funeral de Pablo. Los familiares y amigos que tuviera en vida el joven difunto, estaban mudos debajo de sus paraguas, cabizbajos, sin entender. Y es que Pablo era tan joven, con una vida por delante, con una carrera, unos padres que lo amaban, ¿cómo era posible?... El reverendo pronunció las últimas palabras de su discurso y luego de que se escuchó el unísono Amén, los presentes comenzaron a dirigirse hacia sus automóviles. Al final solo quedaron los padres de Pablo y sus dos hermanos pequeños en el lugar. Su madre lanzó dos rosas blancas sobre el féretro antes de que lo bajaran por la abertura de la tierra, hecha por los sepultureros.
Todas las personas que asistieron al funeral de Pablo tenían una pregunta en su interior: “¿Por qué?”
La corta vida de Pablo había sido exitosa. Había sido un niño alegre y hermoso, luego un adolescente ejemplar, estudioso, siempre buscando superarse. No había pasado por la etapa de la rebeldía como los demás adolescentes o quizá sí lo hizo, pero nadie lo notó, porque la diplomacia con la que trataba  a las personas, especialmente a sus padres, hacía que nunca nadie notara sus desacuerdos.
Pablo mostraba interés por los deportes extremos, los que empezó a practicar después de cumplir los dieciocho años, mostrando preferencia por las alturas, así es que hizo un curso de paracaidismo. Realizó varias hazañas en salto base, deporte que está considerado el más peligroso del mundo y causa de muerte de, según las estadísticas, diez personas anualmente, pero Pablo no temía a la muerte, era muy seguro de sí mismo. Había saltado desde edificios, puentes y acantilados durante esos tres últimos años sin que le pasara nada. Sus amigos lo admiraban, pero sus padres poco o nada sabían de esto, es decir no se imaginaban a qué grado de peligrosidad se arriesgaba su hijo. Esto era un secreto de amigos. Pablo tenía tres amigos que lo acompañaban siempre en sus prácticas y lo consideraban poco menos que un súper héroe. A Pablo no le interesaba la fama ni la competencia, solo quería experimentar “esa sensación indescriptible que se siente al estar en las alturas”, como siempre decía.
Tres días atrás, sábado por la mañana, Pablo y sus compañeros habían viajado hasta un lugar ubicado a unos 80 kms. de la ciudad donde vivían, para que Pablo ejecutara un salto espectacular y extremadamente peligroso. Para esto había rentado un helicóptero, había invertido todos sus ahorros en la renta de este aparato volador. Sus amigos habían tratado de hacerlo desistir, porque era una locura intentar lo que quería hacer. Aquel lugar montañoso estaba lleno de riscos y acantilados, solo un loco querría intentar lanzarse desde uno de ellos y ese loco era Pablo. Solo subió al helicóptero y les dijo: “¡Nos vemos al rato!”
Los muchachos observaban desde abajo, como el helicóptero llegaba hasta una cima escarpada y buscaba donde aterrizar, pero parecía que no había ningún espacio plano, así que vieron con los binoculares a Pablo que bajaba por una escalerilla y ponía pie en tierra. Estaban verdaderamente desesperados, habían tenido la esperanza de que él se arrepintiera al último momento, pero no fue así. Le gritaban que no lo hiciera, pero Pablo no los escuchaba. No querían mirar, pero tenían que hacerlo, debían estar pendientes de él. Así que vieron cuando Pablo, sin ningún titubeo, se lanzó al vacío confiado, como lo hacía siempre y planeó unos instantes en el aire, para después empezar la caída libre. El corazón de los muchachos iba a explotar, esos segundos antes de que se abriera el paracaídas les parecieron eternos, pero aún después de esto, la zozobra les superaba. Poco a poco pudieron ver que Pablo se acercaba desde las alturas, hacia donde ellos estaban. Cuando pudieron distinguir su rostro y vieron su gran sonrisa, se fueron calmando, pero hasta que no lo vieron sobre tierra firme, no respiraron totalmente aliviados. Los amigos de Pablo jamás olvidarían ese día, pero no por la gran proeza de su intrépido compañero, sino por lo que vendría después…
Iban en el auto, de regreso a casa, cantando contentos, relajados, después de tanto derroche de adrenalina. Se pararon a comer algo en una posada del camino y al terminar, se dirigieron al vehículo para seguir su viaje. Pablo pasó al lado de la carretera y abrió la puerta del lado del conductor para subirse y tomar el volante y en eso, sin que nadie se diera cuenta, sin que nadie escuchara nada, apareció un auto rojo que venía a toda velocidad. Pablo no alcanzó a quitarse, él y la puerta delantera del carro volaron literalmente por los aires. El auto rojo desapareció en la curva cercana. Los compañeros de Pablo se convirtieron en estatuas de mármol por unos instantes… nadie podía articular palabra ni mover un dedo. Por fin uno de ellos reaccionó y corrió hacia donde había quedado el cuerpo de Pablo, enseguida lo siguieron los demás. Pablo había hecho un corto y último vuelo, el más absurdo de su vida, uno que no estaba planeado, uno que ni siquiera le significó “esa sensación indescriptible que se siente al estar en las alturas”…

Seguramente, leyendo usted esta historia, al llegar a la parte donde se habla de la afición del joven Pablo a un deporte extremo, lo asoció a la causa de su muerte, era lo más lógico, pero como pudo ver las cosas no fueron así, porque la vida nos da sorpresas y la muerte también, ésta viene sin previo aviso, puede ser en el momento menos esperado y de la manera más absurda e impensable. Mucha gente se siente muy segura de sí misma, es joven, está en perfecto estado de salud, en la cúspide de su éxito profesional y económico, etc. pero nada de esto es garantía de vida. Solo Dios tiene poder sobre la vida y la muerte. Estas palabras no son para asustar al lector, sino para invitarlo a reflexionar. La juventud, el éxito, el dinero, las posesiones y aún la buena salud, no nos garantizan una larga vida, ocurren cosas inesperadas en todas partes. El ser humano es tan frágil y vulnerable. El joven de esta historia se sentía indestructible, sus amigos lo admiraban, sin embargo…
Debemos estar preparados en todo momento para rendir cuentas a Dios. Debemos depender de Él, encomendarnos a Él cada día, reconocer que nuestra vida está en sus manos y no en las nuestras. Echemos fuera toda soberbia. Somos seres humanos creados a imagen y semejanza de Dios, pero no somos dioses, Él y solo Él puede disponer de nuestra existencia.

