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miércoles, 6 de abril de 2016

BULLYING



Bullying es una palabra odiosa para todos, la cual significa maltrato físico o emocional constante e intencional, de parte de un niño o adolescente en contra de otro, aunque también puede tratarse de un grupo que actúa en conjunto para molestar a uno solo. La preocupación de muchas madres es que su hijo o hija esté siendo víctima del bullying, pero ninguna madre piensa que su hijo sea el victimario.
La mejor arma en contra del bullying es una buena comunicación con tu hijo(a). En la mayoría de los casos de abuso, las víctimas sufren la agresión solas y en silencio, porque no se atreven a decírselo a nadie, por vergüenza o por falta de confianza. Los padres y maestros se enteran de los casos de bullying cuando el niño o adolescente ya ha sido repetidamente agredido y está muy afectado psicológicamente.
¿Cómo percatarte de que tu hijo está siendo víctima de bullying?
La primera señal es que no quiere ir a la escuela. Si notas que tu niño busca pretextos para no ir a clases, pon atención, no lo tildes de flojo antes de conocer la verdadera causa. Podría estar evitando ir a la escuela porque allí sufre de abuso de parte de un compañero.
También debes poner atención en los cambios de humor y de comportamiento que muestre tu hijo. Si siempre fue un niño alegre y de pronto se ha vuelto un niño huraño, callado, que no ríe ni hace bromas como antes, algo está pasando y debes averiguarlo.
Igualmente debes observar si no tiene moretones o señales de golpes en su cuerpo, si es así, lo más seguro es que te diga que se cayó en la escuela, si ves que eso ocurre a menudo, empieza a preocuparte, no son simples caídas.
Otro indicio de que tu niño está siendo víctima de bullying en su escuela, es que se aísla, no quiere incorporarse al grupo, prefiere estar solo.
También puedes notarlo en el trato a sus útiles escolares, que pierde a menudo o llega a casa con éstos en mal estado. También puede ser que maltrate sus juguetes o sus cosas, como una manera de desahogarse.
Si por las noches tiene pesadillas o sueño intranquilo, puede deberse a que está sufriendo maltrato emocional en la escuela y esto repercute en su estado general, le roba la paz y ya no se siente seguro en ninguna parte.
No pienses que tu hijo está siendo victimizado cada vez que le veas un rasponcito. Toma en cuenta todos estos indicadores y si se repiten, entonces es cuando debes de intentar el diálogo. No presiones a tu niño para que te cuente qué le pasa, conversa con él tranquilamente, sin prisas, tampoco muestres ansiedad ni enojo. Hazle sentirse seguro, confiado, hazle saber que tú eres su aliada y que cuenta contigo. Sin son ambos padres los que hablan con él, mucho mejor. Después de haber comprobado que el niño está siendo víctima de bullying, deben dirigirse a las autoridades escolares e informar lo que está sucediendo.
Pero ¿qué pasa si tu hijo no es víctima, sino que él es quien abusa de los más pequeños o se burla de otro compañero constantemente, ocasionándole trauma psicológico?
En primer lugar, cuidar sus ojos, sí, sus ojos, pues la mayoría de los niños que abusan de otros, son asiduos a los video juegos, que como todos sabemos, cual más, cual menos, traen una dosis de violencia. Igualmente, vigila lo que ve en la televisión, las escenas violentas quedan grabadas en el subconsciente del niño. No le dejes mucho tiempo libre, imponle pequeñas tareas que lo mantengan ocupado, no hay peor consejero que el ocio. Pero sobretodo, habla con él, invítalo a reflexionar, háblale de la vida de Jesús, que nos enseñó a amarnos unos a otros y a vivir en armonía, porque la paz y el amor son la esencia del buen vivir.

Angélica García Sch.



DE MUJERES Y DE PLANTAS


A la mayoría de las mujeres nos gustan las plantas y las flores, tenerlas en casa para alegrar el ambiente es una costumbre muy sana y además decorativa. Las mujeres podríamos compararnos con las plantas en algunos aspectos: las mujeres necesitamos cuidados, las plantas también, las mujeres somos un instrumento para dar vida, las plantas generan nuevas vidas. Las mujeres somos delicadas y frágiles, las plantas igualmente lo son.
La belleza está asociada al género femenino, como también está asociada a las plantas y a las flores, como parte de una naturaleza maravillosa en toda su extensión. Hay muchas similitudes entre las mujeres y las plantas, pero también hay algunas semejanzas trágicamente negativas, como por ejemplo, que las plantas son consideradas un objeto de ornato y lamentablemente algunas mujeres también, con la diferencia de que las plantas no tienen voluntad propia, pero las mujeres sí.
Hay diversos motivos por los que una mujer se rebaja voluntariamente a la categoría de una planta de ornato, pero el que impera en un 99% es el dinero. Qué triste es ver a una mujer que exhibe su cuerpo por dinero, apoyada por una sociedad que dice: ¡Haz lo que tú quieras, sácale provecho a lo que tienes, fuera los prejuicios, todo está permitido, el fin justifica los medios! En este mundo actual ya no existen culpas ni vergüenza. Es un mundo de apariencias donde no importa si para destacar en la sociedad, se tenga que utilizar a otro ser humano como objeto decorativo o convertirse uno mismo en ello. Pero todo esto sucede porque las mismas mujeres lo permiten y algunas hasta lo propician.
Dios otorgó belleza a la mujer para atraer a su esposo, para que él encontrara deleite estando cerca de ella. La belleza femenina no es un arma, como muchas mujeres piensan, es un regalo de Dios que hay que agradecer y cuidar, pero lo que muchas mujeres han olvidado es que hay otro tipo de belleza que es más valiosa, más importante y que hay que cuidar más aún que la belleza física y ésta es la belleza del alma, la belleza que realmente vale para Dios. Ésta es la belleza que perdura, la belleza física es efímera como las hojas de una planta que caen cada año y dejan las ramas desnudas.
Una planta pierde sus hojas cada año, pero la savia sigue manteniéndola viva, hasta que llega la primavera donde la planta recupera su belleza porque Dios la vuelve a vestir con nuevas hojas y flores. Hay mujeres que se sienten vencidas, derrotadas, arrepentidas de su vida pasada, sin ilusiones porque además han perdido su belleza. Son como una planta que ha perdido todas sus hojas, pero sin esperanza de recuperarlas. Estas mujeres se visten de amargura y soledad. Pero hay esperanza para estas mujeres a quienes después de haber sacado provecho, la sociedad rechaza, porque para Dios no hay acepción de personas. Por ellas también murió Cristo. Hay esperanza de una nueva vida, una vida plena y feliz. Porque al entregar su vida a Cristo y permitir que Él la renueve, que la vista de nuevas esperanzas, ella renacerá y su vida pasada quedará atrás y olvidada para Dios. No hay pecado tan grande que Dios no pueda perdonar, excepto que se rechace a Su Hijo.
Mujer, no importa lo que viviste en el pasado, cuando recibes a Cristo en tu vida y se la entregas de todo corazón, ese pasado es borrado, son perdonados tus pecados y comienzas a vivir una nueva vida, como una nueva criatura, como una plantita llena de retoños y renovada belleza.


De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo! 2 Corintios 5:17 RVC


Angélica García Sch.

¿QUÉ HACER ANTE UNA TRAICIÓN?


