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miércoles, 6 de abril de 2016

DE MUJERES Y DE PLANTAS


A la mayoría de las mujeres nos gustan las plantas y las flores, tenerlas en casa para alegrar el ambiente es una costumbre muy sana y además decorativa. Las mujeres podríamos compararnos con las plantas en algunos aspectos: las mujeres necesitamos cuidados, las plantas también, las mujeres somos un instrumento para dar vida, las plantas generan nuevas vidas. Las mujeres somos delicadas y frágiles, las plantas igualmente lo son.
La belleza está asociada al género femenino, como también está asociada a las plantas y a las flores, como parte de una naturaleza maravillosa en toda su extensión. Hay muchas similitudes entre las mujeres y las plantas, pero también hay algunas semejanzas trágicamente negativas, como por ejemplo, que las plantas son consideradas un objeto de ornato y lamentablemente algunas mujeres también, con la diferencia de que las plantas no tienen voluntad propia, pero las mujeres sí.
Hay diversos motivos por los que una mujer se rebaja voluntariamente a la categoría de una planta de ornato, pero el que impera en un 99% es el dinero. Qué triste es ver a una mujer que exhibe su cuerpo por dinero, apoyada por una sociedad que dice: ¡Haz lo que tú quieras, sácale provecho a lo que tienes, fuera los prejuicios, todo está permitido, el fin justifica los medios! En este mundo actual ya no existen culpas ni vergüenza. Es un mundo de apariencias donde no importa si para destacar en la sociedad, se tenga que utilizar a otro ser humano como objeto decorativo o convertirse uno mismo en ello. Pero todo esto sucede porque las mismas mujeres lo permiten y algunas hasta lo propician.
Dios otorgó belleza a la mujer para atraer a su esposo, para que él encontrara deleite estando cerca de ella. La belleza femenina no es un arma, como muchas mujeres piensan, es un regalo de Dios que hay que agradecer y cuidar, pero lo que muchas mujeres han olvidado es que hay otro tipo de belleza que es más valiosa, más importante y que hay que cuidar más aún que la belleza física y ésta es la belleza del alma, la belleza que realmente vale para Dios. Ésta es la belleza que perdura, la belleza física es efímera como las hojas de una planta que caen cada año y dejan las ramas desnudas.
Una planta pierde sus hojas cada año, pero la savia sigue manteniéndola viva, hasta que llega la primavera donde la planta recupera su belleza porque Dios la vuelve a vestir con nuevas hojas y flores. Hay mujeres que se sienten vencidas, derrotadas, arrepentidas de su vida pasada, sin ilusiones porque además han perdido su belleza. Son como una planta que ha perdido todas sus hojas, pero sin esperanza de recuperarlas. Estas mujeres se visten de amargura y soledad. Pero hay esperanza para estas mujeres a quienes después de haber sacado provecho, la sociedad rechaza, porque para Dios no hay acepción de personas. Por ellas también murió Cristo. Hay esperanza de una nueva vida, una vida plena y feliz. Porque al entregar su vida a Cristo y permitir que Él la renueve, que la vista de nuevas esperanzas, ella renacerá y su vida pasada quedará atrás y olvidada para Dios. No hay pecado tan grande que Dios no pueda perdonar, excepto que se rechace a Su Hijo.
Mujer, no importa lo que viviste en el pasado, cuando recibes a Cristo en tu vida y se la entregas de todo corazón, ese pasado es borrado, son perdonados tus pecados y comienzas a vivir una nueva vida, como una nueva criatura, como una plantita llena de retoños y renovada belleza.


De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo! 2 Corintios 5:17 RVC


Angélica García Sch.

