martes, 8 de enero de 2013

El misterio del gran pez



"Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches"          Jonás 1:17

Hay episodios en la Biblia, difíciles de creer para quienes que no conocen la Palabra de Dios. Son considerados fábulas, cuentos para niños, historias imposibles de creer...Algunos se burlan de quienes creemos todo lo que dice la Biblia y es que el ser humano tiende a negar todo aquello que no entiende. La soberbia intelectual impide comprender las cosas que provienen de Dios, pero las cosas de Dios no se comprenden con el intelecto, sino que a través del Espíritu Santo de Dios. La historia de Jonás es uno de estos episodios que la gente común no comprende. Argumentan que no puede ser que un hombre sobreviviera tres días con sus noches dentro de una "ballena". La lógica humana no acepta tal cosa. La ciencia lo niega y "la ciencia tiene siempre la razón"..."Profesando ser sabios, se hicieron necios" (Romanos 1:22) Pero ¿qué es la lógica humana, qué es la ciencia del hombre, comparada con la sabiduría y el poder de Dios?
La Biblia no especifica que el gran pez que Dios usara en aquel suceso con Jonás, fuese una ballena. En el hebreo y en el griego original, se hace referencia a un "gran animal acuático". Existen especies como el gran tiburón blanco o el tiburón ballena que son capaces de engullir entero a un animal del tamaño de un hombre. Pero el tratar de descifrar qué tipo de animal acuático fue el que engulló a Jonás, no debe ser lo más importante para un creyente, sino lo que Dios quiere enseñarnos a través de esta singular experiencia acaecida al profeta. No debe sorprendernos los medios que Dios emplea para Sus propósitos, para El no hay imposibles, El no está sujeto a limitaciones como nosotros. Es el Creador de la naturaleza y tiene poder para hacer con ella lo que desee. El hace milagros, tiene potestad sobre los seres vivientes y sobre los elementos.
El libro de Jonás es una sucesión de milagros de principio a fin: Dios empieza mostrando Su poder enviando una tempestad que hace que el barco en donde viajaba Jonás esté a punto de naufragar. Los marineros, que eran paganos, comprendieron que aquel fenómeno natural provenía del Dios de Jonás, reconocieron Su poder y se convirtieron. Jonás tuvo tiempo de reflexionar el tiempo que permaneció dentro del pez y después Dios lo sacó sano y salvo...Más tarde hizo crecer una calabacera en un solo día y la hizo secar al siguiente...Cosas inadmisibles para la ciencia humana, pero ¡qué fáciles para el Hacedor!
La historia de Jonás no es una fábula. La evidencia más fidedigna de su autenticidad es sin lugar a dudas, el testimonio del Señor Jesús, cuando hizo referencia a la experiencia vivida por Jonás, comparándola con su propia muerte y resurrección en Mateo 12:40 "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches". Si Jesús lo mencionó como un hecho real, es que fue un hecho real, en él no hay engaño ni tampoco hay ignorancia.
Jonás es un libro pequeño en extensión, pero grande en enseñanzas. Lamentablemente muchos se pierden la bendición de estas y otras enseñanzas por no creerle a Dios. Como en tiempos de los fariseos solo se preocupan de lo superficial, en búsqueda de pretextos para justificar su incredulidad, para cuestionar, para criticar, para juzgar y para burlarse de lo que no pueden entender.
La principal enseñanza del libro de Jonás es la obediencia. Cuando no obedecemos a Dios, cuando hacemos las cosas a nuestra manera, sin respetar la voluntad de Dios, nos acarreamos graves consecuencias, entonces El permite que toquemos fondo, como ocurrió con Jonás, para que nos demos cuenta de nuestros errores y nos demos cuenta de lo que significa no aceptar la guía de Dios. Pero El está siempre presto para sacarnos a tierra firme cuando reconocemos que fallamos, nos arrepentimos y clamamos a El. Entonces nos da una segunda oportunidad, porque es un Dios pródigo en oportunidades, ¡bienaventurado el que sabe aprovecharlas!

Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Salmo 40:2

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