Angélica García Sch.


EL MOMENTO OPORTUNO


Hace muchos años mi madre me contaba que cuando era niña, había conocido a un poeta que más tarde fue muy famoso en todo el mundo. En esos tiempos era un desconocido, pero ya creaba sus primeros versos de amor, mismos que dedicaba a una jovencita de rubias trenzas que no le prestaba la menor atención. Esta jovencita, de la cual mi madre no recordaba su nombre y que apodamos “Trenzas rubias”, era amiga de su hermana mayor, es decir de mi tía, y andaban juntas la mayor parte del tiempo. Mi tía le contaba a la familia, con lujo de detalles, las andanzas del enamorado de su amiga, cuando éste las seguía desde lejos y de repente se acercaba para hablarle en versos o para entregárselos en notitas escritas de su puño y letra, que si hoy en día existieran ¡valdrían un dineral! En fin, la cuestión es que a esta chica no le causaba ninguna emoción ser la elegida del corazón del imberbe poeta y cada vez que lo veían acercarse cuando paseaban por las calles de su pueblo sureño, le decía a mi tía que huyeran lejos de él, para después burlarse descaradamente del pobre muchacho y criticarle por todo.
El joven poeta nunca tuvo éxito con la reacia muchachita que fue su musa durante sus años adolescentes. Por más que se esforzara y le dedicara los más bellos versos a sus trenzas rubias, nunca logró la aprobación de la doncella, motivo de sus ilusiones juveniles. Años más tarde él se fue del pueblo y jamás se volvieron a ver. Pasó el tiempo y aquel poeta principiante de pueblo, se convirtió en un poeta de renombre mundial, al grado de llegar a ser premio nobel de literatura. Siempre nos preguntamos qué pensaría “Trenzas rubias” al enterarse del éxito apoteósico de su ex enamorado platónico. ¿Se arrepentiría de su rechazo? Nunca lo supimos, porque mi madre y su familia también emigraron y las amigas perdieron la comunicación. Mamá siempre contaba este capítulo de su vida a familiares y amigos, orgullosa de haber conocido en persona a tan famoso personaje y en unas circunstancias que sus biografías no mencionan, así que ella lo contaba como una gran exclusividad.

Cuántas personas hay que rechazan a otras sin saber lo valiosas que son. Nos dejamos guiar por las apariencias externas respecto a los demás y en estos tiempos en que vivimos, esto se ha acentuado más y más. En nuestras relaciones con los demás debemos ver hacia el interior de las personas, olvidándonos de su exterior. Aprender a ver más allá de lo que ven nuestros ojos físicos es una verdadera virtud.
Pero existe una situación que atañe a muchas personas en el mundo, a hombres y mujeres que optan por rechazar lo mejor que podrían elegir para su vida y ellos son quienes rechazan a Dios. Buscan alejarse de Él lo más posible, no quieren saber nada de Él, le repudian, se burlan de todo lo que tenga que ver con Él y hasta tratan de probar a los demás su “no existencia”, con conclusiones absurdas. Estas personas son como “Trenzas rubias”, que nunca reconoció la valía del joven poeta, sin saber que estaba rechazando a uno de los más grandes personajes de su país e incluso del mundo entero. Seguramente al enterarse, debe haberse sorprendido y reflexionado, quizá se hubo arrepentido de su proceder y su trato para con él, pero de todos modos era ya muy tarde para rectificar. El tiempo y la distancia habían acabado con toda posibilidad de reencuentro. Pero cuando se trata de la relación de una persona con Dios, no hay barreras infranqueables, si esta persona desea realmente acercarse a Él, a pesar de haberlo rechazado anteriormente. Qué mejor ejemplo tenemos de esto que el del apóstol Pablo, que después de haber rechazado a Jesús y haber hasta asesinado a muchos de sus seguidores, cayó postrado a sus pies y fue uno de sus más grandes embajadores de la verdad. Así que si usted, que se encuentra en estos momentos leyendo esta historia, ha sido un hombre o una mujer que ha renegado de Dios y que por fin ha abierto sus ojos y ha reconocido la necesidad que tiene de Él, no espere más, no deje pasar el tiempo, búsquelo y lo encontrará. Es la más grande oportunidad para su vida, no lo reconozca cuando ya sea demasiado tarde. Hoy es el tiempo, hoy es el día.