TIEMPOS PROFÉTICOS


Se acerca el tiempo de Navidad, una fecha esperada con regocijo cada año especialmente por los niños. Navidad es sinónimo de la llegada de Jesús, de su primera venida a este mundo, como un bebé indefenso, nacido en un humilde pesebre, en medio del heno y los animales, porque no hubo para él otro lugar más digno. Este gran acontecimiento ya estaba profetizado en el Antiguo Testamento y se cumplió tal y como dicen las Escrituras. Ahora los cristianos esperamos que nuestro Señor Jesús venga nuevamente, como también está profetizado en la Biblia y sabemos que al igual que su primera venida, este gran acontecimiento se cumplirá.
Pero no hay que confundir la segunda venida del Señor con el arrebatamiento de la iglesia, esto último sucederá en un abrir y cerrar de ojos y no hay señales específicas que nos lo indiquen, más bien el arrebatamiento será la señal para que empiecen a suceder grandes acontecimientos proféticos. El día y la hora nadie lo sabe, el Señor vendrá por su pueblo, pero no posará sus pies sobre la tierra. En su segunda venida, Él vendrá como Rey de reyes y Señor de señores a establecer su reino sobre este planeta durante mil años.
Debemos tener cuidado de no dejarnos engañar por noticias alarmistas que no tengan un respaldo bíblico. Podemos darnos cuenta de que la naturaleza está mostrando un cambio, en estos últimos tiempos los desastres naturales han aumentado en número e intensidad y se observan en lugares donde nunca antes se habían visto cierto tipo de fenómenos. La frecuencia y la magnitud de los terremotos en distintas partes del mundo va en aumento, al igual que las inundaciones, huracanes, tormentas, etc. Es verdad que siempre han existido catástrofes naturales sobre la tierra, pero las estadísticas muestran que nunca en tal proporción como en estos últimos años. Estamos viviendo lo que la Biblia llama: “principio de dolores” (Mateo 24:8)
Dice 2 Timoteo 3:1-4: “También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos, y que habrá hombres amantes de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, que amarán los deleites más que a Dios…”  En la sociedad de este siglo XXI abundan personas así. Se han perdido los valores cristianos, el mundo se burla de ellos, a lo malo llaman bueno y a lo bueno, malo. Se legaliza el aborto y los “matrimonios” entre personas del mismo sexo, es decir se le considera algo bueno y aceptable y hasta se pretende “redefinir” el matrimonio como “una alianza que no necesariamente debe ser entre un hombre y una mujer, pues su finalidad no es la procreación”… Así como el Señor castigó a la gente de Sodoma y Gomorra por su inmoralidad, Él derramará su ira sobre todo aquel que se entregue a la perversión o la apruebe. La maldad se ha multiplicado en estos últimos tiempos (Mateo 24:12), aunque es cierto que siempre ha existido gente malvada, podemos notar que el ser humano ha llegado a extremos de maldad que antes no veíamos.
Las señales en la iglesia cristiana también son muy fáciles de reconocer. Dice Mateo 24:9-11 “Entonces los entregarán a ustedes para ser torturados, y los matarán, y todos los odiarán por causa de mi nombre. En aquel tiempo muchos tropezarán, y unos a otros se traicionarán y odiarán. Muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos…” ¿Y qué estamos viendo el día de hoy en la iglesia? Persecución en diferentes partes del mundo, cientos de cristianos asesinados salvajemente junto a sus familias por el solo hecho de creer en el único y verdadero Dios. Por otra parte, han surgido como nunca, falsos profetas, falsos predicadores, que lo único que buscan son ganancias para sí mismos usando el nombre de Dios. Igualmente, vemos cristianos que han caído ante el engaño de falsas doctrinas y se han aliado con las tinieblas, a pesar de que se decían seguidores de Jesús, que es luz.
Las señales relacionadas con Israel son las más importantes, pues todo lo que sucede en Israel está vinculado con las Escrituras. Jesús dijo que los judíos se dispersarían por todas las naciones, pero que un día regresarían para ocupar Jerusalén… cuando esto ocurra, serán tiempos cruciales.
En estos días las Naciones Unidas quiere internacionalizar a Palestina, la Unión Europea propone dividirla entre los árabes y los judíos, pero los árabes la quieren toda para ellos. Estados Unidos, que siempre había apoyado a Israel, ahora está en contra, al igual que muchas otras naciones.
Zacarías 12:2-3 dice: “¡Miren! Jerusalén será sitiada, lo mismo que Judá. Pero yo haré de Jerusalén una copa que hará temblar a todos los pueblos que la rodean. Cuando llegue ese día, todas las naciones de la tierra se aliarán para atacar a Jerusalén, pero yo haré de ella una piedra tan pesada que todos los pueblos que se atrevan a levantarla quedarán hechos pedazos.” (RVC)
El aumento de la ciencia y la tecnología, al igual que el aumento de la maldad, de la violencia, de la inmoralidad, del materialismo, de la perversión, de la apostasía, de las sectas, de los falsos profetas, de la persecución cristiana, de los ataques contra Jesús y la Biblia, del ocultismo y filosofías paganas, de los desastres naturales, la nueva perspectiva de la política mundial sobre Israel, etc. y etc. son acontecimientos que están sucediendo hoy en día y son señales de que estamos viviendo tiempos proféticos.
Debemos estar preparados, ¿estás tú preparado(a) para cuando el Señor venga por su iglesia? Este acontecimiento grandioso y esperado por todos los cristianos, debe ser compartido, el mundo debe saber. Nos alarmamos, nos horrorizamos ante los excesos a los que ha llegado el mundo, pero sabíamos que esto vendría y no es más que la antesala de la venida de nuestro Salvador por los suyos. No podemos permanecer en silencio. ¡Usa los medios a tu alcance para anunciarlo! Todavía hay tiempo para que muchas almas se salven y tú tienes la responsabilidad de prevenir al que no sabe del peligro en que se encuentra por su incredulidad o por seguir a dioses ajenos o por confiar en falsos líderes religiosos. Hermano(a) en Cristo, él ya viene por los suyos, si estás preparado, ayuda a otros a que lo estén, presentándoles el plan de salvación de Dios.


