"Pero Jehová tenía
preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez
tres días y tres noches"
Jonás 1:17
Hay episodios en la
Biblia, difíciles de creer para quienes que no conocen la Palabra de Dios. Son
considerados fábulas, cuentos para niños, historias imposibles de
creer...Algunos se burlan de quienes creemos todo lo que dice la Biblia y es
que el ser humano tiende a negar todo aquello que no entiende. La soberbia
intelectual impide comprender las cosas que provienen de Dios, pero las cosas
de Dios no se comprenden con el intelecto, sino que a través del Espíritu Santo
de Dios. La historia de Jonás es uno de estos episodios que la gente común no
comprende. Argumentan que no puede ser que un hombre sobreviviera tres días con
sus noches dentro de una "ballena". La lógica humana no acepta tal
cosa. La ciencia lo niega y "la ciencia tiene siempre la
razón"..."Profesando ser sabios, se hicieron necios" (Romanos
1:22) Pero ¿qué es la lógica humana, qué es la ciencia del hombre, comparada
con la sabiduría y el poder de Dios?
La Biblia no especifica
que el gran pez que Dios usara en aquel suceso con Jonás, fuese una ballena. En
el hebreo y en el griego original, se hace referencia a un "gran animal
acuático". Existen especies como el gran tiburón blanco o el tiburón
ballena que son capaces de engullir entero a un animal del tamaño de un hombre.
Pero el tratar de descifrar qué tipo de animal acuático fue el que engulló a
Jonás, no debe ser lo más importante para un creyente, sino lo que Dios quiere
enseñarnos a través de esta singular experiencia acaecida al profeta. No debe
sorprendernos los medios que Dios emplea para Sus propósitos, para El no hay
imposibles, El no está sujeto a limitaciones como nosotros. Es el Creador de la
naturaleza y tiene poder para hacer con ella lo que desee. El hace milagros, tiene
potestad sobre los seres vivientes y sobre los elementos.
El libro de Jonás es
una sucesión de milagros de principio a fin: Dios empieza mostrando Su poder
enviando una tempestad que hace que el barco en donde viajaba Jonás esté a
punto de naufragar. Los marineros, que eran paganos, comprendieron que aquel
fenómeno natural provenía del Dios de Jonás, reconocieron Su poder y se
convirtieron. Jonás tuvo tiempo de reflexionar el tiempo que permaneció dentro
del pez y después Dios lo sacó sano y salvo...Más tarde hizo crecer una
calabacera en un solo día y la hizo secar al siguiente...Cosas inadmisibles
para la ciencia humana, pero ¡qué fáciles para el Hacedor!
La historia de Jonás no
es una fábula. La evidencia más fidedigna de su autenticidad es sin lugar a
dudas, el testimonio del Señor Jesús, cuando hizo referencia a la experiencia
vivida por Jonás, comparándola con su propia muerte y resurrección en Mateo
12:40 "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y
tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días
y tres noches". Si Jesús lo mencionó como un hecho real, es que fue un
hecho real, en él no hay engaño ni tampoco hay ignorancia.
Jonás es un libro
pequeño en extensión, pero grande en enseñanzas. Lamentablemente muchos se
pierden la bendición de estas y otras enseñanzas por no creerle a Dios. Como en
tiempos de los fariseos solo se preocupan de lo superficial, en búsqueda de
pretextos para justificar su incredulidad, para cuestionar, para criticar, para
juzgar y para burlarse de lo que no pueden entender.
La principal enseñanza
del libro de Jonás es la obediencia. Cuando no obedecemos a Dios, cuando
hacemos las cosas a nuestra manera, sin respetar la voluntad de Dios, nos
acarreamos graves consecuencias, entonces El permite que toquemos fondo, como
ocurrió con Jonás, para que nos demos cuenta de nuestros errores y nos demos
cuenta de lo que significa no aceptar la guía de Dios. Pero El está siempre
presto para sacarnos a tierra firme cuando reconocemos que fallamos, nos
arrepentimos y clamamos a El. Entonces nos da una segunda oportunidad, porque
es un Dios pródigo en oportunidades, ¡bienaventurado el que sabe aprovecharlas!
Y me hizo sacar del pozo
de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó
mis pasos. Salmo 40:2

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