 Porque él dice: En el momento oportuno te escuché; en el día de salvación te ayudé. Y éste es el momento oportuno; éste es el día de salvación.” (2 Corintios 6:2 RVC)
Angélica García Sch.


viernes, 29 de marzo de 2013

Da más de ti



Formamos parte de una sociedad en donde impera el Yo, Yo quiero, Yo necesito, Yo pienso...La gente se ocupa de sus propias necesidades y muy poco en las de los demás. Navidad es época de dar, dicen y hasta usan esta frase como slogan publicitario. Pero no se trata solo de dar regalos a los demás, sino de dar de nosotros mismos, como por ejemplo, algo tan simple como una palabra amable, un saludo, una sonrisa, un gesto amigable. Cada día del año es bueno para esto, no solo el día de Navidad. Proponte cada día a dar algo de ti mismo(a) a los demás.
Casi todos los propósitos de Año Nuevo, se enfocan en la primera persona y en las metas personales: voy a terminar mi carrera, voy a comprar un auto, voy a buscar un mejor trabajo, etc. Esto no está mal, sin embargo, los mejores propósitos son los que están enfocados hacia los demás: voy a dar más de mí. Voy a darle más de mí a Dios, en primer lugar. Voy a dar más de mí a mi familia, les voy a dar mi tiempo, mi dedicación. Voy a dar más de mí en mi trabajo, voy a buscar la excelencia. Voy a ser servicial, voy a hacer sentir a los demás que cuentan conmigo.
Otro propósito muy importante es el decidir perdonar. Empieza el año sin estorbos en el corazón. La falta de perdón es una barrera que no te deja alcanzar la felicidad. El rencor y el resentimiento, guardados en el alma, se hacen viejos y muy rápido se ponen rancios y esto provoca que la persona que los guarda, se vuelva amarga. Así que perdona y te desharás de tus resentimientos rancios. ¿Por qué dejar que lo que te hizo daño este año que está por terminar, te siga haciendo daño el año próximo? La vida es muy corta, hay que hacer uso de ella sabiamente. La falta de perdón es algo muy insensato. Perdonar es librarte de una carga pesada y quedar livianito para disfrutar la vida y llenarse de positivismo. Además Dios nos manda que perdonemos y obedecerle equivale a bendiciones de Su parte.
Decide dar más de ti, no criticando, no rechazando a las personas por su clase social o color de piel. Da más de ti ayudando a quien lo necesita, sin juzgarlo. Detrás de cada ser humano que ha caído, hay una triste historia, llena de circunstancias tristes. Haz siempre con los demás como quisiera que hicieran contigo.

        "El que no nace para servir, no sirve para vivir"


Angélica García Sch.




Agua y aceite


¿Qué pasa si pones agua y aceite en una botella? Nunca podrán mezclarse, nunca podrán ser uno solo. Aunque estén juntos en un mismo lugar, no alcanzarán una unión total. Esto es lo que pasa con los matrimonios mixtos, entre creyentes y no creyentes.
María conoció a Raúl en su trabajo, simpatizaron, empezaron a salir juntos y fue naciendo el amor. Pero, había un problema, ella era cristiana y Raúl no. María lo invitó varias veces a su iglesia, pero él siempre tenía una excusa. Hasta que María ya no insistió más y lo dejó tranquilo, temiendo que él se molestara y la dejara. Pensaba que con el tiempo lo convencería... Un día Raúl le propuso matrimonio. María pensó que era una buena oportunidad para "recordarle" que sus creencias eran diferentes, pero que ella no dejaría de asistir todos los domingos a su iglesia. El le dijo que no tenía ningún problema con eso y María aceptó.
Después de casarse, María se fue haciendo a la manera de Raúl, poco a poco fue apartándose de la iglesia, él siempre la convencía de que se quedara con él los Domingos para hacer algo juntos..."¿acaso la iglesia es más importante que yo?", le decía. Hasta que María dejó de congregarse definitivamente. Su vida fue tornándose vacía, rutinaria, a pesar de que Raúl no era un mal marido, le faltaba algo, había un abismo entre los dos, algo no encajaba. No había esa unión total que debía haber entre esposo y esposa...

Casos como éste, hay muchos. Mujeres y hombres creyentes, que se casan con incrédulos, pensando que esto no va a afectar su vida cristiana. Lo hacen ilusionados, pensando que después de casados, él o ella, se volverán a Dios como por arte de magia. La realidad es muy diferente. La mayoría de las veces, el no creyente, aleja de Dios al creyente.
Dice Deuteronomio 7:3 y 4: "Tampoco te unirás en matrimonio con ninguna de esas naciones; no darás tus hijas a sus hijos ni tomarás sus hijas para tus hijos, porque ellas los apartarán del Señor y los harán servir a otros dioses. Entonces la ira del Señor se encenderá contra ti y te destruirá de inmediato".
Dice Éxodo 34:15 y 16: "No hagas ningún pacto con los habitantes de esta tierra, porque se prostituyen por ir tras sus dioses, y cuando les ofrezcan sacrificios a esos dioses, te invitarán a participar de ellos. Y si casas a tu hijo con una de sus mujeres, cuando ella se prostituya por ir tras sus dioses, inducirá a tu hijo a hacer lo mismo".
La Biblia es clara y precisa cuando aborda el tema de las uniones desiguales. No solo se refiere a la unión de pareja, sino que a cualquier clase de unión. La amistad con el mundo es enemistad contra  Dios, cualquiera que quiera ser amigo del mundo, es un enemigo de Dios, eso dice Santiago 4:4. Si formas alianza de amistad con el mundo, la Palabra de Dios te declara enemigo de Dios, ¿qué será si formas alianza de matrimonio?
Lo que sucedió con María y Raúl fue el efecto agua y aceite, la esencia de cada uno era diferente, algo había que no permitía la unión completa. Y es que los seres humanos estamos formados de: cuerpo, alma y espíritu. María y Raúl, podrían ser muy afines en lo relacionado a su parte física (cuerpo)  y también en lo emocional (alma), pero en lo que se relacionaba con su espíritu no había ninguna afinidad, Raúl estaba muerto espiritualmente y María estaba viva, porque había nacido de nuevo, espiritualmente. Podían vivir juntos, pero espiritualmente estaban muy lejos y eso impedía la armonía total.
"No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos?" (2 Corintios 6:14-16a).

"¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo?”... "¡Mi novia (novio) es muy bueno(a), mejor que algunos cristianos que conozco!"...este es un argumento muy socorrido, por los que se piensan casar con incrédulos, pero La Palabra de Dios siempre dice la verdad, dice que el diablo es el amo de este mundo, el padre de los que no son de Jesús. Si el novio o novia, no es de Jesús... es del diablo...no hay vuelta de hoja. ¿Podrá haber armonía espiritual entre un hijo o hija de Dios y un hijo o hija del diablo?... ¡Nunca nadie es lo suficientemente bueno como para estar al mismo nivel espiritual que una persona lavada con la sangre de Cristo! Tu novio o marido puede ser muy bueno, tu novia o esposa podrá ser muy buena, pero si ha rechazado a Cristo, delante de Dios está condenado(a). Van por caminos muy diferentes, uno va camino al cielo y el otro, camino al infierno...terrible ¿no?, pero es la verdad. Así que si tu pareja es agua y tú, aceite, piénsalo bien, nunca podrá haber comunión espiritual entre ustedes y esto será un desequilibrio para tu matrimonio.
Si eres un cristiano o cristiana de verdad, debes tomar en cuenta a Dios en todo lo que hagas en tu vida y especialmente en algo que significa tu felicidad futura. Recuerda el mandamiento: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos" (Mateo 22: 37-38). Si amas a Dios realmente, tienes que estar dispuesto(a) a obedecerle en todo. El resultado de la obediencia es bendición. Una persona que no ama ni sirve a Dios, que no conoce Su Palabra y que rechaza a Jesús, no puede ser de bendición para un creyente.

Salgan de en medio de ellos y apártense. No toquen nada impuro, y yo los recibiré. Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso.»

Angélica García Sch.


La verdadera juventud


Elena es una mujer que está a punto de cumplir los cincuenta, el medio siglo, el tostón, como dicen en México. A medida de que se acerca la fecha, se pone más y más histérica. Ella es una de esas mujeres que les horroriza la idea de envejecer.
En sus intentos por detener el paso del tiempo, invierte grandes cantidades de dinero a costa del bolsillo de su pobre marido. Tratamientos rejuvenecedores, revitalizadores, antiarrugas, etc. y hasta dos cirugías plásticas para poner algunas cosas en su lugar, se ha practicado. Por supuesto que a nadie le dice su verdadera edad y si a alguno de sus hijos o a su esposo, se le sale delante de extraños, ¡pobre de él!...
El pero enemigo de las mujeres como Elena, es su propio miedo a envejecer. Aunque en estos tiempos la preocupación por la edad y la apariencia física, no se limita solo a las mujeres...muchos varones también tienen esta preocupación. Vivimos dentro de una sociedad que califica a las personas, más por su apariencia física, que por sus valores morales. Los medios de comunicación han establecido un patrón de belleza y juventud, que está fuera del alcance de la gran mayoría. Nos muestran maniquíes vivientes de menos de 45 kilos, de cutis perfecto y cabello esplendoroso, irradiando juventud a raudales. ¡Y qué decir de la moda! Las modas de hoy mandan que las mujeres cada día muestren más de su anatomía, como si esto fuese necesario para obtener una buena calificación como mujer. Minifaldas hechas con diez centímetros de tela, ombligos de fuera... ¡y qué trajes de baño, mostrando toda la retaguardia!, hay que tener cero celulitis. Con esta moda hay que verse superdelgada, para no ofender la vista de los demás y claro, hay que verse super joven también, cosa muy traumática para muchas.
Bueno, hay que cuidar la apariencia y tratar de mejorarla, eso es indiscutible, pero debe ser de acuerdo a nuestra edad. Es patético ver a muchas cuarentonas y hasta cincuentonas, disfrazadas de jovencitas. Pintadas como para carnaval, con unas minis que dejan ver lo que antes fueron piernas y hasta con escotes en los que los encantos del pasado, descendieron al abismo. El paso del tiempo debe significar un atesoramiento de experiencias y sabiduría, que solo se adquieren con los años. Hay que estar consciente y aceptarse tal como uno es, eso es señal de madurez. Una persona que no se acepta a sí misma ni a su edad, es una persona insatisfecha, nunca será feliz.
Para afrontar con éxito el paso del tiempo, es necesario un buen equilibrio entre lo interno y lo externo. De nada sirve tener una buena apariencia física y ser muy joven, si se tiene un corazón arrugado por la amargura. No hay tratamiento de belleza ni cirugía plástica que pueda corregir esto. Tenemos que aceptarnos a nosotras mismas, tal como somos y los demás también nos aceptarán. Una persona vale por lo que es, no por lo que aparenta ser, ni por lo que tenga, ni por lo que haga...Cada etapa de la vida tiene su encanto y hay que disfrutarla en plenitud. La juventud se lleva por dentro. Aunque pasen los años, si te sientes joven, ¡eres joven!, porque la verdadera juventud se lleva en el corazón.

Angélica García Sch.

¿Qué tipo de ansiedad sufres tú?