“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 NVI

Era un viernes por la tarde y llovía. Elvira miraba las gotas de lluvia resbalar por su ventana, igual que por sus mejillas resbalaban sus lágrimas. No cabe duda de que todos estamos expuestos a sorpresas insospechadas en esta vida. Cuando el día anterior tocaron a la puerta y vio a aquellos policías preguntando por su marido, lo que menos se imaginó era que lo buscaban para llevárselo detenido y mucho menos por causa de su socio, al que ambos apreciaban mucho, pues pensaban que era una buena persona.
Había estado orando toda la noche, pidiéndole a Dios que se descubriera la verdad y dejaran de implicar a su marido injustamente en ese fraude, en el que no había tenido nada que ver. Había sido víctima del proceder deshonesto de su socio, quien se había ido al extranjero con todo el dinero de la empresa, dejándolo como único el culpable de estafar a muchísimos clientes. Elvira nunca antes había vivido algo así, se sentía terriblemente angustiada por su marido y también muy enojada con el causante de tal situación, sentía ganas de tenerlo enfrente para decirle lo que pensaba de él y ¡para clavarle las uñas en la cara! En esos momentos, no quería detenerse a reflexionar en lo que dice Dios en Su Palabra acerca de la venganza y el perdón. ¡Cómo iba a perdonar a ese canalla si el futuro de su marido, el suyo y el de sus hijos estaba a punto de derrumbarse!
Pasaron los días y finalmente su marido fue sentenciado. Elvira no podía evitar aborrecer con toda su alma a ese canalla que había defraudado a tanta gente y había mandado a un inocente a la cárcel, dejando a su familia desamparada. Elvira estaba llena de rencor, a medida de que pasaba el tiempo, se fue olvidando de Dios, fue perdiendo la fe y su corazón se fue llenando de amargura.

¿Alguna vez has sentido deseos de venganza en contra de alguien que te ha hecho daño o le ha hecho daño a alguno de tus seres queridos? Es normal y humano sentir enojo contra el abuso, la injusticia y la maldad, pero no podemos dejarnos dominar por ese sentimiento negativo. Tenemos que confiar en la justicia de Dios.
Sabemos que para los que amamos a Dios, todas las cosas obran para bien y sí, es muy difícil comprenderlo cuando se está viviendo una tragedia o una injusticia como la del caso de Elvira, pero Dios no miente y tarde o temprano nos daremos cuenta de que Él, en su sabiduría, permite ciertas cosas que en su momento nos parecen terribles, para enseñarnos algo o para cumplir sus propósitos o incluso para librarnos de algo peor.
“No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor.” (Romanos 12:19 NVI) Es muy sensato creer en esta promesa que Pablo les recuerda a los Romanos. Sabemos que la justicia del hombre falla, el hombre se equivoca, el hombre no puede ver lo que Dios ve, Dios sabe todo lo que pasa, no hay casos sin resolver para Él y no hay culpable que se quede sin sufrir las consecuencias de sus actos.
David tuvo muchos momentos de angustia durante su reinado, fue atacado, fue traicionado por uno de sus propios hijos, pero él siempre clamó a Dios y Dios siempre le respondió: “… pues me has librado de todas mis angustias, y mis ojos han visto la derrota de mis enemigos.” (Salmo 54:7 NVI) David siempre acudió con quien debía acudir en busca de ayuda y consuelo en los momentos difíciles. Sigamos su ejemplo y pongamos toda nuestra confianza en Dios cuando seamos traicionados o cuando seamos víctimas de una injusticia. El mismo Señor Jesús fue víctima de la traición, traición que lo llevó a la tortura y a la muerte, fue una injusticia muy grande la que se cometió con él, pero él soportó todo con mansedumbre y no se llenó de ira, sino que perdonó a sus verdugos y se puso en manos del Padre.
No permitamos que la ira y el rencor nos domine, porque esto nos aleja de Dios, tampoco nos dejemos vencer por la angustia, ni por la desesperación, sino que pongamos toda nuestra confianza en el que todo lo puede, porque si de veras creemos que Él todo lo puede, ¿qué nos puede preocupar?

“Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido.” 1 Juan 5:14


Angélica García Sch.

LA "MAMITIS"



-       Mi hijo no quiere estar con nadie más que conmigo- decía Elena a su amiga Rosa.
-       ¡Ah, está en la edad de la mamitis! A mí también me pasó con Pedrito, quería estar siempre pegado a mí, pero después se le pasó. No te preocupes.
Elena era mamá primeriza y había cosas en las que todavía no tenía práctica, así que consultaba con sus amigas con más experiencia. Su Albertito, que tenía un año y ocho meses, solo quería estar con ella, se le abrazaba cada vez que podía y si la perdía de vista un momento lloraba desesperadamente. Todos decían bromeando que el niño tenía mamitis, pero nadie le daba una solución, solo decían :”ya se le pasará”, pero mientras tanto, Elena no podía dar un paso sin tener al niño pegado encima como si fuera un “post it” que le recordaba a cada segundo: Soy tu hijo y quiero estar contigo. Elena no podía negar que le gustaba sentirse querida y necesitada por su hijo, aunque a veces la asfixiaba y le impedía hacer sus labores en la casa. Albertito la acaparaba todo el tiempo y no la dejaba hacer nada, se le colgaba abrazándose a sus piernas, sin dejarla ni caminar o se le ponía adelante para pedirle los brazos constantemente.

A muchas mamás les ha tocado pasar por esta etapa difícil con sus niños: “la mamitis”, que es una condición infantil provocada principalmente por inseguridad. Para el niño, mamá es la que está con él desde que nació, mamá es la que lo alimenta, la que lo viste, la que lo baña, la que le canta para dormir, etc. etc. Mamá es todo para él, aunque esto no quiere decir que rechace al padre o demás familiares, sino que ve en la madre el cumplimiento de todas sus necesidades tanto físicas como emocionales. Con mamá está a gusto y seguro, si ella se aleja, ese bienestar y esa seguridad se esfuman.
Hay circunstancias que pueden ser causantes de la mamitis en los niños, por ejemplo: la llegada de un hermanito, esto es algo por lo que a la mayoría de los niños les da mamitis. También puede ser que el niño haya estado enfermo y se siente vulnerable sin los cuidados de mamá. Otra causa puede ser alguna situación familiar que no comprende o peor aún: mamá de repente tiene que salir a trabajar fuera de casa y queda al cuidado de otra persona. Estos cambios en la rutina del niño lo asustan, por eso lo que hay que hacer es intentar que recobre su seguridad, que vea que aunque no está mamá junto a él, no pasa nada. Pero es difícil hacerse entender por un niño tan pequeño, ¿cómo explicárselo entonces? A niños pequeños se les puede enseñar a través de juegos, la mamá puede jugar con él con bloques o cualquier juego que a él le guste. Cuando el niño esté bien entretenido, ella se puede ir alejando poco a poco, pero debe estar hablándole, haciéndole notar que ella está allí, sin necesariamente estar pegada a él. Cuando el pequeño vaya adquiriendo confianza, la mamá puede salir un momento de la habitación y regresar luego, si el niño no llora ni la llama es que está captando el mensaje. Algunos niños tardarán menos, otros más, las mamás deberán tener paciencia y no desesperarse.
Pero ¿qué pasa con las mamás sobreprotectoras? ¡Cuidado! porque estas mamás son las causantes de hijos que siguen teniendo mamitis ¡aún cumplidos los cuarenta años y entonces las que verdaderamente sufren son las esposas!


Angélica García Sch.

NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA



“De cierto les digo que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra.” Lucas 4:24 (RVC)

Estas palabras de Jesús pasaron a convertirse en un refrán popular muy conocido en el mundo. “Nadie es profeta en su tierra” se aplica a una persona que no es escuchada, no es aceptada por los suyos, sin embargo sí lo es por otras personas que no son de su familia. En el caso de las mujeres, cuántas se sienten incomprendidas por el esposo y los hijos, en cambio por sus amistades y compañeros de trabajo, se sienten muy apreciadas. Cuántas se sienten solamente utilizadas por su familia, esclavas de su casa, sin ser reconocidas, sino más bien criticadas o víctimas de la indiferencia. Hay millones de mujeres en este mundo implorando silenciosamente por solamente ser escuchadas, pero no por un sicólogo, sino por los suyos, por sus seres queridos.

Irene es una mujer casada desde hace quince años, tiene esposo y tres hijos, dos de ellos adolescentes. Irene siente que su esposo busca evadirse de los problemas familiares, a pesar de que ella no es de esas mujeres que en cuanto llega el marido de trabajar le pasan una lista de quejas. Ella no es así, busca el momento adecuado, pero parece ser que nunca existe ese momento adecuado, porque él siempre busca eludir el tema, actuando a la defensiva. Por su parte, los hijos adolescentes le dan muchos dolores de cabeza, los cuales debe de afrontar sola, porque no cuenta con el apoyo de su marido, que aunque esté en casa, en realidad no está allí. Irene no está sola, tiene un marido, pero es como si no lo tuviera, porque aunque él esté allí de cuerpo presente, su alma está ausente.

Se dice que la mujer es la reina del hogar, pero muchas no se sienten reinas, ni siquiera princesas. Ponen todo su corazón para cuidar a los suyos, pero sienten que ellos no lo reconocen y viene la frustración y como consecuencia de esto puede venir la depresión, la tristeza, el enojo u otras reacciones peores, las cuales van en contra de la propia estabilidad familiar.
Hay mujeres que se sienten que se van quedando solas, a pesar de estar rodeada de hijos y hasta de nietos en algunos casos. El problema es que pocas personas saben ponerse en los zapatos de los demás y en estos últimos tiempos en que la vida corre tan aprisa, nadie tiene tiempo sino para pensar en sus propias preocupaciones y necesidades. La comunicación juega un papel imprescindible en las relaciones familiares, nadie puede adivinar los sentimientos del otro. Por eso, hay que hablar en familia, padres e hijos, marido y mujer, expresar sus sentimientos, sin reproches ni quejas, solo dejarlos salir y buscar juntos la solución para que todos y cada uno de los miembros de la familia se sientan mejor. Esto se llama comprensión y para que haya comprensión, debe haber voluntad y tener la capacidad de saber ponerse en el lugar del prójimo.
Jesús sufrió en carne propia la incomprensión de los suyos, en su tierra, Nazaret. La Biblia dice que ni aún sus hermanos creían en él (Juan 7:5), sin embargo otras personas que no eran de su familia, sí lo hacían. Como hombre, Jesús sufrió emociones igual que todos nosotros, debe haber sido frustrante haber sentido la indiferencia de sus propios hermanos, dice la Biblia que no estuvo mucho tiempo en Nazaret, a causa de la incredulidad de los suyos. No hay peor cosa que no ser apreciado por la propia familia, así que Jesús conoce ese sentimiento muy bien y comprende a quienes lo padecen. Por eso mujer, cuando te sientas así, cuando pienses que ya lo intentaste todo sin resultados, no pienses que ya no hay nada más qué hacer, no tienes por qué entregarte a la depresión, mejor entrégale esa pesada carga a Cristo, que para él es carga liviana y refúgiate en su amor, que él te dará la paz y la comprensión que necesitas. Cuando los demás no te reconocen, cuando no te comprenden, no te apoyan, no te dan tu lugar, Jesús te dice: “Estoy contigo”. Dale un lugar en tu corazón, Él es tu mejor aliado, tu mejor sicólogo, tu mejor confidente, siempre dispuesto, siempre amoroso. No estás sola, Jesús te está abrazando, solo abandónate en sus brazos.

Angélica García Sch.


DEBORA, LA NODRIZA


“Allí murió Débora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de Betel, debajo de la encina, la cual fue llamada Alón Bacut.” Génesis 35:8 RVA

A veces quizá sientes que lo que haces no tiene importancia, que cualquiera lo puede hacer, te sientes apocada, limitada, mediocre quizá, porque eres una “simple ama de casa”. En esta sociedad moderna en donde la mujer ha llegado lejos en el campo profesional y de los negocios, en el deporte, la política, las artes y prácticamente todo lo que antes era exclusividad de los hombres, ser una “simple ama de casa” llega a ser una vergüenza para muchas mujeres. Pero a Dios no le interesan los títulos profesionales ni los puestos importantes, a Él solo le interesa tu corazón.
Remontémonos a los tiempos bíblicos, a Betel, cuando Jacob recién llegaba a esas tierras con toda su familia y todos los que vivían con él. La Biblia menciona que por aquellos días murió la nodriza de Rebeca, una mujer llamada Débora y que fue sepultada al pie de Betel, bajo una encina, la cual desde entonces se llamó Alón Bacut, lo cual quiere decir la encina del llanto. Débora había sido la mujer que cuidó a Rebeca desde que era niña, ella era una criada. Seguramente se le encomendó también cuidar a los hijos de sus amos y pasó toda su vida sirviendo. Lo que es seguro es que fue una sierva fiel y querida, tanto que ya se le consideraba parte de la familia, por lo que su muerte provocó las lágrimas de la familia de Jacob y Rebeca. Tan sentida fue su partida que el árbol bajo el cual fue enterrada mereció un nombre especial.
Dios permitió que a Débora, el escritor de Génesis le dedicara un versículo dentro de las Escrituras, ¿no es esto un honor excepcional para una simple criada? Pero Dios conocía el corazón de Débora, que debe de haber sido una sierva fiel y diligente, temerosa de Dios y Él quiso que se diese a conocer su nombre y su función en la casa de Jacob. Aunque en Génesis 24:59 igualmente se hace referencia a ella: “Y así, dejaron ir a su hermana Rebeca y a su nodriza, y también al criado de Abrahán y a sus hombres”, pero no se menciona su nombre.
En la Biblia podemos ver que hubo mujeres de Dios que hicieron grandes proezas, mujeres valientes, decididas, que tuvieron un papel importante dentro de las historias bíblicas, pero también podemos ver que Dios no se olvida de aquellas quienes estuvieron detrás de esos grandes hombres y mujeres de Dios, cuyo papel fue servirles, pero no por ello tienen menos importancia para Él.
Si Dios concede el honor a Débora, nodriza de Rebeca, de ser conocida en Su Palabra, ¿no quiere decir que para Él no importan títulos ni hazañas sobresalientes? Entonces, reflexiona, si lo que tú haces es del agrado de Dios, no importa lo que diga el mundo, no importa lo que diga la sociedad. Y puedes estar segura de que encargarte de tu casa, de tus hijos y de tu esposo, es totalmente del agrado de Dios, porque Dios mismo encomendó a la mujer tal noble tarea. Así que cada vez que venga a tu mente la idea de que no eres nadie porque no tienes una profesión o un puesto importante dentro de la sociedad, acuérdate de Débora, la nodriza de Rebeca.