Angélica García Sch.

viernes, 29 de marzo de 2013

A salvo


Un hombre se encontraba en medio de un río. Había caído de su bote al chocar contra una roca y la corriente lo arrastraba hacia los rápidos. Al llegar a ellos, su cuerpo parecía una hoja, a merced de las turbulentas aguas. Estaba aterrorizado, se acercaba cada vez más a las cataratas. Una luz de esperanza se encendió en su corazón, cuando pudo asirse de una rama, pero fue por poco tiempo, la rama se quebró y nuevamente fue a la deriva.
Desesperado, buscaba rocas, ramas, cualquier cosa a la cual aferrarse para salvarse. Otra rama se cruzó en su camino, a la cual logró asirse, pero terminó igual que la anterior, rompiéndose. Y así, rama tras rama, a las cuales se lograba asir, se rompían, arrojándolo una y otra vez a la corriente.
Un ruido infernal le indicó que estaba muy cerca de la cascada. Lleno de pánico miró hacia el borde opuesto del río, allí no había rocas ni arbustos. Las aguas se deslizaban apaciblemente hacia la orilla, hasta una playita de arenas blancas, que brillaban bajo el sol. Era un panorama maravilloso, cómo deseaba poder llegar hasta allí. Intentó nadar, pero se dio cuenta que por sus propias fuerzas era imposible. El torrente lo empujaba más y más. Entonces no pudo más y lloró, clamando a Dios por un milagro, pues sentía que estaba próximo a morir. A pocos metros estaba su salvación, pero no podía llegar hasta allí.
En medio de su pesadilla, divisó a un hombre que nadaba hacia él y le extendía su mano. No comprendía cómo podía nadar sin dificultad entre las turbulentas aguas. Parecía que aquel hombre tenía completo dominio sobre la naturaleza. Cuando por fin tocó su mano, se aferró a ella fuertemente y se dejó conducir a la orilla, confiando en que sería puesto a salvo. Y así fue.
Ya en tierra firme recobró el aliento. ¡Cómo podría agradecerle a ese hombre lo que había hecho por él! Casi no se atrevía a mirarlo, pero poco a poco levantó la mirada y lo vio. Ese hombre tenía el rostro más bondadoso que jamás había visto. Le inspiró un profundo respeto y un agradecimiento tan inmenso, que le era difícil expresarlo con palabras. Finalmente, solo puedo decir: Gracias, le debo la vida.