Todos hemos experimentado alguna vez lo que es la ansiedad. Es una sensación muy desagradable, que llega a provocar alteración del ritmo cardíaco arrugas, úlceras, pero principalmente, oprime el espíritu y lacera el alma. Pero la ansiedad es producto de la mente y puede ser controlada con una transformación del pensamiento.
Hay diferentes tipos de ansiedad. Una es la que se origina en el pasado: sentimientos de culpa, malos recuerdos, resentimientos, frustraciones, etc. Hay personas que no pueden olvidar o no quieren olvidar. Son lo que llamamos: amargados. Se amargan el presente por lo malo de su pasado.
El otro tipo de ansiedad es la del presente. La de las preocupaciones cotidianas, como las necesidades materiales, la salud, los hijos, la pareja, etc. Es la más común. Mucha gente vive a las carreras, siempre con prisa, por falta de organización, esto provoca ansiedad. También el desorden, la desidia, la impuntualidad, en fin, malos hábitos que hacen que las cosas no salgan bien.
La otra ansiedad es la de la especulación del futuro. La incertidumbre hacia el futuro es motivo de ansiedad para muchas personas. Se atormentan en vano imaginando situaciones difíciles y problemas que aun no suceden y que quizá nunca lleguen a ocurrir.
Ninguna de estas tres clases de ansiedades es justificada. Vivir reciclando un pasado doloroso, es absurdo. Lo que pasó, pasó, no va a cambiar, hay que dejarlo ir, tirarlo a la basura como algo inservible. Cuando hacemos una limpieza general en casa, guardamos lo que nos trae bonitos recuerdos, pero tiramos lo que no sirve para nada, así debemos de hacer con nuestra alma, una limpieza general y guardar solo los bonitos recuerdos.
Vivir preocupados por lo cotidiano, tampoco es muy inteligente. Siempre he dicho que la mejor manera de solucionar un problema, es evitarlo. Hay que formarnos buenos hábitos que nos eviten situaciones difíciles, como la puntualidad, el cuidado de la salud, educar bien a los hijos, ahorrar, etc. Se presentan imprevistos sí, pero serán menos agobiantes si no se nos juntan con algo más, que se pudo haber evitado.
La ansiedad a futuro es la más inútil. No podemos vivir angustiados por el futuro. Hay que trabajar en el presente, lo que sembremos hoy, cosecharemos mañana. Una buena siembra, garantiza una buena cosecha. Y sobretodo hay que confiar, confiar en ese ser superior para el cual no hay nada imposible. Termino con una pequeña historia:
Una niña viajaba por primera vez en avión. Su papá era el piloto de ese vuelo. Era de noche y cruzaban el océano, cuando se desencadenó una terrible tormenta. La sobrecargo ajustó el cinturón de seguridad de la niña, que se despertó y le preguntó: "¿Está mi papá piloteando el avión?", la sobrecargo le respondió: "Sí, él está al mando". Entonces la niña sonrió y tranquilamente se volvió a dormir. Cuando dejamos que nuestro Padre esté en la cabina de mando y maneje los controles de nuestra vida, podemos mantenernos en completa paz y confianza, aun si estamos en medio de una terrible tormenta.

Angélica García Sch.                                                                                                          

Cómo encarar a un viejo verde


Sonia llevaba apenas un mes trabajando en el despacho del abogado Roldán. El era un hombre maduro, extremadamente cortés y respetuoso a los ojos de ella, quien lo veía como una figura paterna. Estaba muy contenta por haber conseguido ese trabajo con un jefe tan buena persona.
Un día, alguien le dijo que al abogado le gustaban las jovencitas y que por eso la había contratado, pues ya tenía "planes" para ella. Sonia se enojó machismo y no creyó ni una palabra, ¡cómo era posible que le levantaran esa clase de calumnia a una persona tan buena y correcta como el abogado Roldán!
Pasaron tres meses, durante los cuales, Sonia no tuvo ninguna queja de su jefe. El siempre se comportaba de una manera intachable y le fue tomado verdadero aprecio. Era generoso, comprensivo y considerado, la tenía cautivada. Entonces empezaron a suceder las cosas. Ese señor tan correcto no era lo que parecía, solo se había tomado su tiempo para ganarse la confianza de su secretaria, con el propósito de conseguir lo que quería.
Empezó con invitaciones inocentes a almorzar. Ella no podía negarse, no tenía motivo para desconfiar de él. Durante esas visitas al restaurante, él terminó por enternecer el corazón de Sonia, contándole lo solo que se sentía por la indiferencia de su esposa e hijos, que solo lo querían para sacarle dinero. Nadie lo comprendía y sufría mucho...Un día llegó al extremo de soltarse llorando delante de ella, en el momento en que se acababan de subir al auto, de regreso al trabajo. Sonia no podía permanecer insensible ante esa escena. Abrazó con ternura al pobre viejo, como lo hubiera hecho con su padre (así lo veía ella)...Pero ¡oh sorpresa!, en cuanto hizo esto, el sufrido y compungido abogado Roldán, se convirtió en un pulpo de ocho brazos y sus respectivas manos, que la aprisionaron con vehemencia. Sonia estaba terriblemente impresionada y decepcionada, no podía creer lo que estaba sucediendo. Luchó con todas sus fuerzas para zafarse de aquel abrazo y furiosa y asqueada, se bajó del auto, azotando la puerta. Ese mismo día presentó su renuncia.