Angélica García Sch.


viernes, 29 de marzo de 2013

La verdadera juventud


Elena es una mujer que está a punto de cumplir los cincuenta, el medio siglo, el tostón, como dicen en México. A medida de que se acerca la fecha, se pone más y más histérica. Ella es una de esas mujeres que les horroriza la idea de envejecer.
En sus intentos por detener el paso del tiempo, invierte grandes cantidades de dinero a costa del bolsillo de su pobre marido. Tratamientos rejuvenecedores, revitalizadores, antiarrugas, etc. y hasta dos cirugías plásticas para poner algunas cosas en su lugar, se ha practicado. Por supuesto que a nadie le dice su verdadera edad y si a alguno de sus hijos o a su esposo, se le sale delante de extraños, ¡pobre de él!...
El pero enemigo de las mujeres como Elena, es su propio miedo a envejecer. Aunque en estos tiempos la preocupación por la edad y la apariencia física, no se limita solo a las mujeres...muchos varones también tienen esta preocupación. Vivimos dentro de una sociedad que califica a las personas, más por su apariencia física, que por sus valores morales. Los medios de comunicación han establecido un patrón de belleza y juventud, que está fuera del alcance de la gran mayoría. Nos muestran maniquíes vivientes de menos de 45 kilos, de cutis perfecto y cabello esplendoroso, irradiando juventud a raudales. ¡Y qué decir de la moda! Las modas de hoy mandan que las mujeres cada día muestren más de su anatomía, como si esto fuese necesario para obtener una buena calificación como mujer. Minifaldas hechas con diez centímetros de tela, ombligos de fuera... ¡y qué trajes de baño, mostrando toda la retaguardia!, hay que tener cero celulitis. Con esta moda hay que verse superdelgada, para no ofender la vista de los demás y claro, hay que verse super joven también, cosa muy traumática para muchas.
Bueno, hay que cuidar la apariencia y tratar de mejorarla, eso es indiscutible, pero debe ser de acuerdo a nuestra edad. Es patético ver a muchas cuarentonas y hasta cincuentonas, disfrazadas de jovencitas. Pintadas como para carnaval, con unas minis que dejan ver lo que antes fueron piernas y hasta con escotes en los que los encantos del pasado, descendieron al abismo. El paso del tiempo debe significar un atesoramiento de experiencias y sabiduría, que solo se adquieren con los años. Hay que estar consciente y aceptarse tal como uno es, eso es señal de madurez. Una persona que no se acepta a sí misma ni a su edad, es una persona insatisfecha, nunca será feliz.
Para afrontar con éxito el paso del tiempo, es necesario un buen equilibrio entre lo interno y lo externo. De nada sirve tener una buena apariencia física y ser muy joven, si se tiene un corazón arrugado por la amargura. No hay tratamiento de belleza ni cirugía plástica que pueda corregir esto. Tenemos que aceptarnos a nosotras mismas, tal como somos y los demás también nos aceptarán. Una persona vale por lo que es, no por lo que aparenta ser, ni por lo que tenga, ni por lo que haga...Cada etapa de la vida tiene su encanto y hay que disfrutarla en plenitud. La juventud se lleva por dentro. Aunque pasen los años, si te sientes joven, ¡eres joven!, porque la verdadera juventud se lleva en el corazón.

Angélica García Sch.

sábado, 16 de febrero de 2013

¿Sabes decir no?



¿Sabes decir no?
Para la gran mayoría de nosotros  resulta difícil decir no ante una propuesta, un favor, una orden, etc.... ¿por qué nos cuesta tanto decir que no? Muchas veces es por miedo a ser rechazados, por temor a que no nos quieran, por respeto, porque pensamos que la otra persona no merece una negativa, por no quedar mal, en fin, pueden haber varias razones. No profundizamos en el efecto que tendrá en nosotros el decir sí, sino que estamos pensando en el efecto que tendrá el decir no en la otra persona. Muchas veces nos arrepentimos de no habernos negado a algo.
Las mujeres sobretodo debemos aprender a decir no ante cualquier mala proposición de parte del sexo opuesto. No importa si está en juego nuestro trabajo o nos puede perjudicar de alguna manera, nuestra dignidad e integridad está primero. Nuestro temor de Dios es más valioso que nada y debe imperar si se nos sugiere cometer malas acciones. Actualmente existen leyes que protegen a la mujer del acoso en el trabajo, no debemos sentirnos obligadas a nada.
Hay que aprender a decir que no, eso nos valoriza y hace efectiva la estimación propia. Hay que decir que no a todo lo que nos perjudique y a no dejarse chantajear por los hijos, la pareja o familiares en general. ¿Pero qué hacer ante alguien que te presiona?: Demorar la respuesta y decir "voy a pensarlo", así tendrás tiempo para reflexionar y no responder impulsivamente, bajo presión. Ser convincente en los motivos de tu negativa, mostrando seguridad. Sé reiterativa, repite el no varias veces, así no dejarás lugar a dudas.
Otros puntos a tomar en cuenta son, respetar tus propios deseos, imponte ante quienes pretenden que hagas algo en contra de tus deseos. Nunca aceptes gritos ni ofensas solo por pensar diferente. A veces es necesario aprender a callar, para evitar peleas. No te sientas culpable después de decir no. Y si después de haber dicho no, pierdes un amigo o el amor de tu pareja, tendrás que aceptar la triste realidad de que esa persona no guardaba ningún buen sentimiento hacia ti, sino que solo te quería porque le podrías haber sido útil para sus fines. Aprender a decir no, te puede abrir los ojos a tiempo.

viernes, 15 de febrero de 2013

¡Pobrecita yo!



Cuando iba a la secundaria, en el colegio había una profesora que siempre que alguna de las alumnas lloraba ante un regaño o una llamada de atención, le decía la "pobrecita yo". Según ella, eso era una manifestación de autocompasión, era decirse a una misma: "pobrecita yo, que me hacen sufrir, pobrecita yo, que estoy siendo atacada...". Las demás compañeras lo considerábamos humillante e injusto, pero al paso del tiempo y de las experiencias de la vida, una se va dando cuenta de que los mayores tenían razón.
Las mujeres fuimos hechas más sensibles que los hombres, nos dejamos llevar fácilmente por nuestras emociones. Pero si rebasamos los límites de nuestra sensibilidad natural, nos convertimos en mujeres susceptibles, vulnerables, aprehensivas o lo que se llama comúnmente, en personas sentidas, de esas que hay que tratar con pinzas. Se hacen difíciles las relaciones con personas así. Andan por la vida sintiéndose "pobrecita yo", sintiéndose atacadas ante la menor crítica o diferencia de opiniones. Tienden a exagerarlo todo, creen que el mundo está en su contra y todo lo toman como algo personal. Se quiebran la cabeza haciéndose conjeturas negativas respecto a lo que los demás piensan o dicen de ellas.
Todos somos susceptibles en mayor o menor grado, dependiendo de donde nos duela más. Cuando nos sentimos atacados en nuestros puntos débiles, nos ponemos a la defensiva. Generalmente todo tiene su origen en la infancia. Alguna experiencia traumática nos pudo haber dejado secuelas emocionales, que al ser removidas, nos lleva a la autocompasión, pero esto puede ser superado. En primer lugar, reconocer que se es una persona susceptible y tener el sincero deseo de dejar de serlo, porque esto nos causa daño. Debemos proponernos dejar de ver "moros con trinchete" por todos lados y no actuar siempre a la defensiva. No tomarnos todo tan a pecho, eso provoca stress. Aprender a aceptar que no siempre vamos a recibir la aprobación de los demás. Una buena sugerencia es escribir un diario, esto ayuda mucho a conocerse a sí mismo y a descubrir los porqués de nuestras reacciones. Pensar positivamente, erradicando de nuestra mente todo pensamiento negativo y destructivo. Convencernos de echar fuera a esa "pobrecita yo" que tenemos dentro para empezar a vivir una vida sin culpas, sin autocompasión ni malos pensamientos.