El mundo es como un río de aguas turbulentas, en las que muchas personas se encuentran a la deriva, tratando de asirse a ramas que fácilmente se rompen, porque representan falsas promesas de salvación. Religiones, sectas, filosofías, tradiciones, etc., son ramas frágiles que no ofrecen una salvación verdadera. Solo aferrarse a la mano de Jesús, es garantía de una salvación verdadera. El es el único capaz de rescatarnos de entre las aguas turbulentas de la vida y llevarnos a una playa tranquila y segura.

Y EN NINGUNO OTRO HAY SALVACION, PORQUE NO HAY OTRO NOMBRE DEBAJO DEL CIELO, DADO A LOS HOMBRES, EN QUE PODAMOS SER SALVOS         Hechos 4:12

Angélica García Sch.


sábado, 16 de febrero de 2013

Ben hur, una historia de los tiempos de Cristo



A todos nos maravilla el cambio que hizo el Señor en la vida de Pablo. El poder de Dios se vio manifestado de manera grandiosa con Saulo de Tarso. El incrédulo, el asesino de cristianos, el soberbio y sanguinario Saulo, tuvo un encuentro con el mismo Jesús que él atacaba, quedando impactado profundamente. Ya nunca más volvería a ser lo que había sido.
Pablo se rindió ante el Señor Jesús, después de haber dedicado su vida a negarlo y a destruir a quienes creían en él y continuaban su obra. Dios transformó su corazón de piedra, en un corazón de carne. Lo mismo puede hacer Dios en el corazón de cualquier ser humano.
Hubo otro hombre, Lewis Wallace, general y escritor estadounidense, nacido siglos después, en el año 1827, quien era incrédulo e indiferente en materia religiosa. Wallace dedicó dos años de su vida a una investigación concienzuda acerca de la persona de Jesús de Nazaret. Esto, provocado por un conocido ateo de su tiempo, Robert Ingersoll, quien negaba públicamente la existencia de Jesús.  Un día, los dos se encontraron y el ateo le propuso escribir un libro en donde presentara pruebas al mundo de que Jesús jamás existió y nunca hubo tal Hijo de Dios.
Wallace empezó a buscar material para escribir el libro. Consultó antiguos manuscritos y acudió a fuentes originales del período histórico en el que Jesús había vivido. Escudriñó cada sitio por donde se decía que había pasado Jesús. Estaba decidido a llevar al papel, con pruebas fehacientes, todo lo que Ingersoll declaraba públicamente. Pero, después de leer e informarse y sacar conclusiones, le fue imposible continuar en su actitud de incredulidad. Tenía tantas evidencias ante sus ojos, que era imposible negarlo: Jesús era quien dijo ser, el Hijo de Dios y Salvador de la humanidad. Al conocer a fondo la vida de Jesús se dio cuenta de que nadie, sino el verdadero Hijo de Dios, pudo haber hecho lo que él hizo y haber sido como él fue. Tal perfección, tal excelencia, tal sabiduría, tal bondad, no podían haber venido de un hombre común. El arrepentimiento inundó su corazón y cayó de rodillas, reconociendo su condición de pecador y pidiendo perdón. Aquel a quien había estado dispuesto a destruir y a exhibir como un fraude ante el mundo entero ¡había sido quien había dado su vida por él! Jesús no era un personaje de leyenda, era una realidad y una respuesta a las necesidades de su propia vida.
El escritor ya no escribió el libro que pensaba publicar, pero en su lugar escribió otro, lo cual hizo declarando: "Como resultado de mis investigaciones y años de estudio, yo me convencí de que Jesucristo no solo es el Salvador del mundo, sino que también es mi Salvador personal y como testimonio, escribo este libro: "Ben Hur, una historia de los tiempos de Cristo".
La novela trata de un príncipe judío llamado Judah BenóHur, quien después de pasar varios años encerrado en una galera, injustamente, regresa a Jerusalén dispuesto a vengarse. Pero, algo había ocurrido en su corazón: cuando estaba en calidad de reo, había tenido un encuentro muy especial, algo que empezó a transformar su vida. Había tenido un encuentro con Jesús. Se convirtió al cristianismo y estuvo presente en la crucifixión de Jesús, lo cual afirmó su fe y hasta tuvo la oportunidad de ver uno de sus milagros con sus propios ojos.
La historia del general y escritor Lew Wallace, autor de la famosa obra Ben Hur, que la mayoría hemos visto también en la pantalla, nos muestra cuan fácil es equivocarse al basar nuestras creencias en opiniones y comentarios ajenos, en lugar de hacerlo sobre hechos y evidencias. Jesús dijo: "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí" (Juan 5:39) La Biblia es testimonio fiel de la existencia y obra de Jesús en la tierra. Jesús le habló a Pablo y aunque nunca se conocieron, la vida de Pablo fue transformada. Dios nos habla a través de la Biblia y nuestras vidas también pueden ser  transformadas porque en Su Palabra hay poder.