Casos como éste suceden a diario. Hombres mayores asedian a mujeres mucho más jóvenes que ellos, en el trabajo, en las escuelas, etc. Afortunadamente el acoso sexual ya es un delito penado por la ley. ¿A qué se debe que en este mundo, existan tantos hombres mayores, como el abogado Roldán, que gusten de conquistar jóvenes de la edad de sus propias hijas?
Desde el principio de la historia de la humanidad, podemos notar que una de las características del sexo masculino es su gran espíritu de conquista. El hombre se siente realizado conquistando tierras, naciones, imperios, éxitos en general y por supuesto...al sexo opuesto.
Con la pérdida de la juventud, muchos hombres sienten que pierden su facultad para conquistar mujeres. La principal causa de que haya tantos "viejos verdes", es la inseguridad. Ellos sienten que reafirman su masculinidad cuando conquistan una jovencita (aunque sepan que es por su dinero), eso los hace sentir jóvenes y viriles otra vez.
Otra causa muy común es la de presumir delante de sus amigos (o amigotes, como decimos las mujeres). No hay nada que levante más su ego, que ellos se enteren de sus conquistas.
Otra causa es el hastío en su matrimonio, el cual no han sabido mantener vivo y fresco. Por supuesto culpan a su mujer de esto. Pero a quien corresponde mantener la llama viva en el matrimonio, es al hombre. Estar casados con la misma mujer, que ya tampoco es joven, les aburre.
La influencia del mundo juega un papel muy importante. Los medios de comunicación exaltan la juventud, la belleza, el materialismo. Estos son los "valores" para un hombre que se considere de éxito. Por eso también hay ahora maquillaje para hombres, tintes para ocultar las canas, tratamientos de belleza masculinos y muchos gimnasios para mantener una figura atractiva.
Si un hombre ha vivido apartado de Dios durante toda su vida, es muy fácil que se sienta atraído por esos falsos valores y no es de extrañar que se convierta en un "viejo verde", perseguidor de muchachitas. Esto no quiere decir que todos los hombres que no conocen  lo sean, como tampoco quiere decir que todos los hombres que sí lo conocen...no lo sean. Un hombre de Dios también está expuesto a las tentaciones, pero de su fidelidad y firmeza en Dios, depende que no caiga.
Dios es quien renueva y rejuvenece el corazón del hombre. La búsqueda de placeres y la satisfacción del ego, tal vez haga sentir más jóvenes y exitosos a algunos hombres, pero un día tendrán que rendir cuentas delante de Dios.
Con Dios como eje del matrimonio, la pareja envejecerá físicamente, pero su amor se mantendrá joven por siempre.

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.  Hebreos 13:4



Tercera edad, divino tesoro



"Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies" Proverbios 23:22

-¡Soy una vieja inútil, ya no sirvo para nada, no soy más que un estorbo!, exclamó la anciana al tirar torpemente su taza de té.
- Abuelita, no digas eso. Eres útil por el solo hecho de estar con nosotros- respondió el mayor de sus nietos, mientras se disponía  a limpiar lo derramado. A la abuela se le asomaron las lágrimas. Esa frase le había llegado al corazón. Ese jovencito había expresado en pocas palabras el sentido de su existencia. No supo qué decir, solo se quedó observándolo con ternura.
Como esta anciana, hay muchos hombres y mujeres, que llegados a la llamada tercera edad, se sienten inútiles, porque sus manos, se vuelven un poco torpes y porque ya no pueden realizar las tareas a las que estaban acostumbrados. Esto sucede sobretodo en aquellas personas que siempre fueron muy activas y cargaban con muchas responsabilidades y siempre se exigían demasiado a ellas mismas, aun a costa de su salud. Para ellas es muy difícil adaptarse a una vida más calmada, sin tanto trajín. Muchas abuelitas quieren intervenir en las tareas domésticas, para sentirse útiles, para no sentirse una carga. Hay que comprenderlas y no manifestar fastidio ante su lentitud. Hay que dejar que hagan lo que esté al alcance de sus posibilidades y nunca reprocharles si algo no les sale bien.
Es una vergüenza como algunas personas se expresan de los ancianos, despectivamente, como si ellos nunca fuesen a ser como ellos. Los ancianos somos nosotros mismos en pocos o muchos años más. No son seres de otra galaxia, son nuestros padres o los padres de nuestros padres, que merecen todo nuestro respeto. Existe una falta de respeto detestable hacia los ancianos hoy en día, hasta se hace burla de ellos en algunos programas de televisión. Gracias a Dios, que hay organizaciones que trabajan en pro de la tercera edad.
La Palabra de Dios dice: "Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor, yo Jehová" (Levítico 19:32) Este es un mandamiento de Dios, desconocido por muchos. Es una tristeza que los asilos estén llenos de ancianitos, cuyas familias los han desechado como muebles inservibles.
En este mundo que se ha vuelto tan insensible, es muy común escuchar, refiriéndose a un adulto mayor: "él ya vivió”... ¿es que llegar a la tercera edad significa ya estar muerto?, qué frase tan ridícula y además, cruel. Mucha gente ha llegado a realizar lo que más desearon en su vida, después de los sesenta. Algunos hijos les dicen a sus padres: "No se metan en mi vida, ustedes ya vivieron la suya"... ¿vivieron?, ¿es que acaso no están vivos aun? Qué insensatez las de algunos jóvenes, que no saben que algún día rendirán cuentas delante de Dios por estas cosas.
"Juventud divino tesoro" es una frase célebre de Rubén Darío, que expresa una gran verdad. La juventud es la etapa de la vida humana donde pensamos que nos podemos comer al mundo, que todo nos es posible. La juventud es un tesoro que se debe invertir muy bien, pues es un tesoro que un día, inevitablemente se va a perder. Pero la vejez también es un tesoro, que no se debe despreciar. Son los años preciosos acumulados, llenos de vivencias archivadas en el corazón y experiencias útiles para compartir y enseñar a los más jóvenes. La Palabra de Dios dice: "La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez" (Proverbios 20:29) Para Dios, la tercera edad es hermosa.
Si eres una persona mayor, que se siente inútil por no poder hacer lo que hacías antes, no te desesperes ni te amargues por eso. Acéptalo como algo normal y dedícate a hacer lo que antes no podías hacer por falta de tiempo. No te exijas esfuerzos que no te son posibles. Dedícate a disfrutar de tus nietos, que es como tener a tus hijos chiquitos otra vez. Deléitate al contemplar una puesta de sol, una tarde de lluvia, el trinar de los pájaros, la lectura de un buen libro, en fin, tantas cosas que no habías tenido tiempo de hacer. Ya trabajaste, ya hiciste todo por tus hijos, ahora es tiempo de descansar de esos trabajos. Nunca te sientas un estorbo para tu familia. Recuerda que eres útil, solo por el hecho de estar junto a ellos.

"Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan estos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios"
1 Timoteo 5:4


sábado, 16 de febrero de 2013

Cuida tu cuerpo




¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  1 Corintios 6:19

Cuando se es joven y saludable, se piensa que así va a ser toda la vida. Pero el cuerpo se desgasta a través de los años y es muy importante como lo trates hoy, porque así es como te responderá el día de mañana. Dios hizo una maquinaria perfecta llamada hombre y así como una máquina debe recibir ciertos cuidados para funcionar bien, así mismo el hombre. Tú sabes, por ejemplo, que si echas azúcar al conducto de la gasolina, el motor de un automóvil se averiará, porque no está hecho para recibir azúcar, sino gasolina. Igualmente ocurre con el cuerpo humano. Tus pulmones están hechos para recibir oxígeno, no humo de cigarro. Tu hígado está hecho para depurar tu organismo de toxinas, no para recibir alcohol. Tu cerebro, está hecho para aprender, pensar, crear, no para recibir drogas que lo destruyen. Así, cada parte de tu organismo, tiene una función específica y de acuerdo a esto es como debes tratarla, de lo contrario, tarde o temprano, la naturaleza cobrará su precio. Por eso, nada más sensato que seguir las instrucciones del fabricante, para que la máquina responda bien.
Al dejar la niñez y entrar en la pubertad, muchos creen que fumar o ingerir alcohol, los va a hacer más grandes, pero lo que hacen es iniciarse en el mundo de las adicciones, con sus respectivas consecuencias. Fumar o tomar no es señal de madurez. La responsabilidad y el autocontrol es lo que te va a mostrar como una persona madura. Fumar y tomar es una acción irresponsable con tu propio cuerpo.
Sigue las reglas del fabricante y respeta las leyes naturales dictadas por El. Recuerda que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo. Cuida ese templo, aliméntalo sanamente, haz ejercicio, practica algún deporte, mantenlo limpio por fuera y por dentro, aléjate del tabaco, el alcohol y las drogas, tu salud y tu vida misma, dependen de eso.