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Salmo 27:1

Una caja de zapatos





Dicen que las mujeres guardamos de todo. ¿Quién no ha guardado alguna vez una caja de zapatos, para a su vez guardar algo dentro de ella? Una caja de zapatos es  útil para guardar infinidad de cosas. Sirve para guardar hilos, es decir hace de costurero, sirve para guardar fotos, cartas y tarjetas de cumpleaños o Navidad. Sirve para guardar recuerdos pequeños, pero con un gran significado. Una caja de zapatos puede guardar los más increíbles secretos de una mujer. Claro que no usamos una caja de zapatos así no más, tal como la entregan en la zapatería. Primero sacamos los zapatos que vienen dentro y después, la forramos con el papel más lindo que encontramos y así cambia la cosa. Si somos muy prolijas, adornamos las orillas de la tapa con un encajito y más bonita nos quedará. Bueno y si queremos ser todavía más coquetas, forramos el interior con terciopelo o algo parecido y echamos unos cuantos pétalos de rosa o de esas hojitas perfumadas que vienen en las bolsitas aromáticas. Y así, transformamos una simple caja de zapatos vacía en una bella cajita de los recuerdos o de las costuras y además ¡reciclamos!, cosa tan importante en estos días. Se puede conocer a una mujer según lo que tenga guardado en una caja de zapatos. Se puede saber lo virtuosa que sea, lo ordenada o desordenada, lo cuidadosa o descuidada, lo sentimental o práctica, en fin.¡Pero lo que podemos asegurar es que ninguna mujer forraría y adornaría una caja de zapatos para guardar arañas, cucarachas ni ranas! ¿no es verdad? No, a las mujeres nos gusta guardar cosas bonitas o cosas que nos sirvan para hacer nuestras manualidades o costuras, para hacer cositas bonitas... ¡Qué hermoso sería que también nuestro corazón lo usáramos para solo guardar cositas bonitas!...Pero no, ¡ahí sí que guardamos a veces horribles arañas, cucarachas y sapos feos! ¿No es ilógico?... ¿No es más valioso nuestro corazón que una simple caja de zapatos? Entonces démosle un buen uso, guardemos solo linduras en él, guardemos mucho amor, bellos recuerdos, bellos sentimientos, lecciones de vida, etc. Todo lo que nos es útil y nos hace sentir bien. Y sobre todo, guardemos en él: la Palabra de Dios. Saquemos todas esas arañas de nuestro corazón: rencores, culpas, decepciones, deseos de venganza, amargura, etc. Un corazón limpio de todas estas cosas es un corazón que agrada a Dios. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:21

miércoles, 6 de febrero de 2013

Ellos también sufren!



                                                     "...Y la mujer respete a su marido"          

Efesios 5:33 b 

Estamos acostumbrados a escuchar casos de mujeres maltratadas, pero casi nunca oímos o tomamos en cuenta de que también hay  hombres maltratados en este mundo y ahora, en honor a que en el mes de Junio se celebra el día del padre, vamos a hacerles justicia a los varones. Hay muchos hombres maltratados emocionalmente por sus mujeres y muchas situaciones en que el hombre es el que tiene que aguantar muchas cosas. Hay hombres que son humillados por sus mujeres, que no los bajan de inútiles y buenos para nada. Hay hombres que tienen que soportar malas caras, o sea, caras deslavadas sin pizca de arreglo, peinado de plato de tallarines y unas chanclas que ya se deshacen, cada vez que llegan a casa, aparte de que la mujer los recibe con gesto malhumorado y casi ni lo saluda. Hay hombres que tienen que soportar a la familia entrometida de la esposa, que no sabe otra cosa que criticarlo. Hay hombres que cada vez que les dan una indicación a los hijos, la esposa dice algo opuesto, solo por contradecirlo y los niños llegan a perderle el respeto. Hay hombres que son vistos por su familia, solo como proveedores, o sea como bolsillos enorme que camina por la casa y todos, esposa e hijos, están todo el tiempo, pídele y pídele cosas. Hay hombres que son como el "multiusos" de la casa, que después de llegar cansados del trabajo, los ponen a reparar el techo, a limpiar el garaje, a podar el pasto, a tapar goteras y destapar el excusado, todo junto. Pero también hay hombres que, aunque usted no lo crea, son golpeados por sus mujeres, rasguñados y zarandeados. Hay muchos canallas en este mundo que hacen sufrir a las mujeres, pero también hay mujeres que vaya que tienen lo suyo y pobre del que caiga en sus garras. Dicen por ahí que una mujer puede ser más mala y cruel que un hombre. Los hombres también sufren, pero se aguantan como machos, porque cuando eran chicos les dijeron "los hombres no lloran" y tuvieron que aprender a tragarse sus emociones. Pero muchos se quedan atragantados con alguna emoción que se les atoró y por eso hay tantos hombres traumados en este mundo. Pero mujeres traumadas también hay y esas son las que hacen sufrir a los hombres, atragantados o no. Así es que ellos también sufren, también son víctimas, no siempre son los agresores, sino  los agredidos, pero estos casos casi no son conocidos, claro está, pues su orgullo masculino no se los permite.
El primer hombre, víctima de su mujer, en la historia, fue el mismísimo Adán, quien sufrió las consecuencias de haberle hecho caso a Eva. Claro a ella tampoco le fue nada de bien, pero ella se lo buscó. Este caso fue el primero en cuestiones de violencia intrafamiliar, puesto que Adán acusó a Eva delante de Dios, pero no sabemos lo que le habrá hecho Eva por haberla delatado, lo más seguro es que le haya dicho hasta de lo que se iba a morir y tal vez hasta lo haya zarandeado un poco, dado la magnitud del castigo que les tocó, pero no queremos especular. El asunto es que desde entonces ha habido mujeres crueles con sus maridos, como Eva, que ya que había caído en la trampa, quiso que el pobre de Adán también cayera y así fue, para desgracia de toda la humanidad. Mujeres por favor, obedezcamos el mandato divino y respetemos a nuestros maridos, después de todo, ellos tuvieron muy buen gusto al habernos escogido, ¿verdad?

martes, 8 de enero de 2013

No encuentro trabajo



Hay muchas mujeres que pierden su trabajo o que después de diez años de casada, de repente se quedan solas porque el marido se fue o enviudaron y no habían trabajado nunca, no saben qué hacer. Para una mujer que dependía del marido, quedarse sola y con niños pequeños es una terrible situación. A veces no tienes tiempo ni de llorar, tienes que salir a buscar trabajo enseguida. Pero tienes mil cosas en la cabeza, ¿con quién dejo los niños?, ¿cómo me voy a organizar con mi tiempo?, ¿a qué horas voy a hacerles la comida?... Además, te encuentras con otro problema: llenas solicitudes y repartes curriculum como folletos de supermercado, pero pasan y pasan los días y no te llaman de ninguna parte. Te das cuenta de la trágica verdad, tienes más de cuarenta y las más jóvenes son las que se llevan tus oportunidades. ¿Qué hacer?, confías en el Señor, pero debes hacer algo, el dinero ya se te acaba y tu situación comienza a ser crítica. Empeñas cosas, pides prestado, pero esa no es la solución...
Si estás pasando por una situación así, no te desesperes. Si te desesperas no vas a poder pensar bien. Entrega tu carga al Señor, El te va a dar ese trabajo que necesitas, pero mientras tanto, en la práctica, te tienes que mover, tienes que hacer algo. El Señor está con nosotras en todo momento y la fuerza del amor por los hijos, nos da el impulso para salir adelante. Si los problemas económicos te están agobiando, puedes empezar haciendo algo por tu cuenta, mientras llega esa oportunidad que esperas. He aquí una lista de trabajos que podrías hacer, para ayudarte en tu economía:
Venta de manualidades, de bisutería hecha por ti misma
Venta de cosméticos
Venta de comidas preparadas
Venta de hamburguesas y hotdogs
Venta de gelatinas y flanes
Venta de paletas heladas
Repostería, pasteles de boda, cumpleaños, etc.
Coordinadora de fiestas (bodas, cumpleaños infantiles, etc.)
Corrección de textos (si tienes buena ortografía)
Si tienes auto, hacer compras de super para vecinas o amigas
Cuidar mascotas
Manicure
Poner inyecciones (si sabes)
Traducciones (si dominas otro idioma)
Costura
Tejidos
Limpieza de casas u oficinas por horas
Cuidar niños
Cuidado de ancianos
Trabajo de contabilidad en casa
Venta de sandwichs a escuelas
Nunca faltan oportunidades a quienes las buscan. Recuerda la historia de Rut, ella fue a recoger espigas, no se quedó sentada llorando su situación al perder a su marido. Dios te ha dado dos manos y la posibilidad de usarlas de mil maneras.