Te llegó un correo



Te envío esta carta hombre, que has endurecido tu corazón:
Con mis propias manos yo te formé. A mi propia imagen te hice. De mi propio aliento te infundí vida. Te hice un poco menor que los ángeles. Te coroné de gloria y de honra. Te hice enseñorear sobre mi obra. Vivías feliz a mi lado. Te daba todo lo que necesitabas, pero un día me diste la espalda. Fuiste arcilla maleable en manos de mi enemigo, que diestro en su trabajo, te engañó, modificó tu diseño y te acondicionó a su manera. Ya no podíamos estar juntos y te alejaste de mí, te fuiste de mi lado con tu nuevo dueño.
Nunca dejé de pensar en ti. Siempre quise que regresaras a mí, que nos reconciliáramos. Mas, sabía que no podrías recuperar el lugar que perdiste...pero existía alguien que podía recuperarlo por ti y no dudé en enviártelo. Solo él podía pagar tu deuda: mi propio Hijo.
El llegó a ti, en forma de hombre, vivió junto a ti, una vida de amor y bondad. Venció todas las tentaciones que tú tienes a diario, demostrándote que el hombre que depende totalmente de mí, se hace fuerte y puede vencer todas las debilidades humanas. Pero muchos no creyeron en él y se volvieron contra él. Fue torturado, humillado, maltratado en todos los aspectos y finalmente crucificado. Pero aceptó valientemente el sacrificio, porque sabía que lo hacía por ti. Su amor por ti fue mayor que el dolor de los azotes y los clavos que lo atravesaron. Como manso corderito fue llevado al matadero, todo lo soportó pensando en ti.
Pero yo lo levanté de entre los muertos y ahora él vive y está sentado a mi diestra, junto a mí, como tú podrás estarlo algún día, pero...He tocado a tu puerta y no has querido abrir. Te he presentado a mi Hijo y no has querido recibirlo... ¿Acaso fue su sacrificio en vano?...No desprecies el regalo que te ofrezco, yo no te obligo a nada, tú tienes libertad para elegir dónde quieres ir después de que tus días acaben en la tierra. Si quieres venir aquí conmigo, mi Hijo es el único camino para llegar. Ábrele la puerta antes de que sea tarde y tú también te convertirás en hijo mío. Te estaré esperando toda tu vida.

Tu Creador.

viernes, 15 de febrero de 2013

¿Quién es Jesucristo?