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.  Gálatas 6:7

viernes, 15 de febrero de 2013

Regreso a Sodoma



A través de toda la Biblia encontramos ejemplos del gran amor y misericordia de Dios, pero también de Su justicia perfecta, cuando debe tomar las medidas necesarias para castigar a los pecadores. El capítulo 19 del libro del Génesis narra la historia de Lot y la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra, a causa de la perversión de sus habitantes. La fuerte trama de esta historia, está llena de episodios que podrían compararse con una novela contemporánea ¡clasificación triple C! Y es que Dios no se anda con rodeos. El nos muestra sin tapujos, a qué grado pueden llegar la maldad y perversión humanas. De una manera franca y directa, nos presenta los hechos tal cual sucedieron, para que aprendamos que todo lo que hacemos en esta vida, tiene consecuencias y que el resultado de obrar en contra de Su voluntad y salirnos de los límites por El preestablecidos, nos acarreará nuestra propia destrucción.
Lot vivió en medio del ambiente corrompido de Sodoma. Había logrado una buena posición dentro de la sociedad, así que le era conveniente permanecer allí. Pero finalmente tuvo que irse de ese lugar con las manos vacías. Todo empezó cuando...
INTENTO DE VIOLACION:
"¿Dónde están los hombres que vinieron a pasar la noche en tu casa? ¡Échalos afuera! ¡Queremos acostarnos con ellos!"   (Génesis 19:5)
A Lot le habían llegado unos visitantes muy especiales esa tarde. Eran ángeles enviados por Dios, para advertirle que la ciudad sería destruida. Los hombres del pueblo querían conocerlos, pero muy íntimamente. En Sodoma el homosexualismo era practicado desde el más joven hasta el más viejo, hasta ese grado de perversión habían llegado.
En nuestros días, la inmoralidad va en aumento también. El homosexualismo y lesbianismo son aceptados por la sociedad como un estilo de vida. Se promueve la unión libre, no importa el sexo de los miembros de la pareja. Se exaltan el voyeurismo, la promiscuidad, la rebeldía hacia lo establecido. Sin Dios, la sociedad, vacía de valores morales y nula de entendimiento, va de regreso a Sodoma. ¿Por qué se enaltece lo vano, lo que no aporta ningún beneficio social ni moral y mucho menos espiritual?
Engaño y confusión, enfermedad y muerte, Dios no es el responsable de todo esto. Hace muchos años en el jardín del Edén, el hombre perdió la paz, la salud y todo lo que tenía, a causa del pecado. Satanás es el autor de la destrucción humana, desde el día en que disfrazado de serpiente, engatusó por primera vez al ser humano.
En Sodoma era normal el homosexualismo. Cuando la sociedad acepta algo que va en contra de los valores morales dictados por Dios, pisa los mismos terrenos peligrosos que pisaron los habitantes de Sodoma. Cuando la manifestación de los sentidos se pervierte y se convierte en pecado, entonces Dios dice: ¡Basta!
LOS YERNOS INCREDULOS:
"Lot salió para hablar con sus futuros yernos, es decir, con los prometidos de sus hijas. — ¡Apúrense! —les dijo—. ¡Abandonen la ciudad, porque el Señor está por destruirla! Pero ellos creían que Lot estaba bromeando" (Génesis 19:14)
A los incrédulos no les conviene creer en un juicio divino. Una de las causas más comunes de incredulidad, es la comodidad: "No creo en eso, así que no tengo de qué preocuparme"
La incredulidad de los yernos de Lot los llevó a la muerte. Formar parte de una sociedad contaminada es peligroso si no se cuenta con la protección de Dios. Pero no podemos pedir Su protección si andamos fuera de sus caminos. Quedamos expuestos  a ser contaminados con la maldad, a ser absorbidos por la corriente de pecaminosidad e incredulidad que nos rodea. El juicio de Dios llegará para creyente e incrédulos, según sus obras.
ADVERTENCIAS DESOIDAS:
"Pero la esposa de Lot miró hacia atrás, y se quedó convertida en estatua de sal". (Génesis 19:26)
La mujer desobedeció las instrucciones de los ángeles del Señor, de no mirar hacia atrás, mientras la ciudad estaba siendo destruida. Quedar convertida en una estatua de sal, simboliza la magnitud del error que significa desoír la voz de Dios.
Dios permite que decidamos por nosotros mismos si queremos obedecerle o no, pero nos advierte sobre los riesgos de la desobediencia. Pero también nos informa que hay una recompensa si nos decidimos por la obediencia. Obediencia equivale a bendición, desobediencia equivale a destrucción. Si está expresado tan claramente, ¿por qué tantos eligen desobedecer?
UN HORRIBLE PECADO DE INCESTO:
"Esa misma noche emborracharon a su padre y, sin que éste se diera cuenta de nada, la hija mayor fue y se acostó con él".  (Génesis 19:33)
Las hijas de Lot se habían criado en aquel ambiente de corrupción de Sodoma, así que les pareció de lo más normal, que a falta de varones, después de destruida la ciudad y viviendo con su padre en las montañas, tuvieran relaciones con él, para poder tener descendencia. Con premeditación le dieron a beber vino y lo emborracharon para poder llevar a cabo sus malas intenciones. Lot había quedado viudo y había perdido todas sus posesiones, aceptó de muy buen grado el vino que le ofrecían sus hijas, pues necesitaba mitigar su dolor y olvidarse un poco de su tragedia.
Las hijas de Lot no se detuvieron a considerar lo que estaban haciendo. Para ellas no era algo espantoso, era una solución práctica. La faceta moral no tenía la menor importancia para ellas. En estos días, estamos viendo como el materialismo está ganando la carrera a los valores morales. Una  persona vale por lo que tiene más que por lo que es. El poder adquisitivo es el que hace a alguien digno de respeto y atención, aunque por dentro sea un canalla.
EL CASTIGO DIVINO
"Entonces el Señor hizo que cayera del cielo una lluvia de fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra. Así destruyó a esas ciudades y a todos sus habitantes, junto con toda la llanura y la vegetación del suelo". (Génesis 19:24-25)
La inmoralidad, la incredulidad y la desobediencia, son una barrera entre Dios y el hombre. Dios debe actuar para poner fin al mal, no sin antes darle al hombre, oportunidad tras oportunidad de arrepentirse. Los habitantes de Sodoma no se arrepintieron y provocaron su propia destrucción.
El avance de la civilización no ha sido garantía de que el hombre haya superado su inclinación hacia el mal. Los tiempos han cambiado, en la actualidad vemos extraordinarios adelantos tecnológicos y científicos, pero espiritualmente, gran parte de la humanidad, se encuentra en un estado primitivo, semejante al de los habitantes de Sodoma y Gomorra. El hombre necesita quien lo salve de su propia maldad y ese Salvador se llama Jesucristo. Sin Cristo estamos a la deriva, expuestos a ser arrastrados hacia nuestra propia destrucción.
Vivimos en un mundo en donde Dios no es tomado en cuenta. En donde no existe el temor de Dios y a nadie le preocupa el juicio divino. En la mayoría de los casos es por la ignorancia de la Palabra de Dios. La gente no quiere leer la Biblia, no quiere creer que es un libro sobrenatural que contiene el legado de Dios para la humanidad y que se necesita tomar en serio. ¿Cómo conoceremos a Dios, cómo sabremos lo que El piensa y lo que quiere para nosotros si no es a través de Su Palabra? ¿Cuántas almas se perderán si los cristianos callamos?
No se trata de asustar a la gente, sino de informar. Hay una promesa, hay buenas nuevas de salvación decimos cuando evangelizamos, pero no decimos de qué tienen que ser salvados, la gente no lo sabe. La gente tampoco comprende por qué están sucediendo tantos desastres naturales, por qué tantos terremotos, inundaciones, huracanes, etc. Todo está escrito. Estamos parados en el umbral del fin de los tiempos. Dios está enviando señales, nos está diciendo: "Arrepiéntanse de su inmoralidad, de su idolatría, de su promiscuidad, de su materialismo, de su soberbia, de legalizar el aborto, de los matrimonios homosexuales, de clonar bebés... ¡Arrepiéntanse de creerse dioses! Todo esto los va a llevar a su propia autodestrucción, como sucedió con Sodoma y Gomorra..."
El pasado 14 de Septiembre, el senador estatal de Nebraska, Ernie Chambers, levantó una demanda judicial contra Dios acusándole de ser el causante de tantas catástrofes que están ocurriendo en el mundo. La demanda fue aceptada.  Este hombre le pide al juez que someta a Dios a un proceso judicial y le haga un requerimiento permanente para que cese en sus "acciones destructivas y sus amenazas terroríficas"... ¿El hombre juzgando a Dios? ¡Qué más nos falta por ver!
Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel? Ezequiel 33:11