"Hace telas y vende, y da cintas al mercader. Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo porvenir Proverbios 31:14-15

lunes, 7 de enero de 2013

La viejita que no sabía tejer




Doña Hilaria estaba sola desde que su compañero de toda la vida, había muerto. La pobreza era evidente en la pequeña habitación de Hilaria. Un camastro en un rincón, una mesa de madera carcomida, una silla de mimbre y una chamuscada parrilla eléctrica, eran sus únicos enseres.
La anciana no había tenido hijos, ni existía familiar alguno que se hiciera cargo de ella. Vivía solo de su miserable pensión de viudez. Sus días pasaban todos iguales, tristes y melancólicos, recordando tiempos mejores.
La única persona que la visitaba era su vecina Aurora, quien a veces le llevaba algo de comer y le ayudaba a limpiar la habitación. Aquella mujer era casi tan pobre como ella, pero de lo poco que tenía, le convidaba.
Se acercaba el invierno y amenazaba con estar muy crudo ese año. Aurora llegó un día con unos ovillos de lana y le dijo a la viejita:
- Aquí tiene doña Hilaria, es lana que me ha sobrado de los sweaters que les tejí a los niños. Usted puede hacerse algo con ella, una manta por ejemplo, mire que este invierno va a estar muy frío- la anciana agradeció sin hacer ningún comentario.
Pasaron los días y cada vez que Aurora visitaba a Hilaria, veía los ovillos de lana, intactos, sobre la mesa, donde ella misma los había dejado. Para sus adentros pensaba: "¡Qué viejita tan flojita!", pero no le decía nada.
Pasaron semanas y el frío ya se hacía sentir. Los ovillos de lana seguían donde mismo en la habitación de Hilaria. Hasta que un día Aurora no aguantó más y le dijo:
- Doña Hilaria, ya está haciendo mucho frío y usted con esa manta tan delgadita... ¿cuándo va a empezar a tejerse otra con la lana que le regalé? ¿Acaso no le gusta el color o no tiene agujas? dígame lo que necesita para hacerla, yo se lo traigo.
- No nada, no necesito nada, gracias. Mañana empezaré a tejer- respondió la anciana.
Pero, pasó el tiempo, el frío era cada vez más intenso y la lana seguía en la mesa. Cada vez que Aurora preguntaba, la anciana respondía: "Sí, mañana empezaré a tejer"
Una tarde, Aurora se tuvo que salir por varios días, para visitar a su hermana enferma, que vivía en otra ciudad. Antes de marcharse le hizo prometer a Hilaria que a su regreso, ya tendría una manta nueva con qué abrigarse. Como siempre, la anciana le respondió: "Sí, mañana empezaré a tejer"
Aurora estuvo ausente alrededor de dos semanas. De regreso, se dirigió a la casa de su vecina. Tocó la puerta muchas veces, pero nadie abrió. Preocupada, fue en busca de ayuda. Unos vecinos lograron abrir la puerta, forzando la cerradura. Lo primero que vio Aurora fue la lana sobre la mesa, tal como había quedado el día en que se despidiera de la anciana.
La encontraron entumecida, sentada junto a la parrilla eléctrica, intentando calentarse. Se veía muy mal, sus ojos se llenaron de lágrimas al ver a Aurora y le dijo con una voz apenas perceptible:
- Perdóname Aurorita...por no haberle dicho la verdad...yo, yo no sé tejer...
- ¿Pero por qué no me lo dijo Hilaria? ...yo supuse que...- En esos momentos un vecino exclamó:
- ¡Hay que llevar al hospital a esta viejita, se ve muy mal...!
Cuando se la llevaban, la anciana dijo en un hilo de voz:
- Aurorita, quiero que me enseñes a tejer...
- Sí, Hilaria, en cuanto regrese yo le enseño a hacerlo, pero ahora se tiene que poner bien-  y la tapó con su propia manta, la única que ella tenía. La anciana sintió el calor de la manta y cerró los ojos...Ya no era necesario llevarla al hospital, pues ya nunca más los volvería a abrir.

La anciana de esta historia representa al orgullo silencioso. Muchas personas en este mundo, no quieren admitir que necesitan algo o a alguien, por orgullo. Pero lo más peligroso es cuando tienen esta actitud en lo espiritual. Cuando no reconocen necesitar a Dios en sus vidas. Esto puede enfriar tanto su corazón, que puede congelarse y cuando clamen a Dios por ayuda, puede ser demasiado tarde.