"El les dijo: ¿y vosotros quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente"
Mateo 16:15-16
A través de la historia, se le ha definido de muchas maneras: el gran Maestro, el líder más grande, el más grande revolucionario, el profeta...etc. Para el mundo cristiano Jesucristo es el Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador de la raza humana, es Dios hecho hombre. Pedro asegura dos cosas cuando Jesús le pregunta quién es él. Pedro dice: "tú eres el Cristo..." Cristo significa ungido, es la traducción hebrea de la palabra Mesías. Los sacerdotes, los profetas y los reyes eran ungidos y consagrados para ejercer sus oficios. Jesús el Mesías toma en sí mismo estos tres oficios, el ser el único mediador entre Dios y los Hombres (1 Timoteo 2:5-6) lo posiciona como sacerdote (representante de los hombres frente a Dios) y profeta (representante de Dios ante los hombres). Respecto al oficio de rey, la Biblia declara que él es el Rey de Reyes (Apocalipsis19:6). Por lo tanto el Mesías que los Judíos esperaban para establecer el reino eterno de Dios ¡ya vino!
El Hijo de Dios : Con esta afirmación Pedro está declarando que Jesús es el único hijo de Dios, engendrado directamente por él (por medio del Espíritu Santo) en la virgen María, por lo tanto está reconociendo la divinidad de Jesús. Es decir Jesucristo además de ser el ungido de Dios, el Mesías, es el mismo Dios encarnado, el Unigénito del Padre. Entonces cobra un gran sentido las palabras del apóstol Juan.
Dios nos amó tanto, a ti y a mí, que envió a su único hijo al mundo (a Jesús), a morir en la cruz, para que todos los que crean en él sean salvos de ser condenados eternamente por sus pecados y tengan vida eterna. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3: 16)
Ahora te pregunto a ti: ¿Quién dices tú que es Jesucristo?
En estos momentos tú tienes que tomar una importante decisión respecto a Jesucristo, y tienes dos opciones
a) creer que Jesucristo es simplemente un hombre que inventó una mentira (y estuvo dispuesto a morir cruelmente por su mentira) y jamás resucitó o
b) creer en tu corazón que Jesús es el Hijo de Dios que te ofrece gratuitamente la salvación y la vida eterna.
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6

¿Qué hay que sentir?



Una persona que había recibido a Cristo recientemente decía que no sentía nada especial. Pensaba que tal vez, Cristo no había entrado en su corazón cuando había hecho la oración y se sentía triste por eso. Quizá a ti te ha ocurrido lo mismo, quizá también tengas dudas al respecto. Pero si hiciste una oración de corazón, puedes tener la seguridad de que El ya está morando en tu corazón. ¿Por qué esa seguridad?...porque El no miente. Cristo, en Apocalipsis 3:20, dice:" He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo". Esta es una promesa y El siempre cumple sus promesas.
Desde el momento en que tú lo invitaste a entrar en tu corazón, El está allí y nunca te abandonará.
Pon tu confianza en su promesa y no en tus sentimientos. Convertirte en cristiano significa que vivirás por fe en la fidelidad de Dios y  en la verdad de Su Palabra. Confiarás en Sus promesas y descansarás en ellas. Tus sentimientos te pueden llevar a dudar, a desconfiar, a confundirte, no puedes basar tu seguridad en ellos. La única seguridad te la puede dar el Señor mismo, que irá junto a ti en tu camino.
Cristo está viviendo en ti y esto significa que respondió a tu oración. Por lo tanto también perdonó tus pecados: "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados" (Colosenses 1:14) y te hizo un hijo de Dios: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12). Déjalo que comience su obra en ti. Solo déjalo actuar, no te dejes atemorizar por la idea de que nada sucedió. Está sucediendo. No tienes que sentir nada extraordinario, solo confiar. Hazte amigo(a) de Su Palabra y no dejes de hablar con El todos los días. Poco a poco irás notando el cambio en ti. Poco a poco irás conociéndolo más y más y esos sentimientos de duda se irán disipando.