"SI OYEN HOY SU VOZ, NO ENDUREZCAN SU CORAZON"     Hebreos 4:7

Los anticonceptivos



Hay temas que para el mundo no representan ningún dilema, pero los cristianos debemos consultar primero con Dios. El tema de los anticonceptivos es uno de ellos. ¿Pueden las mujeres cristianas hacer uso de ellos?, ¿estará permitido o será antibíblico?
La facultad de procrear es un don de Dios. Dios instituyó el matrimonio y encomendó al hombre la misión de crecer y multiplicarse (Génesis 1:28). La Biblia dice que: los hijos son herencia de Dios (Salmo 127:3-5). Los hijos son bendición de Dios (Lucas 1:42). Los hijos son un regalo de Dios (Génesis 4:1 y 33:5). Los hijos son corona de la vejez (Proverbios 17:6). Dios es quien forma los hijos en el vientre de la mujer (Salmo 139: 13-16). Dios conoce a los hijos desde antes de que nazcan (Jeremías 1:15 y Gálatas 1:15)
Dios está estrechamente involucrado desde la concepción hasta el nacimiento de un niño. El mundo  no está consciente de esto. La ciencia no toma en cuenta a Dios para tomar decisiones, por lo tanto ha inventado diferentes métodos para deshacerse de un hijo no deseado. Desde evitar su concepción, hasta eliminarlo si ésta ya sucedió.
La mujer cristiana debe ver a los hijos como Dios los ve, no como el mundo los ve. La Biblia no habla de anticonceptivos, no existían en aquel tiempo, pero sí nos cuenta un caso con relación a esto: el de Tamar. Ella quedó viuda y sin hijos y se tuvo que casar con el hermano de su difunto esposo, Onán, como era la costumbre. Onán era un hombre egoísta y no quería compartir su herencia con un descendiente de Tamar en favor de su hermano muerto, así que tenía relaciones con ella, pero evitaba dejarla embarazada, practicando el método antiguo de control natal. Esto desagradó a Dios y le quitó la vida a Onán, porque sus motivos eran egoístas, usaba a Tamar para su propio placer y nada más, rehuyendo su deber de procrear un heredero por su hermano muerto. Este pasaje nos muestra que Dios no aprueba el control natal en circunstancias egoístas. Obviamente, tampoco  fuera del matrimonio, puesto que para empezar ni siquiera están aceptadas las relaciones íntimas en esas circunstancias y los hijos no son deseados.  No fue la acción en sí lo que llevó a Dios a aniquilar a Onán, sino los motivos egoístas que lo llevaron a cometerla.
El uso de anticonceptivos en el mundo, generalmente tiene motivos egoístas: cuando los hijos significan un estorbo, una carga, un obstáculo para las carreras profesionales de las personas, etc. No se puede juzgar la anticoncepción en sí misma, es la motivación que hay detrás de la anticoncepción, lo que determina si está bien o está mal. Si una pareja quiere retardar la venida de los hijos, hasta alcanzar una situación en que les podrán dar lo que necesiten o si no se consideran con la suficiente madurez como para criar un hijo y prefieren esperar, puede ser aceptable un método anticonceptivo por un tiempo. Pero es inaceptable para Dios que una pareja que se case no desee tener hijos en lo absoluto. El instituyó el matrimonio con esa finalidad.
En el matrimonio, la pareja debe buscar conocer la voluntad de Dios para tomar sus decisiones y los hijos es un asunto que le concierne a Dios especialmente. Deben buscar Su guía en todos los aspectos de su vida matrimonial. La mujer tiene la responsabilidad de buscar un método anticonceptivo que no vaya a significar en daño a su salud y que no vaya a ir en contra de la voluntad de Dios. La famosa píldora del día después, no es en absoluto aceptable. Si la concepción ya se realizó, hay un ser en su primer día de desarrollo dentro de ella y por muy diminuto que sea, se debe respetar esa futura vida, porque Dios ya toma parte en ella. La píldora del día después no es un anticonceptivo, es un método abortivo. La mujer no puede decidir sobre la vida del ser que se forma dentro de ella, esa vida le pertenece a Dios. La mujer cristiana no debe dejarse llevar por argumentos  del mundo, pues el mundo ya sabemos por quién está gobernado y siempre presentará resistencia a lo establecido por Dios.

¿Liberación femenina?



"Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo" 1 Pedro 3:7
¿Qué entendemos por liberación femenina? Si piensas que liberación femenina es superar al hombre en todos los aspectos o no sujetarte a tu marido, estás equivocada. La verdadera liberación de la mujer es dejar de ser un objeto para el hombre, es ser respetada igual que el hombre, es recibir los mismos salarios que el hombre, es dejar de ser considerada inferior al hombre. En este mundo actual, modernizado y "civilizado" del que nos jactamos a veces por estar a la "última" en todo y en donde las mujeres creemos haber alcanzado nuestra "liberación", muchos ignoramos lo que pasa detrás de las paredes de nuestra tierra. En algunos lugares del planeta, como Tanzania, existen seres humanos que pasan por encima de las leyes de la Declaración Mundial de Derechos Humanos, en contra de las mujeres. Por tradición o "identidad cultural", en 28 países, se practica la o circuncisión femenina Dos millones de niñas al año, entre cuatro y diez años, viven esta terrible experiencia. Estos actos de salvajismo, son impuestos por los hombres, pero lo más curioso es que las mismas mujeres llevan a sus hijas pequeñas para que les practiquen.
En el Islam, llamado "religión de paz" por los musulmanes, los hombres tienen el permiso de Alá para golpear a sus mujeres. El Corán dice: Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Alá ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Alá manda que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen, no os metáis más con ellas. Alá es excelso, grande (sura 1 mujeres 34) ¡De ninguna manera el dios de los musulmanes se puede comparar con el Dios de la Biblia, ni en esto, ni en muchas cosas más! Millones de mujeres musulmanas viven en opresión, maltratadas, humilladas, consideradas inferiores a los hombres.
Pero no vayamos tan lejos, en algunos lugares de la sierra mexicana, como en Chiapas y Veracruz, aun se "vende" a las mujeres. Un padre puede vender a su hija y entregarla como un producto, al que será su esposo. Hay diferentes precios, según sea la condición de la mujer, una virgen sale más cara que una viuda. En ciertos lugares, las mujeres son cambiadas por cosechas. Esto es parte de la cultura de subordinación inculcada a las mujeres desde pequeñas. Esto ocurre en el campo, mientras que en las ciudades, el 90% de las llamadas que recibe la policía es para denunciar maltrato hacia las mujeres.
Estos son un par de ejemplos solamente. Mientras sigan sucediendo casos como éstos, en donde las mujeres son humilladas, abusadas y discriminadas, no se puede hablar de liberación femenina.
"Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón" 1 Corintios 11:11


La familia, un equipo




La idea de que las tareas domésticas corresponden solo a la mujer, es obsoleta. En estos tiempos muchas mujeres casadas contribuyen a la economía familiar, trabajando fuera del hogar y le hacen la carga menos pesada a su marido. Pero hay mariditos que nunca quieren ayudar en casa, a pesar de que sus esposas sí colaboran con ellos con el gasto.
Hay muchos matrimonios en crisis por la falta de colaboración de parte del esposo y los hijos. La mujer se siente incomprendida, inconforme, frustrada, explotada, enojada y agotada. Parece ser que todos piensan que es un robot que nunca se cansa y que no necesita nada y además que siempre debe estar lozana y de buen humor...¿Te resulta familiar esta situación?... ¿Está pasando algo semejante en tu vida?.... ¿Te sientes desesperada al ver que hagas lo que hagas y digas lo que digas, tu familia no responde?
Hay cosas que tal vez debas dejar de hacer y palabras que debas dejar de pronunciar. Si lo has intentado todo sin resultados, tal vez debas cambiar de método. Quizá el problema se base en que desde el principio acostumbraste a toda tu familia a que tú eres la que lo haces todo. Han pasado los años y estás demasiado cansada y con razón. Pides ayuda, pero no hay respuesta. Tus hijos adolescentes dejan todo tirado y ni sus camas son capaces de hacer. Andas de mal humor y tu marido te lo reprocha, tus hijos te tachan de gruñona y hasta el gato ya ni te ronronea.
La solución está en un cambio de actitud de parte de todos y cada uno de los miembros de la familia. Tú quieres que tu marido cambie, pero tienes que ser honesta contigo misma, hazte un autoanálisis. Puedes descubrir que hay ciertos aspectos de tu carácter y conducta que no están contribuyendo a que él mejore los suyos. A los hombres no les gusta que les hagan reproches. Tampoco les gusta que la mujer hable mucho, les gustan las cosas directas y al grano, así es que tienes que ser breve y específica cuando le plantees algún problema. No le restriegues a cada rato que es un desconsiderado. Esto no lo animará a que brinque de entusiasmo para ayudarte, sino que lo más seguro es que se acomode bien en su sillón favorito en señal de protesta.
Si tu marido es de los que usa el machista pretexto de que las cosas de la casa, solo incumben a la mujer, debes explicarle que eso no le quita su masculinidad y además le proporcionará atractivos beneficios el ayudarte en las tareas domésticas, como por ejemplo, gozará de mejor salud, gracias al ejercicio, se sentirá más ágil y ligero. Además, tendrá a una esposa menos cansada por las noches y que andará cariñosa y de buen humor.
Si el pretexto que usa es que no sabe hacer quehaceres domésticos, simplemente enséñale, ¡no puede ser tan inútil! Halágalo cada vez que haga algo bien, el halago, hará que la próxima vez lo haga mejor. Los hombres son como niños, les encanta que se les celebre. Les gusta ser admirados y que sus esposas los elogien delante de las visitas.
Muchas veces los maridos no ayudan a sus esposas por puro orgullo. Consideran un insulto a su masculinidad ser un subordinado en su propia casa, acatando las órdenes de su mujer. No permitas que tu necesidad de ayuda, te haga dar órdenes a los demás. El tono de voz y la manera como pidas las cosas, es muy importante. Un tono suave y cariñoso podrá hacer mucho más que uno autoritario. Pero si por las buenas no pasa nada, bueno, te verás obligada a levantar la voz, pero evitalo las veces que puedas.
El asunto es que dejes de ser la mártir, no eres tú la que tenga que hacerlo todo, delega responsabilidades, el que ensucie, que limpie, el que tire, que recoja, etc. Si en todos los hogares se acostumbrara así, las ciudades estarían más limpias, porque los buenos hábitos se forman en el hogar y se practican dentro y fuera de él.
La comunicación es indispensable en la familia. Al participar todos y ser tomadas en cuenta sus opiniones, respecto a los quehaceres cotidianos, se sentirán involucrados y dejarán de pensar que "esto es algo que solo incumbe a mamá".
Encomienda al Señor la armonía de tu hogar, pídele paciencia y sabiduría para enfrentar las contrariedades que se presentan en tu casa, con tu marido e hijos. No dejes que tu matrimonio se deteriore porque tu esposo no te tiene consideración y no quiere ayudar en nada. Algunos hombres son diamantes en bruto (aunque tú pienses que el tuyo es solo esto último) Tal vez solo necesite una buena pulida, para convertirse en una joya preciosa. Y ya sabes que Jesucristo es el experto joyero a quien debes encargar ese trabajito. El puede hacer maravillas, aun en los casos más difíciles. ¡Así que no pierdas la esperanza!

Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. Gálatas 6:10

Hijos sobreprotegidos


Por evitarles sufrimientos leves a los hijos, algunos padres les ocasionan sufrimientos mayores a futuro.
La sobreprotección impide que los hijos vean la vida tal cual es, para que después sepan a qué se van a enfrentar. Se vuelven dependientes, temerosos, inseguros. Hay que dejarlos salir del cascarón. Va a llegar un momento en la vida en que los padres ya no van a estar y los hijos van a tener que enfrentar la vida solos y ¿cómo, si no fueron preparados?; les va a costar mucho más. No es malo que los hijos se enteren si hay problemas en la casa. De acuerdo a su edad, se les puede explicar lo que pasa, no para asustarlos o preocuparlos, sino para hacerlos sentir parte de ese equipo que se llama familia y que en las buenas y en las malas ha de estar unido.  Cuando la situación anda mal económicamente, no se les debe de ocultar. Deben saber que no siempre en la vida se tiene lo que se quiere y que a veces no va muy bien, entonces hay que adaptarse a la situación. Hay que enseñarles el valor de las cosas, porque hay hijos que están acostumbrados a pedir y pedir y se acostumbran a que siempre que piden se les da. Y llegado el momento de una mala racha, cuando no pueden obtener lo que quieren, como están acostumbrados, hacen berrinche y los padres se afligen. Esta es una actitud errada. Que se den cuenta de que ellos también deben cooperar y ser útiles cuando las cosas no van bien en casa. Todas estas cosas, hasta los más mínimos detalles,  son lecciones de vida para los hijos, es enseñarles a ser parte de la solución, para que en un futuro sepan qué hacer y cómo hacer, cuando se enfrenten a una situación difícil solos. No pretendamos ser siempre la gallina que cubre a sus pollitos. Los pollitos crecen y tienen que salir de debajo de esas alas. Tienen que aprender a valerse por sí mismos. Dios nos da la misión de criarlos, cuando son pequeños, pero al crecer, debemos dejarlos tomar sus propias decisiones; aconsejarlos sí, pero nada más. Siendo ya grandes, ellos son responsables de sus actos ante Dios y la sociedad. No encerremos a nuestros hijos en una esfera de cristal, que algún día esa esfera se quebrará y los vidrios rotos caerán sobre ellos. Es algo que no podremos evitar. No nos tapemos los ojos y no se los tapemos a nuestros hijos. La vida en este mundo es un jardín de rosas, pero no porque solo haya belleza, sino porque está llena de espinas, que todos tenemos que aprender a esquivar.

Cuando tú seas madre




Este mensaje va dirigido a aquellas mujeres que algún día serán mamás y a las que ya lo son y aun tienen a sus madres consigo. Cuando tú seas madre, podrás comprender a la tuya. Qué lástima si esto ocurriera cuando fuera ya tarde para decirle: "Mamá, ahora sí te comprendo".
El arte de ser madre se aprende en base a las propias experiencias y no es fácil. Ser madre te proporcionará muchas satisfacciones, pero también habrá sinsabores. Tendrás momentos de alegría, tristeza y hasta enojo. Reirás con tus hijos, pero también llorarás con ellos y por ellos. Como madre, tendrás que aprender a manejar una gama muy compleja de emociones y tu sensibilidad será muchas veces incomprendida. Al momento de tener a tu primer hijo, te darás cuenta de que tu vida jamás volverá a ser la misma. Con el paso del tiempo, irás descubriendo muchas cosas. Descubrirás un día que ese bebito que tuviste un día, indefenso, en tus brazos, parece no necesitarte más. ¿Cuándo creció que no te diste cuenta?...Estabas tan ocupada en criarlo, educarlo, alimentarlo, cuidarlo, que...no te percataste. Si apenas ayer, su boquita pronunciaba por primera vez la palabra ¡mamá!, una experiencia inolvidable, la más tierna caricia a los oídos de una madre. Pero has de saber que hay hijos que con esa misma boquita, cuando han crecido, pronuncian palabras hirientes, como: "Mamá, no te metas en mi vida" o "Mamá no me digas lo que tengo que hacer" o "Mamá no me estés molestando, yo sé lo que hago"...y hasta cosas peores. Es de esperar que cuando tú seas madre no sufras esa clase de experiencia que duele hasta el alma.
No te molestes ahora con tu madre si ella se preocupa por ti y ya no eres una niña, así también lo harás tú con tus hijos. Es que el paso del tiempo no disminuye el amor y el interés de una madre por sus hijos. A ella le sigues importando en la misma medida que cuando eras una niña. No desprecies sus atenciones, no te molestes porque te pregunta adónde vas. Pedirle a una madre que no se preocupe por sus hijos, va contra la naturaleza que Dios le dio, ¿es eso tan difícil de comprender?
Sé una hija agradecida. Tu madre no te ha dado todo lo que te ha dado, esperando ser retribuida, porque el amor de madre es incondicional, pero su corazón se llenará de alegría si le diriges una palabra de cariño y gratitud. Escucha los consejos de tu madre con respeto, aunque no estés de acuerdo con sus ideas. No seas respondona ni altanera. Hay muchas cosas que cuando eres joven no te parecen justas, pero cuando tú seas madre, te darás cuenta que ella razón. Ella tiene el deber de corregirte, cuando lo hace no está más que cumpliendo parte de la misión que Dios le dio.
Si aun tienes la dicha de tener una madre, piensa en todas estas cosas. No esperes a que ella se haya ido para reconocer el gran amor que te tuvo. Cuántos hay en este mundo que ya no la tienen ¡valórala, respétala, escúchala, ámala! como se merece. Por último, grábate estas palabras y nunca las olvides: Así como yo quisiera que fueran mis hijos conmigo, así debo ser yo con mi madre.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre. Proverbios 1:8