martes, 8 de enero de 2013

El máximo milagro



Cuentan que en cierta ocasión, un cristiano y un musulmán discutían sobre sus creencias.
El musulmán, seguro de dejar desarmado a su interlocutor, declaró: "Cuando nosotros vamos a la Meca, por lo menos encontramos un ataúd, prueba de que Mahoma está ahí. Pero cuando ustedes van a Jerusalén, no encuentran más que una tumba vacía"
"Justamente esa es la diferencia entre el cristianismo y otras religiones y filosofías- respondió el cristiano- Mahoma está muerto y en su tumba y los demás líderes religiosos también. Pero Jesucristo se levantó de entre los muertos y ahora vive para siempre. ¡No puede estar en esa tumba, estando vivo!
El vive y reina por los siglos de los siglos, eternamente. A él le fue conferido todo el poder en el cielo y en la tierra, pues es Dios mismo, Creador del universo. La resurrección de Cristo es el eje del cristianismo. La base de nuestra fe. Creemos en un Dios vivo, que tiene poder sobre la vida y la muerte".
-Eso no es posible- dijo el musulmán- Jesús no murió en la cruz y menos resucitó, porque él no era Dios...
-¿Crees tú que más de dos mil años no es tiempo suficiente para que la humanidad hubiera descubierto un fraude de tal tamaño? La muerte y resurrección de Cristo es un hecho real, del cual existen tanto evidencias religiosas como históricas.
-¿Cómo pudo haber resucitado, si según ustedes estuvo tres días muerto?
- El poder divino de Dios, amigo. El transformó la materia que conformaba su cuerpo físico, porque para Dios no hay imposibles.
- Eso va en contra de la naturaleza
- Dios es el Creador de ella. El que tiene el control sobre todo lo que existe. El puede hacer lo que quiera con todo. Para El no representaba ningún problema resucitar a Jesús y darle un cuerpo nuevo, sano, ni después de tres días de estar muerto.
En Jesucristo se cumple el propósito de Dios para el ser humano. El venció a la muerte y resucitó en una nueva dimensión de vida.
- ¿Cómo creer algo que no vimos?
- Bien, primero por la evidencia de la tumba vacía. La tumba estaba sellada y muy bien custodiada por soldados romanos, bajo pena de muerte. Si Jesús hubiera estado vivo, jamás hubiera podido, en el estado en que quedó después de las torturas que sufrió, abrir esa tumba y salir, además de que hubiera sido detenido inmediatamente por los soldados.
- ¿Pero y si sus discípulos robaron el cuerpo?
-¿Burlando a los soldados? Ellos estaban atemorizados y huyeron, dejaron solo a Jesús, ¿por qué hubieran querido arriesgarse después? Además, ¿se hubieran atrevido después a predicar la resurrección de Jesús, arriesgándose voluntariamente a morir por eso, sabiendo que era una mentira? ¿Quién sacrificaría su vida por algo que sabe que es falso?
El musulmán no tuvo respuestas para esto. El no comprendía muchas cosas y es que las cosas sobrenaturales no se pueden comprender bajo el concepto de lo natural. La muerte de Jesús fue un hecho natural, pero su resurrección no lo fue. Fue un milagro.
El maravilloso milagro de la resurrección fue el broche de oro del paso de Jesús por este mundo y de su obra redentora. Pero El está presente aun entre nosotros, y vive en cada corazón que lo ha recibido como su Señor y Salvador. ¿Vive en el tuyo?


"Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo" (Romanos 10:9). 

El era diferente



El era un hombre diferente de los demás, no reaccionaba igual que los demás, tenía actitudes distintas a las de los demás. Mucha gente no entendía esto y por eso lo criticaba. Algunos, inclusive, lo perseguían para encontrar en él una buena razón para condenarlo, lo hostigaban constantemente. Su nombre era Jesús, el hombre que cambiaría la historia de la humanidad, un hombre santo, el más santo de todos, el Hijo de Dios.
El hombre siempre juzga y critica lo que no entiende. El mundo se dibujó un patrón del ser humano y si alguien, hombre o mujer, se sale de este patrón, es juzgado, criticado, atacado y burlado. Algunos grandes genios, han sido tildados de locos. Los niños genios son vistos como un fenómeno. Igualmente, por el lado contrario, se menosprecia a los que no son muy inteligentes o tienen algún defecto de nacimiento, algo que no corresponde a lo llamado normal. Todo tiene que corresponder al patrón, ni de más, ni de menos.
Los cristianos no correspondemos al patrón que el mundo ha trazado, sino al patrón que Dios trazó para nosotros. No tenemos por qué participar en las actividades que ellos consideran "normales", pero que sabemos que muchas de ellas son desagradables a los ojos de Dios. Cuando hacemos esto, nos estamos saliendo del patrón de Dios y estamos entrando en el patrón del mundo, o sea del diablo. Jesús era diferente, nosotros también debemos ser diferentes, a pesar de lo que diga la gente. No importa que nos critiquen y se burlen. Esto es un reto para quienes estudian o trabajan en un lugar en donde hay muchas personas y no faltan quienes tratan de "sonsacarlos" para que participen junto con ellos en cosas indebidas.
Es curioso que cuando íbamos a la escuela, no nos gustaba ir uniformados, igual que los demás, pero ya crecidos, nos gusta andar a la moda, igual que los demás y hacer lo que los demás hacen. No queremos vernos diferentes ni comportarnos diferente. Ser cristiano es ser diferente, es no ir con la corriente del mundo, sino contra ella. Ser cristiano es seguir los pasos de alguien que fue diferente y no le importaron las burlas ni las críticas. Ser cristiano es un reto en todos los sentidos, ¿estás dispuesto a enfrentarte a ese reto?

lunes, 7 de enero de 2013

¡Cristo vive!



¿Por qué Jesús, el hombre más bueno, santo y justo, que nunca hizo daño a nadie, fue condenado a una muerte tan atroz? ¿Quién o quiénes lo condenaron? "Herido fue por nuestras rebeliones. Molido por nuestros pecados... (Isaías 53:3) Fue entregado por nuestras transgresiones (Romanos 4:25) "Llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo, sobre el madero... (1 Pedro 2:24)
La Palabra de Dios declara que todos estamos involucrados con la muerte de Cristo. Nuestros pecados fueron los que causaron su muerte. El nos eximió de la condena que merecíamos, tomando nuestro lugar y "por sus heridas fuimos sanados" (Isaías 53:5) y nos hizo dignos del reino de Dios. ¿Por qué Jesús soportó todo el martirio a que lo sometieron?: ¡Por amor a ti y a mí!
Cada latigazo que recibió, cada clavo que penetró en su carne, cada púa que se enterró en su cabeza, cada gota de sangre que él derramó, representa un acto de amor sublime por cada uno de nosotros.
Jesús cumplió la misión que el Padre le había encomendado. Murió en una cruz para la salvación del mundo. Qué triste es ver que existan tantos corazones insensibles, que valoren poco o nada el enorme sacrificio de Jesús, qué triste es ver tanta ingratitud. Algunas personas solo se acuerdan de El en Semana Santa o Navidad, pero nosotros debemos agradecer su amor cada día del año y todos los días de nuestra vida.
Jesús murió en la cruz, pero El venció a la muerte, resucitando al tercer día. Los incrédulos no aceptan la resurrección de Jesús, argumentando que eso va contra las leyes de la naturaleza. Pero la resurrección de Jesús es un hecho sobrenatural, que proviene del gran poder de Dios, así que no se debe limitar al concepto de lo natural. Dios es el Creador de la vida y dueño de la misma. El tiene el control de las leyes del universo, ¿por qué no habría de poder resucitar a Su Hijo?
Quienes no entienden el milagro de la resurrección, no lo creen y se han inventado muchas teorías que pretenden hacer creer que la resurrección de Cristo es un fraude. Algunos dicen que los discípulos robaron el cuerpo de la tumba, para hacer creer que Jesús había resucitado. Otros dicen que Jesús no estaba muerto cuando lo bajaron de la cruz, sino que se encontraba en un estado de catalepsia, gracias a un brebaje que le dieron a tomar antes de ser crucificado. Teorías que se salen de la lógica y que histórica y científicamente son falsas.
..."Y estuve muerto, mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos", dice el Señor. Cristo vive y sigue haciendo milagros. El se manifiesta en la vida de millones de personas, en el mundo entero, de manera tan grandiosa, ¡porque está vivo! El es Dios mismo, eterno y poderoso. El no terminó en la cruz, por eso la imagen de un Cristo sangrante, clavado en un crucifijo, no es de ninguna manera la imagen del Jesús de nosotros los cristianos.
La cruz es el símbolo del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, pero El ya no está ahí. El vive y está sentado a la diestra del Padre, en los cielos, preparando lugar para nosotros.

Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Juan 6:57